El gobierno mantiene su estrategia de molestar y colocar piedras en el camino de sus adversarios para fomentar la dispersión de sus esfuerzos. En la acera de los opositores a Maduro la unidad no se percibe como un objetivo claro. Las peleas priorizan la necesidad de neutralizar los liderazgos que le hagan sombra y se diluye el objetivo de vencer a quienes detentan el poder

En el oficialismo saben y conocen muy bien la vulnerabilidad que presentan por los deficitarios resultados, por decir lo menos, de la gestión del Gobierno central.

La estrategia que mantiene es complicarle el escenario a la oposición introduciendo elementos que logren incidir y potenciar las peleas internas.

Lo logra.

Cada acción que emprende tiene doble propósito: Trata de fortalecer su imagen ante su base dura y colocar una agenda al sector opositor que los distraiga de su tarea unitaria.

La salida del Elvis Amoroso, ratificando las inhabilitaciones, es parte de las jugadas en este sentido.

El mensaje apunta a desencantar a la población que puede apoyar a la oposición, con el argumento de la invencibilidad del chavismo “por las buenas o por las trampas”.

Por otra parte, la base dura del oficialismo, lo que los encuestadores llaman “la roca”, aplaude esta acción, se siente complacida y se cohesiona.

Misión desacomódalos

Por otra parte, el CNE aprueba las tarjetas de una serie de partidos y termina funcionando como una herramienta que abre el abanico de diferencias en el sector opositor.

Entre otras, aprobaron la tarjeta de la MUD que cohesionó a la oposición en el pasado, también le dieron la condición de partido nacional a la Fuerza Vecinal que agrupa a la “Comunidad del anillo Opositor” en Miranda y aprobó la tarjeta de la organización política ADELANTE, que será la tarjeta de la facción adeca Ramos Allup-Prosperi.

Por otro lado, negaron al chavismo disidente la posibilidad de tener tarjetas y no incluye en la nueva legalización de partidos ni a REDES de Juan Barreto, ni al MDI de Nícmer Evans.

Aprobarlas sería un riesgo, porque en un escenario de decisión cerrada organizaciones como estas podrían restarle los votos de los “chavistas descontentos” que no quieren votar por el aparato del PSUV, pero tampoco quiere votar por opciones que consideran de derecha.

También envían un mensaje claro: Todo disidente será perseguido y execrado “por toda eternidad”. Con esto se busca un mensaje aleccionador para cualquier militante del proceso que ose salirse del redil del PSUV. Que nadie descontento con las postulaciones a las primarias del oficialismo se le ocurra siquiera pensar en “montar tienda aparte”.

Por otra parte, las primarias ayudan al partido de Gobierno a darle a su base un discurso vestido de debate democrático.

¿Unidad?

La unidad no parece ser la prioridad al interior de la oposición. Las peleas priorizan la necesidad de parar, detener y pulverizar a quien dispute el liderazgo y se diluye el objetivo de vencer al oficialismo.

Se está más pendiente de neutralizar al rival interno que vencer al Gobierno.

Al cierre del mes de junio llovían las precandidaturas. Copei, el MAS, La Alianza del Lápiz, Avanzada Progresista, David Uzcátegui con el aval de los alcaldes metropolitanos de oposición y pare de contar. Quien pudo mostró sus “gallos” en diversos estados y localidades del país.

Esto seguirá pasando.

Las primarias no parecen ser la opción en la oposición. Todos le tienen miedo por costosas y por las secuelas que dejan

Ahora con la aprobación de las tarjetas la situación se agrava. Todos las necesitan usar para demostrar su fuerza y contarse.

Los adecos de Ramos Allup necesitan demostrar que tienen más peso de los de Bernabé. La Fuerza Vecinal debe mostrar el músculo que viene acumulando. Solo para nombrar dos ejemplos.

La posibilidad de mandar el mensaje unitario que le dio “una pela” al chavismo en 2015 con una tarjeta única ya no es posible, así que no importa lo generoso que pudiera mostrarse el “titular” de la tarjeta de la MUD y proponerla nuevamente como portaviones de un TOCONMA (Todos Contra Maduro).

Para que esto sucediera, deberían producirse alianzas perfectas en donde las postulaciones sean iguales por cada una de las tarjetas.

El oficialismo vuelve a hacer la tarea de complicarle la vida aún más a los jugadores del tablero en el campo opositor.

Pareciera que las primarias de la oposición serán el 21 de noviembre, para despecho de quienes aspiran la unidad.

Cada una de las organizaciones saldrá a mostrar su músculo para ganar espacios y esgrimir números de cara a los que es la carrera que ya comenzó para 2024.

Mientras esto pasa, el Gobierno esgrime a nivel internacional que cada vez “hay más participación de la oposición”, “hay más partidos de oposición en el ruedo”.

Todos los opositores hacen cálculos. El Gobierno mira y festeja cada golpe entre sus adversarios, con lo cual gana tiempo para tratar de generar mejoras en la economía que lo ayuden a elevar su minada aceptación ante la población.

Si esto no pasa, por lo menos mantiene peleando entre ellos a sus adversarios, lo que los desgasta.

¿Hasta cuando le funcionará?

No tenemos bolas de cristal. Solo tenemos los pies planos para pisar tierra y hacer seguimiento a los eventos políticos.

El juego sigue.