Para el economista Luis Crespo los causantes de la explosión de mercados negros son la recesión, la desintitucionalización, la fragilidad del marco legal vigente y la opacidad en la gestión pública. La abogada Andrea Rondón, del comité académico de Cedice, responsabiliza a los controles (de cambio y precios, entre otros)

No hay diésel suficiente en las estaciones de servicio, pero se consigue “bajo cuerda”: Los gremios agrícolas afirman que se paga un dólar o más por litro. Ahora hay más vacunas contra la COVID-19 disponibles, pero todavía persiste una reventa que, como lo explica el médico pediatra Huniades Urbina, es una trampa porque puede tratarse de agua o de un producto inútil porque no estuvo sometido a la debida cadena de frío.

Las cosas han llegado a tal punto, que incluso se presume la existencia de un mercado negro de la sangre, como lo comenta la hemoterapista Lía Talavera, ya que la demanda supera con creces la oferta; ante una cirugía o una emergencia los familiares pueden verse obligados a resolver los donantes como sea (pagando por el servicio prestado).

¿Es Venezuela un país de mercados negros? Andrea Rondón, integrante del comité académico de Cedice, considera que sí.

“Los mercados negros se forman principalmente por las regulaciones, que suponen una intervención en la dinámica de oferta y demanda”. A su juicio, los mercados negros son “un reflejo de las ganas de subsistir a pesar de las regulaciones”. Incluso, cuestiona el término por considerar que decir que hay un mercado negro es señalar que algo está al margen de la legalidad “¿y cuál legalidad?”.

Colas Bicentenario Plaza Venezuela

Los grandes procesos de recesión, como el de Venezuela, son caldo de cultivo para los mercados negros, explica el economista Luis Crespo. Es “una economía que en los últimos 7 años ha destruido sus capacidades productivas; nos encontramos en un largo proceso de recesión económica, con altos niveles de desempleo”.

Rondón habla del economista austriaco Friedrich Hayek y su advertencia de que una planificación centralizada de la economía lleva al estrangulamiento de las libertades civiles y políticas. Alude a otras formas de mercado negro en el país, como las medidas tomadas por particulares (las “cajitas felices”) para esquivar la inamovilidad laboral: “Acuerdos para terminar la relación por fuera de la regulación”.

Quienes actúan en los mercados negros o subterráneos están motivados por la búsqueda de operar “en espacios donde puedan obtener grandes ganancias” a partir “de evadir toda la legalidad y la institucionalidad para obtener grandes lucros”, detalla Crespo. “La desinstitucionalización en medio de la confrontación política ha sido un caldo de cultivo muy atractivo para el posicionamiento de estos mercados”, agrega. “Parece que nadie respeta nada, la debilidad de las instituciones ante la actividad de estos operadores” es evidente.

Por supuesto no faltan los vivos -la “viveza criolla”- que se aprovechan de una situación determinada, recuerda Rondón, como las recargas de celular durante los apagones de 2019.

También hay que reconocer que en la economía nacional hay un porcentaje de lavado de dinero, señala Crespo. “Para 2019 Datanálisis reconocía que los ingresos no petroleros” rondaban los 10.200 millones de dólares “y un tercio provenía de actividades de economía subterránea o de economía negra”. Para 2021 se estima que 25% de los ingresos en divisas de la economía venezolana “provienen de la economía subterránea”.

Cita como caso emblemático de mercado negro -y de opacidad- lo que ocurre en el arco minero del Orinoco, “ese modelo extractivista y primitivo” que incluye contrabando de oro, coltán y otros minerales. Eso “no está registrado en los informes de la gestión pública de las instituciones”.

Daños a largo plazo

¿Cuáles son las regulaciones a las que Rondón achaca el estado de cosas? El Observatorio de Propiedad de Cedice identifica, como punto de partida, el control de cambio y el control de precios instaurados hace más de 15 años. “Las verdaderas medidas que nos afectaron empiezan en 2003, y son el control de cambio y de precios. Con el control de precios surgen los llamados bachaqueros. Se generan escasez y largas colas y surgen los revendedores de productos de primera necesidad. El control de cambio también genera mercados, porque al monopolizar la compra y venta de divisas a través del BCV o administraciones cambiarias, como Cadivi y otros, se está creando un filtro para la adquisición de divisas”, y en ese espacio florece el mercado negro.

Los efectos de los controles no se ven en lo inmediato, sino a mediano y a largo plazo, destaca Rondón. “Cuando se empieza a declarar el control de precios para determinados rubros se podía hacer el mercado relativamente bien, pero al radicalizar los controles debías ir a varios lugares” para conseguir los productos, describe. “Eso ocurrió hasta 2017; ya no lo padecemos, pero no significa que los controles no existen”, aunque ya no se puede hablar de escasez. No obstante hay medidas caprichosas “que en cualquier momento vuelven, porque el andamiaje legal no ha sido derogado”.

La gente, expone, tiene la percepción “de que con el control de precios se controla la inflación, y eso desvía la atención del problema de una mala política monetaria”. Pero -para defender la tesis de que las consecuencias de los controles se sienten a posteriori- recuerda que las medidas de 2003 empezaron a tener efectos en 2007. “En Cedice hablamos de una destrucción sistemática de la propiedad”, subraya.

-¿No hay especulación?

-Igual que critico que hablemos de mercado negro y digo que hablemos de mercado, porque somos nosotros actuando sin regulaciones y un poco caóticamente porque hemos sido llevados a eso, refiero que la especulación tradicionalmente en Venezuela ha sido considerada un delito. En Cedice defendemos que no es un delito, es una toma de decisión sopesar el precio de un bien en un contexto. Pero hay un componente ético: si es una economía asfixiada, estatizada, ¿por qué cobras un dólar para recargar un celular en el apagón de 2019? También con las bombonas de oxígeno. Una cosa es mi juicio de valor sobre esa actuación, y otra cosa es que sea un delito. Nuestro problema es confundir las transgresiones legales con las éticas. No es un tema fácil. La mejor forma de vivir es con la cooperación social, con empatía por el otro, poniéndote en los zapatos del otro.

Con padrinos políticos

Los mercados negros tienen sus consecuencias, refiere el economista, porque no se pagan tributos; las empresas legales difícilmente pueden perdurar y competir con las que se aprovechan de la ilegalidad “para contratar trabajo barato, al margen de la legalidad”. También se fortalecen los monopolios, “inclusive con el padrinazgo político dada la vinculación con sectores políticos, con el poder político”. En Venezuela “se han venido creando monopolios, dentro de la economía negra, que están vinculados con el poder político al frente de la gestión del régimen de Nicolás Maduro”.

La dolarización transaccional desordenada “ha permitido la reactivación del comercio y muchas actividades que no tributan y están al margen” del Seniat, puntualiza Crespo. “Eso tiene que ver con el desorden monetario y la desinstitucionalización del BCV”.

Lo que Andrea Rondón describe como asfixia regulatoria llevó al país a los pactos entre privados y al margen de las restricciones, que es la situación vigente. Rondón es defensora del mercado: “El mercado no es perfecto, porque son individuos en ensayo y error, pero se regula”, asevera. “Prefiero el mercado imperfecto que el Estado, que son individuos con poder. Los que mejor podemos conocer que nos conviene somos nosotros, no el Estado”. Por eso, invita a desregular, acción que -en su criterio- debería comenzar por eliminar los decretos que mantienen los controles de cambios y de precios.