En emergencia humanitaria, con poco o nulo acceso a la información oficial y la muerte de medios de comunicación, Venezuela es presa fácil de las mentiras o medias verdades. 84% de los bulos detectados por el Observatorio Venezolano de Fake News circulan por Whatsapp, explica la profesora Mariela Torrealba

Los 200 años de la Batalla de Carabobo sorprendieron a los venezolanos en un nuevo combate, por grupos de Whatsapp, del “bien” contra el “mal”: las oraciones para contrarrestar los supuestos actos de brujería de la administración de Nicolás Maduro a propósito de la efeméride. Incluso, se difundió un mensaje, atribuido al ministro de la Defensa, Vladimir Padrino, en el cual se exhortaba a los asistentes al desfile militar a vestirse de gris; y ante cada denuncia de más acciones tachadas de satánicas, proliferaron más recomendaciones para detenerlas (como no observar la parada en el Campo de Carabobo).

Pero la verdadera “contra” -de la religión de quienes buscan la verdad- la ofreció el equipo de Cazadores de Fake News, que analizó la pieza y concluyó que la supuesta comunicación de Padrino es falsa y no fue emitida por ninguna de las fuentes oficiales del Ministerio de la Defensa.

La combinación venezolana es explosiva: un país en emergencia humanitaria compleja, golpeado por una crisis política y económica que se extiende en el tiempo, con escasa vocería oficial e impedimento casi total de acceder libremente a las fuentes oficiales. En estas condiciones lo que se disemina, especialmente por grupos de Whatsapp, se convierte en voz oficial. Incluso, lo que podría parecer más insensato.

“En los últimos siete años, que no es una cifra al azar, se ha incrementado el proceso de desinformación en Venezuela”, explica la profesora Mariela Torrealba, coordinadora del Observatorio Venezolano de Fake News. “Aunque el proceso de desinformación tiene más de siete años, en 2014 se acentuó la desinformación con la cooptación de medios y el progresivo cierre de medios”, apunta. Por eso, “en los últimos siete años los venezolanos están más desinformados por carencia de medios y también por el incremento de programas y actividades que conducen a su desinformación”.

¿Quiénes son los emisores? “El gobierno quizá sea uno de los mayores emisores, ya que pretende copar el diálogo público con ruido, no con diálogo: lanzando informaciones falsas directamente, informaciones que provocan respuestas pero que ocultan realidades”, explica Torrealba.

Desde 2019 el Observatorio hace seguimiento a los fake. La investigadora señala que los han encontrado en determinadas regiones y épocas, como los de Táchira asociados con grupos irregulares y gasolina. En temporada vacacional “se acentúan los bulos asociados con menores”, por ejemplo. En semanas recientes se ha detectado más phishing, refiere Torrealba.

¿Por qué crear noticias falsas? En una entrevista con el diario español El País el periodista Julio Montes, uno de los impulsores de Maldito Bulo (España), enumera tres razones: Beneficio económico, favorecer una creencia o un interés y “hacer el mal por hacer el mal. No ganan dinero con ello y no está sujeto a términos ideológicos, solo al puro placer que pueda causar saber que son ellos los responsables de una creación y distribución”.

https://elpais.com/retina/2018/05/25/tendencias/1527246841_199040.html

Ciertamente en Venezuela avanza la desinformación, pero también florecen los grupos que se encargan de combatirla. Es el caso del Observatorio Venezolano de Fake News, de Cazadores de Fake News, del Observatorio contra la Desinformación, de los grupos de periodistas y de medios como Es Paja, Cotejo, Cocuyo Chequea, El Diario, “iniciativas que intentan sanear la opinión pública y darle al ciudadano elementos para comprender”.

En el pantano de la COVID-19

La pandemia ha sido terreno fértil para la siembra de rumores. “Los primeros bulos los detectó el observatorio en enero de 2020”, algunos nacionales, otros de circulación mundial como las curas milagrosas. “Tenemos una lista de 35 alimentos, casi 22 compuestos químicos y farmacológicos”, detalla Torrealba. “Se apoyan en autóritas, se apoyan en fuentes relevantes y algunos han sido promovidos por el gobierno de Maduro”. Vuelven a circular con alguna periodicidad.

