Pese a la llegada de los tanqueros de Irán, todavía no se ha podido normalizar la distribución de gasolina

Esta semana el presidente Nicolás Maduro anunció una flexibilización de la cuarentena, luego de más de 70 días en distanciamiento social, 14 fallecidos y 1.370 contagiados en el país.

Durante todo este proceso Venezuela ha sufrido escasez de gasolina. También la ha importado desde Irán y la empresa Directv hizo oficial la salida de sus operaciones en el país, dejando a cerca de 10 millones de venezolanos sin el entretenimiento de menor costo.

Pero pese a todo, los caraqueños salen cada día, si pueden, a tratar de seguir sus vidas. Este viernes, Contrapunto salió a recorrer el municipio Chacao para ver cómo los caraqueños están comportándose durante esta cuarentena, y si se están preparando para volver próximamente a las calles.

“Yo he salido todos los días, pasamos de un domingo por la tarde a un sábado al mediodía”, afirmó Juan Gómez, un empleado de limpieza en una empresa privada en las inmediaciones de la estación de metro de Chacaito.

La zona que conecta el municipio Chacao con el municipio Libertador trata de seguir su día a día. La gente hacía la cola para poder entrar al metro, los comercios con santa marías abajo trabajan como podían. Incluso, un centro de copia entre Sabana Grande y la Plaza Brión estaba entregando copias, algunos vendedores ambulantes trataban de vender mercancía, desde productos alimenticios hasta bisutería.

En ese mismo lugar, los vendedores de cigarro detallados y café cantaban su eslogan, clásico de Caracas: Café, cigarros, llamada, café. “Tenemos que trabajar, con coronavirus o no”, expresó un trabajador informal.

Caracas a dos ruedas

Ahora el municipio Chacao es una arteria vial para los ciclistas, que por matar el ocio durante la cuarentena o para transportarse por la ciudad, usan la bicicleta como medio de transporte.

Las personas al ver que son fotografiadas por el equipo de Contrapunto saludan con el símbolo de la paz, otros gritan consignas contra el gobierno de Nicolás Maduro o la escasez de gasolina.

Un poco más abajo, entre El Rosal y Las Mercedes, municipio Baruta, empieza la cola para echar gasolina en la bomba de la avenida principal de la urbanización al este de Caracas. Carros en contra vía, patrullas de la policía municipal, la Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana (PNB).

Pese a la llegada de los tanqueros de Irán, todavía no se ha podido normalizar la distribución de gasolina, por lo menos en Caracas. Un transportista de Chacaito aseguró el viernes que:

“Como es posible que un país petrolero, con una refinería tan grande como El Palito y Amuay importe gasolina. Es indignante”, dijo mientras despachaba un autobús con destino a El Cafetal.

¿Pero cómo se movía Chacaito al principio de la cuarentena?

Era el 15 de marzo y Maduro decretó el Estado de alarma, debido a la llegada la pandemia al país. “Estamos empezando una cuarentena colectiva, una cuarentena social”, comunicó a las 9:30 de esa noche.

A la 6:00 am del sábado 14, Chacaito parecía un primero de enero, muy pocos carros y calles vacías de transeúntes. Con los días, los caraqueños fueron de a poco saliendo para hacer sus compras. Desde latas de atún, kilos de carne y hasta cajas de cerveza.

Maduro informó una suspensión de clases “hasta nuevo aviso”, que concretó en una suspensión el resto del año y clases, tanto en colegios como universidades a distancia, vía on line. Los restaurantes solo podrían trabajar con servicio delivery, lo que generó un nuevo empleo para algunas personas.

“Nosotros podemos llegar a cobrar hasta 2$ más por hacer el envío”, contó Eliseo Hernández, un empleado de esta nueva tendencia en el comercio venezolano.

Habían pasado los días, pero al final del mes de marzo llegó una nueva problemática para los habitantes de Caracas. La escasez de gasolina, el 21 de marzo Contrapunto reportó desde la cola de gasolina en Las Mercedes. A tan solo 6 días del distanciamiento social el combustible ya no era de fácil acceso.

