Este martes 19 de mayo los venezolanos recibieron otra amarga sorpresa en la cotidianidad tan cuesta arriba que les ha tocado vivir dentro de esta cuarentena

La pandemia en Venezuela a causa del nuevo coronavirus no ha sido fácil de llevar para los ciudadanos de a pie, ni siquiera la amenaza de un virus que ha puesto en jaque a la humanidad pudo lograr que los distintos factores políticos lograran un acuerdo en beneficio del pueblo, quienes al fin y al cabo son los que sufren.

Entre capturas de presuntos mercenarios, sanciones, falta de gasolina y la precariedad de los servicios públicos, es la manera como los venezolanos deben enfrentarse a la nueva realidad ocasionada por la COVID-19.
Hasta este martes, los venezolanos deseaban estar en sus hogares en paz y disfrutando la programación ofrecida por la parrilla de Directv, pero los planes y las decisiones eran otras.

Por no poder trabajar bajo la normativa venezolana ni la norteamericana, la cual estipula que no puede haber negocios con el entorno de sancionados del gobierno de Maduro, las operaciones de la cablera han cesado en el país.

El panorama luce oscuro, pues ya estamos más que seguros que los acuerdos son prácticamente un tema censurado por las partes involucradas: “Si no se pusieron de acuerdo por la gasolina, mucho menos les va a interesar que nos entretengamos con la única vaina que nos saca una sonrisa”, declaró uno de los encuestados por Contrapunto en las calles.

“Que nos lancen una bomba y nos desaparezcan a todos. Me baño cuando a estos coñitos les da la gana, si te distraes se te va la luz, y de paso tenemos que morir viendo los canales propagandísticos de Maduro y sus panas”, así decía desde las aceras de Manzanares, Clara Ortíz.

“Sin luz, agua ni gasolina y ahora sin Directv. No mi hermano la vaina está fea y sin ningún panorama a que mejore, si no nos mata el coronavirus nos matan estos vampiros”, declaraba Augusto Linares, quien además se ha rebuscado llevando bombonas de gas a las casas en esta época de pandemia y que agrega a su testimonio lo siguiente: “Obsérvame hermano, yo si veo Directv, soy un caletero y me gano el pan llevando bombonas, soy esa oligarquía que ellos dicen que están llorando porque nos jodieron el cable”.

El dueño de un establecimiento comercial del municipio de Baruta nos decía con preocupación que no sabe cual puede ser la próxima “sorpresa”: “Esta realidad nos afecta a todos y nos toca la puerta de las casas. Aunque yo creo que los cerros se arrechan más sin Directv que sin gasolina”.

Finalmente, la realidad de las calles nos muestra el descontento de un pueblo que sufre en época de pandemia, tal cual nos dice Rolando Medina: “Guaidó dice que habló con el proveedor o no se que carajo. A nosotros eso no nos interesa, si en verdad mandas y utilizas los recursos en nuestro beneficio, resuelve una mierda de una vez por todas y deja la habladera de grama”, expresó con desespero.

Amanecerá y veremos, pero por ahora así están las cosas en Venezuela, queda saber cual será el destino definitivo de la distracción de los venezolanos y si las antenas de Directv terminarán siendo un adorno y un recuerdo de lo que fue y no seguirá siendo.