El Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) emitió una alerta urgente sobre el deterioro de las condiciones de reclusión en los penales Ramo Verde y El Rodeo I, luego de que los sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 que golpearon a Venezuela el pasado 24 de junio causaran daños estructurales en ambos centros de detención.
De acuerdo con testimonios de familiares recogidos por la organización, las instalaciones del piso cinco del Centro Nacional de Procesados Militares de Ramo Verde sufrieron afectaciones considerables. Ante el temor a nuevas réplicas y al riesgo de colapso, los internos se han visto obligados a pasar las noches en las canchas descubiertas del recinto. A esta situación se suma una grave carencia de suministros esenciales: colchonetas, carpas, alimentos y agua escasean en el penal. Aunque los reclusos tienen posibilidad de preparar sus alimentos, evitan acercarse a las áreas de cocina debido al peligro que representan las estructuras comprometidas.
La situación en El Rodeo I es descrita como igualmente crítica. Clippve denunció que «las condiciones ya eran precarias antes del desastre», y detalló que los internos duermen sobre estructuras de cemento y se ven forzados a realizar sus necesidades biológicas dentro de las propias celdas. La organización recordó que apenas un mes atrás se había autorizado el ingreso de almohadas, luego de dos años de prohibición. Tras los terremotos, la respuesta de las autoridades ha sido el confinamiento: «Las autoridades se niegan a trasladarlos a las canchas pese a sus solicitudes, manteniéndolos confinados en las celdas», advirtió Clippve.
La organización exigió atención inmediata para la población reclusa afectada y llamó a las autoridades venezolanas a garantizar condiciones mínimas de seguridad y dignidad en ambos penales.





