Mientras el ejecutivo de Nicolás Maduro dirige su mirada hacia Rusia, la oposición nucleada en torno a Juan Guaidó vuela a Estados Unidos

Quienes pensaron que la Guerra Fría se acabó con la caída del Muro de Berlín y la desintegración del bloque socialista no conocen el alma humana y creen que el poder es un pasapalo que se come una vez y no se repite.

Como la política se hace con la sangre de todos los días, los dos protagonistas de la Guerra Fría del siglo XX -Estados Unidos y la URSS, hoy convertida en Rusia- solo vivieron un “hasta luego”… para volver a encontrarse frente a frente en el siglo XXI con nuevos rostros y viejos intereses.

Lo que sí parece es que la Guerra Fría tiene preferencia por el Caribe, y si el episodio del siglo XX fue en Cuba, el del siglo XXI se rueda en Venezuela.

Barbados puede ser o no la tumba de las conversaciones entre el ejecutivo de Maduro y la oposición agrupada en torno a Juan Guaidó. El diálogo entró en un receso después de que la Administración Trump endureciera las sanciones, pero durante ese “descanso” se hizo más evidente que la geopolítica mundial es la que definirá el curso de los acontecimientos en Venezuela.

Este lunes la vicepresidenta Delcy Rodríguez viajó a Rusia “con el objetivo de fortalecer acuerdos económicos y de cooperación entre los dos países”, según informó Telesur. La semana también comenzó con la noticia de que la delegación de Guaidó viajaría a Estados Unidos (EEUU) para reunirse con representantes de la Administración Trump.

Rodríguez se encontrará este miércoles con el canciller ruso, Serguéi Lavrov.

Los delegados de Guaidó también tienen su agenda de la semana, pero en territorio estadounidense. “Los enviados tienen varias reuniones en Estados Unidos incluyendo encuentros con la diáspora venezolana”, declaró este martes el presidente de la Asamblea Nacional.

No hay que tener un libro de historia en la mano para ver cómo se ha convertido Venezuela en una posesión para la negociación internacional.

“Moscú y Washington reeditan en un territorio familiar la rivalidad entre ambas que marcó la Guerra Fría. Mientras el Gobierno de Vladímir Putin apoya al actual presidente Nicolás Maduro, al que ha enviado ayuda militar y económica para sujetar una economía de cuya descomposición es el principal responsable, la Administración Trump defiende los intentos del presidente encargado Juan Guaidó para desalojar del poder a Maduro y ahoga al régimen con el boicot del petróleo”, escribió Victoria Carvajal en un análisis para El País, publicado en mayo pasado.

Lo que no parece estar claro es el desenlace del conflicto. Si los actores políticos podrán sobrevivir o quedarán convertidos en polvo, o si es el país el que seguirá volviéndose añicos.