Miraflores “hace como que cede” y le pone peines a la oposición. El oficialismo trabaja en cómo mejorar su cara a nivel internacional para seguir acorralando al G4 y al apoyo que ha recibido de occidente

Hay que ceder para ganar, parece ser la estrategia que ejecuta el Gobierno. Mueve piezas que pueden servirle, como ya hemos dicho, con doble propósito: Quedar bien con los organismos internacionales que lo cuestionan y promover la discusión en sus adversarios.

Ante el escenario internacional, la administración Maduro abre la puerta para que la Unión Europea envíe una misión técnica y evalúe si es posible la observación internacional para el 21 de noviembre, cuando han sido convocadas las elecciones de gobernadores, alcaldes y consejos legislativos.

Por definición, la Unión Europea no “observa” elecciones locales y eso lo sabe el Gobierno, así que por esa vía ceder no es lo que pesa en este caso, aunque la comunidad internacional puede generar una comisión ad-hoc para un proceso “especial” como el venezolano.

En cualquier escenario, la llegada de una misión técnica, ya es un importante para Maduro, pero le impone el reto de medir qué cosas puede ceder para quedar bien y lograr algún espacio de legitimidad.

En este escenario, el oficialismo trabaja y calcula sus jugadas una tras otra.

Uno de los mensajes importantes fue el anuncio de la supresión de los protectores regionales, cuya existencia es parte de las justificaciones que tiene un sector de la oposición para no participar en las elecciones del 21-N.

El gobierno dirá: “Cedí”. Argumentará que esta decisión es parte de las condiciones que exigen los opositores para participar y puso esa carta sobre la mesa.

Sin embargo, para nadie es un secreto que, los protectores ya comenzaron a “pasar aceite” por la falta de recursos que perciben del Gobierno central, financista principal de esta figura. Ya no hay dinero para constituirse en un gobernación paralela y el anuncio de la supresión, en el caso de perder alguna Gobernación, le quita el compromiso de colocarlo.

Por otro lado, envía el mensaje “inhibidor” del voto a un sector opositor que lee: “Así estará de seguro que ya los va a quitar” y cumple con un doble propósito.

Manda señales a la comunidad internacional de que cede, habilita a partidos proscritos y desestimula el voto que lo puede derrotar.

Asimismo, libera por un lado a una serie de presos políticos que ya tienen boletas de excarcelación hace por lo menos un año, lo cual puede esgrimirse como una corrección de los “malos manejos de algunos funcionarios” y justificar que no es una política de Estado.

Los organismos internacionales deben aplaudir estas medidas, porque la han exigido hace tiempo.

Por otra parte, se produce la condena de dirigentes sindicales, otros muestran evidentes retardos procesales y una serie de excarcelados no tienen sus papeles en regla y viven con una espada de Damocles sobre su cabeza.

Es la negociación empujando, haciendo cosas para incomodar a los adversarios, que nadie esté tranquilo en silla y generar discordia entre su rivales para que el trabajo de debilitamiento se haga desde la propia acera opositora.

También en la Asamblea Nacional electa el 2020, se anulan las decisiones tomadas por la AN-2015, en un evidente acto de provocación para buscar la reacción de sus contrarios y darle argumentos a los radicales para evitar cualquier negociación que llame a la unidad de los factores de la oposición.

La observación

Por otra parte, el anuncio de la misión técnica de la UE al país fue recibida de forma tibia por los opositores.

Los adversarios de Maduro debieron hacer de esto un tema de opinión pública y salir a comprometer a la UE a venir a supervisar.

Cualquier señal que muestre la posibilidad de transparencia es un elemento movilizador del voto de los adversarios de Maduro, porque le da esperanza de victoria o de alguien con peso que pueda defender su decisión más allá de los esfuerzos internos.

Los rectores vinculados a la oposición se ven movilizados en función de este objetivo y el rector principal Pedro Calzadilla, se cuida de nombrar la palabra “Observación Internacional”.

Es poco probable que se apruebe una misión de este tipo, porque la legislación electoral vigente solo prevé el acompañamiento y como dijimos anteriormente la UE no observa elecciones locales.

Nace la pregunta… ¿Podrá la diplomacia del viejo continente crear un mecanismo ad hoc de observación electoral para este caso?

¿Está la oposición preparada para potenciarlo?

¿Tendrán la inteligencia y la astucia para aprovecharlo?

¿Cuál sería la respuesta del chavismo ante una acción de este tipo? ¿Se negaría?

No tenemos bolas de cristal para leer el futuro. Solo tenemos los pies planos para pisar tierra y ver la realidad.

El juego sigue.