La ciudad autónoma de Ceuta atraviesa una nueva escalada de presión migratoria tras la llegada de cientos de personas que cruzaron nadando desde Marruecos este 30 de julio, una travesía en la que cuatro migrantes murieron.
En las últimas horas, el Gobierno español anunció que pactó con Rabat la devolución de la mayoría de esas personas, pero también decidió desplegar el Ejército. Las autoridades locales advierten sobre el colapso de los servicios de acogida y piden decretar la emergencia nacional.
Sin embargo, la Administración de Pedro Sánchez lo descarta. ¿Qué efectos tendrán las medidas declaradas y hasta dónde escalará la crisis? Lo abordamos.
Ceuta, una ciudad española situada en el norte de África y fronteriza con Marruecos, vuelve a enfrentar una nueva ola de llegadas irregulares por vía marítima.
La situación vuelve a escalar y en las últimas horas el Gobierno nacional anunció el despliegue de unidades militares para reforzar a la Policía en el enclave norteafricano de Ceuta después de que cientos de migrantes cruzaran la valla fronteriza, desbordando a la Guardia Civil.
La sitaución marcó un punto cumbre este 30 de julio, pero en los últimos días centenares más ya habían alcanzado las costas ceutíes, cruzando a nado o utilizando flotadores para bordear el espigón del Tarajal, uno de los puntos que delimitan la frontera entre ambos territorios.
Este panorama reaviva el recuerdo de la crisis de mayo de 2021, cuando miles de personas ingresaron en la ciudad en un corto período de tiempo y desbordaron la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia y acogida.
Según datos difundidos por el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en los últimos diez días habrían llegado entre 1.500 y 2.000 migrantes, una cifra que equivale aproximadamente al 2% de la población de la ciudad autónoma. Las autoridades locales sostienen que las entradas continúan aumentando y que actualmente hay cerca de 1.000 personas fuera del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes.





