El internacionalista considera que las medidas son un bloqueo porque impide a terceros países, actores y entidades financieras internacionales tener algún vínculo con Venezuela y su Gobierno

Amplio conocedor de la materia, Luis Quintana aseveró este viernes 9 de agosto que, no hay justificación para que un país como Estados Unidos imponga a ningún país del mundo medidas como el bloqueo de los bienes del Gobierno.

“No hay justificación internacional para que una potencia como EEUU ponga estas sanciones a un país”, dijo durante un debate en Vladimir a la 1, transmitido por Globovisión, ya que considera que no hay un esquema que lo soporte además de la voluntad de un país de solicitar un cambio de Gobierno en el país.

Agregó que las medidas de este tipo tampoco han tenido éxito en ningún país en los que se han impuesto. “La aplicación de estas medidas no logran los objetivos para los cuales se promueven o se imponen”, dijo

Señaló que para Estados Unidos la medida se trata de una orden ejecutiva que involucra unas sanciones, pero desde el punto de vista del impacto político, económico y social que genera se trata de un bloqueo porque impide a terceros países, actores y entidades financieras comerciales internacionales tener algún vínculo con Venezuela y su Gobierno.

Resaltó que Venezuela es un país dependiente del comercio internacional, en especial de sus exportaciones petroleras, las cuales al verse afectadas por las sanciones impiden el ingreso de divisas necesarias para la adquisición de alimentos, medicinas y otros insumos importantes para la población.

Adicionalmente, explicó que la medida afecta el proceso de negociación que llevan adelante el Gobierno y oposición, lo que a su juicio es una de las estrategias del Gobierno de Estados Unidos .

“En Venezuela la única forma de resolver una crisis de este tamaño es a través de un acuerdo entre las principales fuerzas políticas, acuerdo que está siendo trucado por este golpe a la mesa que le ha dado Bolton a las negociaciones de Oslo instaladas en Barbados”.

Entre las consecuencias, señala que costará más llegar a un acuerdo político entre Gobierno y oposición para encontrar una solución negociada a la crisis.