Al oeste de Caracas, en Mamera, se encuentra la casa hogar y refugio “Madre Teresa De Calcuta”, donde la comunidad El Buen Samaritano brinda atención a unos 80 adultos mayores ofreciéndoles techo, alimentación y cuidados, sin costo alguno

Nélida y Baudilio, un matrimonio que ha entregado generosamente su vida al servicio de los más necesitados, son los encargados y motores que dan vida a la labor de cobijar a quienes se desgastaron por su país y ahora requieren de atenciones que hagan más ligera la carga de los años.

Hasta este lugar se trasladó un reducido grupo de laicos de la parroquia, “Santa Rita de Casia”, acompañados del padre, Alexander Vieira, –guardando las medidas de prevención de la covid-19– para entregar donativos de alimentos, medicinas, artículos de higiene y ropa, demostrando que “la bondad no está de cuarentena”.

Al llegar al recinto de espacios abiertos, los aplausos invadieron el lugar; una manera decir gracias sin usar palabras; caras cubiertas con tapabocas, pero ojos que, estando a un metro de distancia, reflejan la alegría y el agradecimiento de la compañía.

“La bondad va unida al bien, y el que se siente bien, se siente feliz y se siente amado; indiscutiblemente tiene que compartir lo que tiene”, expresa el padre Vieira y agrega que el hombre dadivoso se siente feliz al reconocer que el bien es el camino.

Son conscientes del momento que vive el mundo a raíz de la crisis generada por el coronavirus, pero al mismo tiempo reconocen que es hora de atender a quienes desde casa no pueden generar recursos que le permitan cubrir las necesidades básicas.

“Cuando se decide hacer este tipo de actividad, ciertamente vamos con la clara idea de ayudar y dignificar una poco la carencia del más necesitado aunada a la realidad existente como esta pandemia”, afirma Anny Viloria, integrante de la Fraternidad Agustiniana Santa Rita de Casia.

Los insumos entregados son fruto de la colaboración de la Consejería de Cooperación Institucional y Solidaridad Internacional del Cabildo de Gran Canaria y la Asociación Cultural y Humanitaria Virgen de Coromoto.

La misión es volver, regresar a llevar más alegría y alivio, porque saben que siempre encontrarán un “gracias por acordarse de nosotros”, para lo que esperan contar con la colaboración de más bienhechores.

Baudilio y Nélida aseguran que por “misericordia de Dios” nunca les ha faltado nada y agradecen la generosidad de tantos colaboradores.
Quienes visitan el refugio “Madre Teresa de Calcuta” reconocen que forma parte de la Caracas profunda, la que va más a allá de las calles y avenidas pavimentadas, la que posiblemente necesita que vuelvan los ojos a ella.

Definitivamente en este hogar cada rostro, sonrisa y mirada tienen una historia por contar.