Este jueves se espera que le practiquen la necropsia al felino

Júpiter, era el león de los abrazos y besos en un refugio creado por Ana Julia Torres, para animales silvestres en Cali. Era hijo de una leona que llegó en un circo a esa ciudad colombiana, nació por cesárea a manos del veterinario Delio Orjuela.

En marzo del 2019, fue enviado a un refugio de Córdoba, de donde fue regresado en febrero de este año en malas condiciones.

La ciudad, encabezada por el alcalde Jorge Iván Ospina, y decenas de ciudadanos que se condolieron de la suerte de Júpiter, lamentaron el deceso del animal, que se volvió el símbolo de la unión de voluntades en el país.

La partida de Júpiter es dolorosa insistieron el Alcalde, el veterinario Orjuela que estuvo pendiente hasta su último aliento en el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma) y Ana Julia, quien comenzó a cuidarlo desde hace casi 20 años.

El gran felino, desde que hace dos semanas fue traído desde el zoológico Los Caimanes, en Buenavista (Córdoba), donde estuvo durante el último año, ya no tenía fuerzas ni para levantar su cabeza.

Estaba casi en huesos, por causa de múltiples masas o tumoraciones en el hígado metastásicas de tumor primario desconocido. Ese fue uno de los dictámenes que hace dos semanas emitió el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma).

La Fuerza Áerea de Colombia, por orden Ministerio de Defensa, dispuso una aeronave para trasladar a Júpiter y en ese regreso, el alcalde Ospina lo recibió con carteles en cartulina que le dieron la bienvenida.

Este jueves, se espera que el cuerpo del mamífero sea sometido a una necropsia para precisar el mal que acabó con su vida.