El internacionalista Milos Alcalay, presidente de Espacio Anna Frank, sostiene que los venezolanos “somos peones de la pugna entre los grandes, y no debe ser”

La palabra “Venezuela” está metida en un conflicto entre dos grandes potencias: Estados Unidos y Rusia. Este viernes 21 de enero, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, y el secretario de Estado estadounidense, Anthony Blinken, conversaron en Ginebra sobre una crisis diplomática que se ha tensado aún más debido al despliegue de tropas de Rusia en la frontera con Ucrania. Si se habló o no sobre Venezuela es algo que no figura en los reportes de las agencias internacionales de noticias, pero sin duda que la conversación telefónica sostenida entre el mandatario Nicolás Maduro y el presidente ruso, Vladimir Putin, el pasado jueves 20 de enero, volvió a marcar el rol que cumpliría la nación bolivariana en caso de una escalada del conflicto.

Maduro “expresó a su homólogo ruso la solidaridad con su país y el rechazo de Venezuela a las campañas de provocaciones y manipulaciones contra Rusia”, indicó la Cancillería en un comunicado.

El Ministerio de Exteriores ruso, en un comentario este viernes, afirmó: “Toda una histeria se desató entre los expertos occidentales y el entorno político tras la simple negativa del viceministro ruso de Exteriores Serguéi Riabkov a responder de manera unívoca a una pregunta sobre ‘posibles planes político-militares’ de nuestro país en relación a Cuba y Venezuela”. Cabe recordar -como lo hizo la agencia EFE- que Riabkov no descartó en una entrevista al canal de televisión ruso RTVI publicada el pasado día 13 el despliegue de infraestructura militar en Cuba y Venezuela. “No quiero confirmar nada (…), ni descartar nada”, afirmó el “número dos” de la diplomacia rusa.

A juicio de Moscú, esto es una muestra de la “mentalidad arrogante” de Occidente, que declara la inadmisibilidad de la esferas de influencia, pero que da numerosos ejemplos de aplicación de doble rasero, señaló EFE.

El internacionalista Milos Alcalay, presidente de Espacio Anna Frank, sostiene que los venezolanos “somos peones de la pugna entre los grandes, y no debe ser”. Con el agravante, además, de que Rusia forma parte de los países que acompañan el diálogo entre gobierno y oposición en México.

En el mundo “vuelven a sonar los tambores de guerra”, alerta en conversación con contrapunto.com. Después de la Segunda Guerra Mundial “parecía que íbamos a una conflagración muy grande” en el contexto de la Guerra Fría, que incluyó hechos como la Crisis de los Misiles (por la instalación de misiles en Cuba). Hubo “una posición muy firme de Estados Unidos y Nikita Kruschov tuvo que ceder, pero sin consultar a Cuba, sin preguntarle a Fidel Castro si mandaba o si retiraba los misiles. Ese fue un acuerdo entre los súper grandes. Hoy estamos viviendo algo parecido”.

Lo que dijo Serguéi Riabkov sobre posible infraestructura militar rusa en Venezuela “es terrible”, considera Alcalay. “No porque no haya presencia militar rusa, que todos sabemos que la hay”, acota, sino por preguntas de rigor: “¿Es qué acaso el ministro de Defensa (Vladimir Padrino) ha solicitado la intervención militar?”. Si hay instalaciones militares rusas, remarca, se está violando la Constitución.

El analista recuerda que connotados dirigentes de izquierda rechazaron la invasión de Checoslovaquia por parte de la URSS y rompieron incluso con el Partido Comunista, pero ahora Rusia “entra en Azerbaiyán, entra en Crimea, entra en Bielorrusia, defiende los separatistas de Ucrania, y no pasa nada. ¿Esa izquierda como la de Teodoro Petkoff no existe más en América Latina?”.

El uso de América Latina, insiste, “puede crear algo que va en contra de acuerdos internacionales”.

-¿Qué consecuencias puede tener?

-Nos podemos convertir en el Medio Oriente del Caribe, con todas las pugnas internas. Ni siquiera somos actores. Somos fichas de ajedrez, que nos pueden quitar o poner.

Venezuela “no es un emirato, no es un satélite de Rusia” sino un país latinoamericano con compromisos como el TIAR, que “se opone a la presencia extracontinental”, subraya Alcalay. En su opinión le corresponde al Estado venezolano actuar para impedir que Venezuela entre en este conflicto.