Aunque las estaciones de servicio en El Rosal y Las Mercedes recibieron el suministro, los conductores hicieron cola para obtener el hidrocarburo.

Durante el mes de abril la gasolina empezó a estar más ausente, muchas estaciones en el Este de Caracas quitaron sus mangueras, y otro nuevo negocio entró al mercado ilegal de Venezuela: El tráfico de gasolina.

“Hay gente que prefiere pagar la gasolina en dólares, se la llevo a su casa y no tienen que hacer la cola que se hace en las bombas”, contó a Contrapunto una persona se presentó como Wilmer, quien también es mecánico, pero durante la cuarentena causada por la pandemia del coronavirus se rebusca traficando gasolina por Caracas.

Con pocas palabras, detalles y nombres de clientes, Wilmer aseguró que el combustible de venta ilegal se cotiza “en la calle”, a un valor de $2 hasta llegar a los $4, lo que es una cifra desde 350.000 por litro, lo que contrasta al valor del mercado de EEUU que es 1.8 dólares el galón (cerca de 4 litros). Pero como dijo Wilmer: De ser la gasolina más barata del mundo, las personas pagan más que en el imperio.

Para el 2 mayo las cosas habían cambiado. Un equipo de Contrapunto salió a la calle para buscar testimonios. El volumen de personas caminando parecía crecer cada día, pero después del medio la intensidad de personas bajaba drásticamente. Los autobuseros trabajan desde las 5 am hasta las 2:30 pm. “Lo hacemos para que las personas que tienen que salir al medico y comprar medicamentos”, dijo Daniel Becerra.

Poca afluencia vehicular, poco transporte, pero aún así los transportistas salían a trabajar. Un motorizado aseguró que incluso tuvieron que bajar los precios en las tarifas de las carreras. “De 5$ las bajamos hasta 2$ para retomar de a poco nuestra trabajo”, explicó Gustavo Herrera.

Maduro informó de la compra de barriles de gasolina a Irán, que tienen como propósito solventar la crisis de gasolina en país. Luego de ese anuncio, el diputado de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó dijo en su cuenta en Twitter:

“Es un nuevo reconocimiento de las fallas en la industria petrolera del país. Apenas traerán la producción de combustible de un día en el país”.

En ese mismo mes, AT&T, una empresa de telecomunicaciones de EEUU le dio de desayuno al país su cese de operaciones en Venezuela, lo que implicó la salida de Directv de más de 6.000.000 de televisiones a nivel nacional.

Guaidó culpó al gobierno, Maduro culpó a las sanciones de la administración de Donald Trump y la oposición de ser partícipes de esa decisión. El ministro de cultura, Ernesto Villegas tildó de “una jugada peligrosa de Norteamérica”, la salida del servicio de televisión satelital. Mientras tanto, sectores opositores aseguraron que restablecerán la señal.

En esa misma semana el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) emitió una sentencia en la exigió la restitución de su señal a la nación, lo que desencadenó en un allanamiento de las oficinas principales de la empresa en Paseo Las Mercedes, en Baruta, y al nombramiento de Eliser Márquez Monsalve, general de brigada de la GNB, ex director hasta 2019 de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) y de la Cooperación Nacional de Telecomunicaciones y Servicios Postales.

27 de mayo

Se fue Directv y llegó la gasolina iraní ¿y ahora que?, publicó Contrapunto, citando a José Gregorio Yepez en la nota publicada por el portal este miércoles:

“El distanciamiento social o cuarentena modificó las rutinas de la población cambiando los hábitos de niños, adultos y adultos mayores. Esto trae complicaciones en la interacción entre las familias y los contactos habituales trayendo consecuencias a nivel físico y psicológico”.

Para este viernes Maduro y el país tiene previsto que la flexibilice la cuarentena, pero algunos caraqueños ven con preocupación que el abastecimiento de gasolina no ha sido regularizado y todavía no ha sido restablecido la señal de Directv. Para las 11:57 pm se registraron tres nuevas muertes y 43 nuevos contagios, lo que llevó a decretar emergencia sanitaria en el estado Zulia, especialmente en el municipio Maracaibo y en los municipios fronterizos Mara, Guaijira y Jesús María Semprún.