Mientras dirigentes políticos en el exterior del país, y también en el territorio nacional, demandan «elecciones ya», el politólogo Pablo Quintero responde que una población con hambre no se siente llamada a participar en comicios.
Quintero, consultor político y profesor universitario, resalta que las venezolanas y los venezolanos identifican sus principales problemas al día de hoy: «Son económicos; es la canasta básica, alimentación y servicios públicos. El tema central de todo esto es que Estados Unidos, en aras de su interés nacional, está utilizando el caso venezolano para sacar provecho para su política interna: hay unas elecciones de medio término para este año y Donald Trump va a tratar de sacarle ventaja a esta situación».
La imagen de Venezuela como Estado 51 de Estados Unidos es, a su juicio, «un mensaje geopolítico» para China. «Yo lo veo como un mensaje para China y un mensaje para el gobierno venezolano como un principal aliado, pero también como socio comercial para occidentalizar a Venezuela en el mercado norteamericano».
Quintero reitera que el tema principal para la gente «es el salario, la luz, es el agua; no se habla de elecciones. Las principales encuestas traducen que lo que la gente quiere es dinero en la calle para poder pagar». El proceso de recuperación económica «del cual habla la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, es algo que se está trabajando, pero se traducirá en beneficios para finales de este año. Es decir, los procesos económicos de recuperación no se traducen de la noche a la mañana en un éxito. Eso requiere coordinación, planificación, bastante diálogo y, sobre todo, estabilidad política. Si no hay estabilidad política en Venezuela, si no hay confianza, ese proceso de recuperación se puede demorar».
-¿Usted ve estabilidad política en este momento?
-Si veo estabilidad política; sobre todo, porque los principales actores en juego, Estados Unidos y Venezuela, están trabajando en un plan común que es la recuperación económica. Por supuesto, hay un interés por parte de Estados Unidos en que se hagan unas elecciones eventualmente. A Venezuela también le conviene un proceso electoral, pero creo que los actores están hilando fino y saben perfectamente que lo que importa ahorita es un proceso de recuperación, reinstitucionalización a favor del ciudadano.
-¿Todo ese proceso de recuperación y reinstitucionalización tiene que ser el paso previo para lo político?
-Sí. Sobre todo, porque el elector no vota si hay hambre. El elector no piensa en política si tiene problemas en su nevera, si no arregló el carro, si no pagó la educación de los niños, si no tiene alimentación adecuada. Es importante entender que si las necesidades básicas son resueltas, va a haber elecciones. También se habla de adelantar elecciones, pero estamos perfectamente claros en que un cronograma electoral requiere tiempo.
-Este año, por ejemplo, ¿usted lo vería?
-No, yo no veo elecciones para este año. Yo creo que en la Casa Blanca y el Departamento de Estado sabe perfectamente que no hay condiciones. Sí veo un proceso de máximo engranaje de la banca y financiamiento, inversión, licencias, levantamiento de sanciones. Pero habría que empezar a trabajar en ese proceso electoral con acuerdos acuerdos políticos.
-¿Cuáles son los acuerdos necesarios para ese proceso?
-Bueno, lo primero es el reconocimiento de los adversarios.


-¿Quiénes no se reconocen?
-El sector de la oposición radical extrema que no reconoce al oficialismo en el poder, y otro sector que tiene una visión hegemónica. Tiene que haber reconocimiento, tiene que haber diálogo, tiene que haber interés en solucionar la agenda social.
-¿Cómo llegamos a ese reconocimiento mutuo?
-A través de la tolerancia, a través del entendimiento de que la agenda social es la prioridad para la gente. No la agenda política, y está más que demostrado. El conflicto no le suma nada al ciudadano de hoy.
-Se ha hablado de la necesidad, no de un gran acuerdo, sino de muchos acuerdos.
-Un gran pacto social hecho de muchos acuerdos entre todos los sectores: privados, públicos, partidos políticos, ciudadanos. Creo que es el momento de que todo el mundo reme para el mismo barco.
-¿Cuáles son los elementos que usted metería en ese pacto o en esas negociaciones?
-Lo primero es atacar el tema del salario. El tema del salario con una revisión, por supuesto, de los fondos que van a entrar a Venezuela. Segundo, transparencia, porque es fundamental.
