Este sábado se conmemoraron 160 años del natalicio del Dr. José Gregorio Hernández, una ocasión en la que nuevamente los venezolanos, seguidores y feligreses del «médico de los pobres» acuden a la iglesia para renovar su fe y agradecer por los favores concedidos.
Una muestra de ello son los testimonios de cada uno de aquellos fieles que asisten a La Iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria, donde cientos de devotos llegan con flores, velas, estampas, rosarios y más para agradecerle por los milagros cumplidos.
Uno de ellos es el señor Horencio Mariñas Losada, de 83 años de edad, quien es devoto del beato José Gregorio Hernández desde hace más de 50 años, fe inculcada por sus padres, y un amigo especial que ya no está en este mundo, pero además fue testigo hace unos años de «la aparición del médico de los pobres cuando estaba hospitalizado».
«En el año 2020 en plena pandemia, me hicieron una operación de dos hernias, yo estaba solo en la clínica, cuando a las tres de la mañana me incorporé de mi cama sorprendido, porque sentí algo y era el Dr. José Gregorio que estaba en mi cama, para ayudar con mi recuperación y todo salió excelente gracias a él», sostuvo Mariñas en exclusiva para Contrapunto.com.
Otro de los testimonios es el de Katiuska Zambrano, quien el año pasado ingresó a terapia intensiva, específicamente el día del natalicio del también conocido como «Ciervo De Dios», y gracias a las peticiones, rezos y oraciones de su familia, devota de Hernández, al tercer día logró salir del cuadro intensivo y estar con sus seres queridos.
«El año pasado no pude asistir porque precisamente estaba hospitalizada el día de su natalicio y me dieron de alta tres días después y hoy me encuentro acá dándole gracias por un año más de vida y agradeciéndole por todos los milagros concedidos», agradeció.
Una fe inquebrantable
Más allá de la enfermedad, peticiones y solicitudes en las que el Dr. José Gregorio Hernández ha intercedido, cientos de fieles simplemente le agradecen y son seguidores debido a las costumbres inculcadas por sus padres o generaciones anteriores.
Así lo manifestó Marisela Lucena, devota del «médico de los pobres», conocedora de muchos testimonios en los que el beato ha intercedido para ayudar a quien se lo pide con fe, y es por ello que dese hace tiempo atrás, asiste a la iglesia para agradecerle, principalmente en el día de su cumpleaños de vida.
«El Dr. representa para mí, fe, vida, esperanza, especialmente en este momento en nuestro país, sigo su legado para poder pedirle y agradecerle por tantos favores recibidos», agregó Lucena.
José Gregorio representa la fe en los venezolanos, es parte de lo que une a los ciudadanos en un solo pensamiento, recordando que fue uno de los más eminentes médicos que existió en el siglo 20, comenzando con la creación de la cátedra de bacteriología y siendo el primer galeno en traer el microscopio a Venezuela.
Leonardo Walls, conocedor de la historia del beato, recordó que cuando José Gregorio se dio cuenta que su vocación era religiosa y también educativa, se dedicó por completo a la Universidad Central de Venezuela (UCV).
«Era un hombre muy alegre, era un hombre que tocaba el piano, tenía un oído musical perfecto, le gustaba la música de retreta, pero también era un amplio conocedor de Mozart», precisó Walls.
Asimismo lo destacó como un «hombre alegre» que vestía con trajes coloridos, como el azul marino, anaranjado, siempre con su convicción que «la alegría es la base de todo», pero más allá de ser el «médico de los pobres», atendió a presidentes de Venezuela en algún momento de la historia.
«El doctor José Gregorio Hernández trató en su momento a cinco presidentes venezolanos entre los que se destaca al presidente Juan Vicente Gómez y su familia, pero también a Victorino Márquez Bustillo, presidente provisional, mientras Gómez estaba en Maracay», acotó.
Hernández, fue un médico, científico, profesor y filántropo venezolano nacido el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, estado Trujillo. Estudió medicina en París y se destacó por sus contribuciones en el campo de la medicina y la investigación científica.
El 29 de junio de 1919, José Gregorio Hernández falleció trágicamente en un accidente de tráfico en Caracas, dejando un legado de dedicación y servicio a los demás y es recordado por su ejemplo de bondad y solidaridad con los más necesitados.