Juan Barreto coincide con el planteamiento de avanzar hacia un gran acuerdo nacional, pero sostiene que este «debe darse alrededor de las necesidades de la gente» y advierte «que esto no está sucediendo».
A propósito del aumento del ingreso mínimo integral anunciado por el Ejecutivo, el analista político y profesor universitario señala que “es mejor que nada”, pero es una muestra de que “no son los trabajadores y los sectores vulnerables los que están de primero en la lista de prioridades”.
“Acaban de anunciar un supuesto aumento y resulta que en la medida que pasan los días nos damos con cuenta que no es ningún aumento, por supuesto que es mejor por una ñinguita que nada. Es mejor comerse un mendrugo de pan o una arepa con mantequilla que no comer nada. Por supuesto que sí y eso hay que saludarlo”, indica Barreto.
Sin embargo, inmediatamente refiere y cuestiona: «La propia presidenta Delcy Rodríguez admite que es insuficiente. Y entonces… ¿Cuándo será suficiente?”
Los derrotados no dan soluciones
Denuncia que los actores políticos de la polarización, con mayor presencia mediática en el país “han subordinado la discusión sobre los problemas de la población a su apetencia por el poder: unos por mantenerlo y otros por alcanzarlo”.
“Estamos en presencia de dos fuerzas políticas polarizadas que se desgastaron en un conflicto que algunos teóricos llaman ‘empate catastrófico’ y en ese desgaste de fuerza las dos perdieron. Estamos en presencia de dos fuerzas que fueron derrotadas por las circunstancias”, sentencia el dirigente político.
Agrega en su análisis que “esta derrota de los dos factores fundamentales de la polarización trajo como consecuencia que ambas corrientes quedaron tuteladas, quedaron bajo control, por lo menos relativo de la fuerza interventora que en este momento confisca la soberanía”.
Continúa señalando que lo que define como desgaste “trajo como consecuencia la pulverización de nuestras instituciones”.
“Las dos fuerzas se pusieron al margen de la Constitución acabaron con las instituciones y con la soberanía que reside en el pueblo, que es la base del funcionamiento institucional, es decir, el mandato del pueblo”, sentencia.
Las necesidades postergadas
Barreto indica que esto no detiene el deterioro de la calidad de vida de la gente y “mientras se privilegia el debate mezquino por el poder, se va postergando la vida de la gente corriente, la vida de las grandes mayorías que no consiguen cómo solucionar los problemas de su vida cotidiana”.
“La propuesta es acompañar las demandas de los trabajadores. Que esa demanda no se contamine con aspiraciones subalternas y no sean aprovechadas para subordinarlas a campañas mediáticas de actores con intereses específicos. Hay que acompañar la lucha de los trabajadores con propuestas”, indica el profesor universitario.
Barreto habla de una paradoja en la política venezolana y la caracteriza contando una anécdota: “Yo le pregunte a un amigo opositor, muy serio con quien hablo de manera sincera y pregunte que si por cualquier circunstancia en seis meses llaman a unas elecciones y fulanita o fulanito de tal gana las elecciones… ¿qué va a hacer con la economía? Su respuesta fue ‘haremos lo mismo que están haciendo, pero con la legitimidad que tenemos”.
“La administración de Delcy Rodríguez no ha hecho más que quitarle las banderas económicas al sector más publicitado mediáticamente de la oposición”, asegura Barreto y reitera que “hay cosas que se pueden hacer para mejorar la calidad de vida de las personas, pero pareciera que no existe la voluntad política y las élites siguen enfrascadas en una confrontación sin fin”.
Propuestas
Barreto habla de ir hacia un proceso de sinceración en la administración pública porque asegura que “hay gente que no está trabajando y siguen cobrando. Hay que cobra dos y tres veces en distintos ministerios, como asesores, como el primo que pone al sobrino, el sobrino que pone al nieto, el nieto que pone al cuñado y son conglomerados de clanes familiares que se hacen del poder y que tienen nóminas paralelas”.
“Si se hace una verdadera auditoría, que la pueda hacer alguna empresa internacional en convenio con gobiernos amigos se puede llevar a cabo en poco tiempo. Creo que se reduciría la mitad la administración pública en el proceso de sinceración. Eso generaría confianza y podría avanzarse hacia un proceso de repatriación de capitales fugados y generaría dinamización de la economía”, proyecta en su análisis el profesor universitario.
Colocó como ejemplo el caso ecuatoriano y refirió que durante la gestión de Correa se logró reingresar el 10% de los capitales fugados.
“De Venezuela se fueron por lo menos 25.000 millones de Venezuela de dólares. Con un 5% de repatriación comenzaríamos a mejorar. Por otra parte, podemos avanzar en una auditoría sobre los estilos de vida de todos los empleados públicos en los distintos rangos en los últimos 20 años, y ver si se corresponde y se justifica con lo que han declarado en su Impuesto Sobre la Renta y aquello que no ha sido declarado, que sea multado, que sea pechado, que sea reingresado al Estado. Creo que ganaría mucho el gobierno encargado y conseguiríamos recursos muchas cosas, entre ellas el aumento de salario del sector médico, del sector de seguridad, de la educación. Hay cosas que se pueden hacer sin tocar la Ley del Trabajo”, propone Juan Barreto.
Finalmente señala que “por supuesto que es necesario un gran acuerdo nacional, pero que parta de la gente poniendo sobre la mesa los intereses de la gente, de los pobres, de los trabajadores”. “Pareciera que ese interés no fue el que se puso sobre la mesa en la comisión tripartita donde una aristocracia obrera y la aristocracia financiera de la burguesía comercial e importadora se reunieron y se impuso un relato que no se corresponden con cifras y análisis que han hecho muchos economistas serios sobre el tema del salario”, concluyó Barreto.





