Las dificultades para ejercer el oficio de periodista se vinculan con las limitaciones para acceder a la información oficial y a la concepción de Estado de mirar al periodista como “enemigo”. En lo que va de año las denuncias de violaciones a la libertad expresión tienen el promedio de una diaria según las cifras de Espacio Público

En Venezuela los periodistas que salen a la calle a buscar información ya quisieran ser Clark Kent para no tener que preocuparse por las agresiones y restricciones que imponen las condiciones de estos tiempos.

Las falta de acceso a la información oficial de primera mano y los riesgos de llevarse una golpiza por un grupo de simpatizantes de algún partido político o de funcionarios policiales, alguna orden judicial arbitraria, sería más fácil de manejar si pudiera enfrentarse como el hombre de acero que se escondía tras la facha de Kent, pero no.

Los periodistas tienen la carne blanda y no poseen visión de rayos X para descubrir sin peligro la información oficial oculta, sin embargo se empeñan en hacer su trabajo a pesar de que en lo que va de año la ONG Espacio Público ha registrado 99 casos de agresiones a periodistas.

Agresiones

“En 2020 se registraron 390 casos y 965 denuncias de violaciones a la libertad de expresión. Este año de enero a mayo va 99 casos y 189 denuncias de violaciones a la libertad de expresión”, señala Carlos Correa, director  ejecutivo de Espacio Público.

Señala que el promedio nos lleva a un caso por día y señala que los eventos van desde que a un grupo periodistas no lo dejan hacer una cobertura, o que le quieren robar el equipo, hasta detenciones y aperturas de procesos judiciales.

“No hay respeto a la profesión de periodista. Los funcionarios públicos y policiales asumen una política de Estado que se ha instaurado y que se debe a la llamada hegemonía comunicacional cumpliendo órdenes de no dar ningún tipo de garantías al periodista. Si se está en la calle y el periodista es agredido por algún grupo que está en contra o a favor del gobierno, el funcionario no le presta apoyo porque en definitiva nos ven como enemigos del Gobierno”, sostiene Delvalle Canelón, secretaria general de Colegio nacional de Periodistas.

Correa coincide con Canelón y señala que es una política que genera hostilidad al trabajo periodístico y se mueve en todo el proceso de la construcción de la noticia. Después se debe vencer el miedo a las consecuencias ulteriores de la publicación. Por eso hay temas censurados y otros que tienen poca difusión”.

Además la COVID-19

Michel Bachelet ha señalado que la pandemia ha exacerbado políticas que van en contra del respeto de los derechos humanos y el respeto a la libertad de expresión está dentro de las advertencias que se hacen.

Delvalle Canelón cuestiona que los periodistas no sean incluidos en la lista de prioridades para la vacunación.

“No hemos dejado de salir a hacer el trabajo y estamos en la primera línea de la información que requiere la población. No estar en esa lista es atenta contra los derechos humanos del periodista”, sentencia.

Por su parte Correa sostienes que la COVID-19 ha fortalecido los rasgos autoritarios en algunos gobiernos.

“En algunos casos se han fortalecido políticas restrictivas de las libertades democráticas eso se ha visto en Venezuela. En el último año y medio ha aumentado la persecución penal por expresarse y eso alcanza a periodistas y personas que daban información”, sostiene Correa.

Agrega que “la violencia institucional se ha cebado con las personas a la hora de expresarse. A periodistas se le han abierto procesos judiciales”.

Además los procesos que se llevan adelante en tribunales se demoran más por el tema la pandemia.

Entre verdades y mentiras

Otro de los retos que enfrenta el periodismo de hoy son los llamados fake news o bulos, que no son más que información falsa.

Más allá de la desinformación que generan los fake news también atentan contra el prestigio de los medios, los periodistas y la propia información.

“Son desinformación. Desprestigia al periodista y a la información misma”, sentencia Carlos Correa.

Llama la atención sobre las restricciones para mantenerse informado debido a que los medios tradicionales han ido desapareciendo y la gente acude a las redes sociales para tratar de cubrir esta necesidad.

“Allí hay gente que deliberadamente hace circular información falsa o bulos, con una estrategia de desinformación y para deformar datos. Eso genera mucha desconfianza en las personas. Los bulos desprestigian al periodismo en la medida que el periodista no se apega al rigor del oficio, al contraste de la información. No confundir hechos con opiniones es clave”, advierte Correa.

Agrega que “también periodistas están mezclando dos cosas y eso no le hace bien al periodismo”.

Por su parte Delvalle Canelón coincide con correa en la falta de medios tradicionales para informarse.

“Hay estados del país donde no hay ningún medio impreso porque el Gobierno no les dio la garantía para seguir publicando y no hay acceso al papel. Eso crea condiciones para que los fake news hagan su trabajo de desinformar”, sostiene Canelón.

El reto

Ante las limitaciones que imponen los tiempos que corren el periodismo venezolano es retado, ya no solo por las nuevas tecnologías y cambiantes hábitos de consumo de información, sino a las condiciones del momento.

Carlos Correa destaca que en los últimos 50 años “nunca como ahora había sido tan difícil ejercer el periodismo. Está el desafío a restricciones por el entorno político y social, pero también ante una enorme demanda de información por parte de la sociedad”.

Señala que la respuesta es “hacer periodismo. Contribuir a que se comprenda lo que pasa y que la gente tome decisiones. Hace periodismo por encima de la restricciones, de la precariedad laboral hasta el desafío de quien va a financiar el periodismo en el futuro. El periodismo no es sustituible en una sociedad democrática”.

Frente a esto es indispensable asumir que los hábitos de consumo de información ya no son los mismos de hace 20 años y los demandantes de noticias diversifican las maneras de acceder a los temas que le interesan.

“Cambió el modo en que la gente se relaciona con la información y hay un entorno restrictivo. Los cambios globales en Venezuela están afectados por un entorno que pretende conducir direccionar lo que la gente piensa y consume de información”, indica Correa.

Definitivamente el oficio del periodista está frente a los retos globales y la particular realidad que tiene la Venezuela de hoy con un forcejeo constante en el mundo de la política que impide una salida económica clara. Allí está el periodismo para tratar de abrir ventanas para la construcción de soluciones para el país.