También hay otros bulos que vinculan pandemia con orden público: “Se intenta atemorizar a la población con relación a campañas de desinfección y cierre de vías”. No faltan teorías de la conspiración y phishing (para que las personas compartan datos personales y poder estafarlas). Igualmente hay bulos contra las vacunas.


Seis investigadores venezolanos crearon COVID Infodesorden, que se identifica como “un proyecto de investigación interdisciplinaria sobre los desórdenes informativos propagados en Venezuela en medio de la pandemia de COVID-19”. Iria Puyosa, María Fernanda Madriz, Morella Alvarado, Yaya Andueza, Rómulo Córdova y Andrés Azpúrua forman este equipo que analizó en profundidad 77 piezas y encontró elementos como:

1. Un entorno general de politización que afecta las posiciones, vocerías y toma de decisiones sobre la atención de pandemia, desde todos los sectores sociales.

2. La construcción de una estrategia articulada por el aparato comunicacional oficialista dirigida a reforzar su narrativa épica en el contexto de la respuesta a la pandemia, con la intervención de altos funcionarios del régimen, así como también entes del Estado y las estructuras de la Fuerza Armada Nacional.

3. Exaltación épica del funcionario oficialista que se contagia.

4. Estigmatización de los opositores contagiados con el virus y creación de matrices de opinión dirigidas a promover su judicialización.

5. Estigmatización de los migrantes venezolanos en retorno como “armas biológicas” contra el país.

6. Opacidad en el manejo de las cifras y difusión de los partes epidemiológicos.

7. Uso del miedo a la vigilancia gubernamental para disminuir la circulación de mensajes críticos a la administración de Nicolás Maduro en la mensajería WhatsApp.

Política y COVID: los temas de 2021

Los bulos más comunes en 2021 están relacionados con COVID-19 y con problemas políticos y phishing, expone Mariela Torrealba. La principal vía de difusión son los grupos de Whatsapp. “Whatsapp no demanda tanta conectividad ni tanta electricidad como otras opciones. La gente se siente protegida cuando cree que habla con un grupo del cual es parte. Esas son razones que hacen que 84% de los bulos que hemos detectado circulen por Whatsapp; no como en otros países, donde tienden a circular más por Facebook”.

Este gráfico del Observatorio lo confirma:

Por grupos de Whatsapp se divulgó hace dos semanas el supuesto mensaje del almirante Iván Carratú Molina en el cual el oficial acusa al dirigente opositor Juan Guaidó de viajar a Cuba a escondidas. El propio Carratú tuvo que desmentir en redes sociales, en varias oportunidades, ese texto cuya autoría le adjudicaban.

Información contra la ingenuidad

Los grupos de periodistas y otros profesionales venezolanos dedicados al análisis de los mensajes que podrían ser fake ofrecen -como el es caso de Cazadores de Fake News- algunas pistas para que la gente no sea presa ingenua de las mentiras.

El Observatorio Venezolano de Fake News, que comenzó sus funciones en 2019, tiene dos misiones, subraya Torrealba: “Por un lado, contribuir al saneamiento de la opinión pública alertando sobre los bulos que circulan, y por otro lado, crear concienciación sobre los procesos”.

Esta es “una tarea importante aunque somos conscientes de que en Venezuela el porcentaje de la población que tiene acceso a internet es urbano, se encuentra en algunas zonas del país; la mayor parte de la población está absoluta y totalmente desprotegida por la falta de un entorno informativo y de un ecosistema mediático suficiente, libre, diverso y que alcance todas las regiones del país”, enfatiza.

En 1998, recuerda la profesora, “en Venezuela había 124 diarios y hoy quedan menos de 20. No desaparecieron porque migraron a internet y eran ecológicos. Desaparecieron porque huno una persecución implacable y una crisis económica que los llevó a ser páginas web con alguna pocas visitas, o con muchas visitas, pero en un país donde más de 50% de la población no tiene acceso regular a internet”.

La radio en provincia “no está haciendo periodismo porque Conatel le sigue los pasos muy de cerca”. A pesar de que “tenemos una primavera de medios digitales muy significativa, muy importante, haciendo un extraordinario periodismo, pero cuyo alcance con la población venezolana es minúsculo; en la medida en que no se tiene un ecosistema informativo” hay “desinformación muy grave”.

En ese ambiente, y pese a todas las dificultades, no faltan los periodistas dedicados a la caza de mentiras, empeñados en iluminar lo que está a oscuras o escondidos detrás del fuego de las mentiras.