Tercero, es unas mejoras macroeconómicas que le permitan al ciudadano avanzar. Creo que el lenguaje político tiene que cambiar, la actitud de los políticos tiene que cambiar. Tiene que ser una actitud más inclusiva, una actitud más amplia, una actitud que nos ayude a que todos ganemos. Si no cambia la actitud política, si no se aleja de la crítica destructiva y del odio que está en las redes sociales, el país muy poco va a avanzar. Por eso dije que el reconocimiento es fundamental. Y el reconocimiento parte de la necesidad de un diálogo, nos guste o no. Aquí durante muchísimo tiempo algunos sectores negaron el diálogo, negaron la negociación, pedían sanciones. Creo que hoy hay consenso acerca de que las sanciones son negativas para el país
-¿Cómo se levantan? Porque pareciera que es una maraña que no hay por dónde empezar a desmontar.
-Hay mayor conciencia, pero también Estados Unidos ha estado coincidiendo en que si no se destraban esos caminos, si no se levantan las sanciones, si no se dan licencias, el país no va a ser fructífero a efectos de la primera fase que es la recuperación económica. Estados Unidos está coordinándose con el Gobierno venezolano para la recuperación económica, y creo que el Gobierno venezolano lo está haciendo bien en ese sentido.
-Se habla de reconocer lo que se defiende como resultados del 28 de julio de 2024. ¿Usted cómo lo vería en su análisis?
-Mire, yo creo que primero hay que reestructurar el país. Hay que ver qué ha pasado con el CNE, con la página web, empezando por allí. Publicar esos resultados oficialmente. Pero independientemente de eso, el país tiene que tomar una senda de entendimiento mutuo, incluso en la Asamblea Nacional. Todo esto también está coordinándose con la comunidad internacional que está de acuerdo con el diálogo, está de acuerdo con la publicación de resultados, la habilitación de una página web, el registro electoral para los jóvenes, que eso es algo importante. Antes de ir a un proceso electoral hay que revisar el panorama. Lo primero es quiénes van a votar, si el Registro Electoral está abierto para que los jóvenes mayores de 18 años participen; la votación en el exterior, el tema de los consulados y embajadas… Son tantas cosas, que eso no se hace de la noche a la mañana. Por eso lo importante es saber que lo primero y lo indispensable, incluso para el elector, es que se recupere el aparato productivo, como persona triste y con hambre no vota. Persona triste, decepcionada, cansada, atendiendo temas económicos muy difícilmente atiende a un político y vota. Y eso es un asunto de estudio desde el punto de vista de la ciencia política y la psicología social. Si una persona se encuentra agotada del sistema y siente que sus necesidades básicas no están cubiertas, no va a atender la política y no va a pararle tanto a una candidatura. Además, el venezolano también está cansado de la candidatura. El venezolano lo que quiere es un plan, una solución. Sabemos perfectamente que lo político va a determinar el futuro económico, sí, pero Estados Unidos está trabajando en una solución que la oposición tampoco la había imaginado el año pasado, que era el proceso de tres fases de recuperación económica.
-¿Se pueden satisfacer esas expectativas rápidamente?
-No, y hay que decirlo con mucha franqueza. Todo cambio macroeconómico lleva tiempo, y es doloroso, porque la verdad es que hay necesidad en la calle. La verdad es que la gente quiere más dinero. La verdad es que las personas necesitan mayor capacidad económica para poder pagar cosas en su casa. Pero hay que ser muy realista en cuanto a que puede demorarse y va a demorarse.
-¿Por qué?
-Porque la principal entrada de dinero para el venezolano es por la renta petrolera, y eso es algo que pasa por muchísimos mecanismos. Pero también, por las decisiones que se tienen que tomar desde el punto de vista del gobierno. Y esas decisiones van a pasar también por una reestructuración del Estado, por una reinstitucionalización. Y no olvidemos que el gobierno también calcula sus costos políticos en cuanto al impacto de ciertas medidas antes de cualquier anuncio. Ellos van a evaluar qué tanto esto incide para ellos, porque están en una campaña electoral permanente.
-¿Ya está en campaña electoral? ¿Esta peregrinación fase uno, fase dos es campaña?
-Sí.
-¿Quién es la candidata? ¿O el candidato?
-Creo que ahorita no hay un candidato oficial. El chavismo está en campaña y eso no es un secreto para nadie. La oposición, y esto es a modo de autocrítica, tiene que observar que el adversario está organizado, está unido, está comunicando futuro, está comunicando recuperación económica, está comunicando reformas institucionales. La reestructuración de la deuda es un aspecto importante, y es algo que la oposición tiene que visualizar a efectos de «o te montas o te encaramas».
-¿Qué sería montarse o encaramarse?
-Bueno, definir una estructura política capaz de hablarle al país y a los ciudadanos y no a una élite y política particular. La gente no está pensando en élites políticas. La gente está pensando en economía al día de hoy. La economía, el bolsillo, fundamentalmente.





