Poco después de las 9:00 de la mañana de este jueves 17 de septiembre, en la Unidad Educativa Colegio Franciscano Divina Providencia de Guaracarumbo (parroquia Urimare de La Guaira) el polvillo se levantaba, descendía y volvía a flotar. Grupos de obreros se afanaban haciendo mezcla, cargando tobos y moviendo materiales mientras la hermana Ana, con el hábito calzado y el casco en la cabeza, caminaba entre la reconstrucción.


La directora de Pastoral, la hermana Coromoto Aponte, calcula que 80 % de la estructura fue afectada por los terremotos del 24 de junio. El plantel, que pertenece a la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC), perdió más de 20 estudiantes y dos profesores, y hay zonas en las que, para poder ingresar, urge protegerse la cabeza. «Tuvimos daños en la mampostería y en la biblioteca y esa ala».
La escuela, que puede recibir mil alumnos entre primaria y secundaria, afronta el proceso de resurrección con el apoyo del plan gubernamental Venezuela Renace, la gobernación de La Guaira y organismos privados, y con la fe puesta en San Francisco de Asís. Los trabajadores bromean entre el calor y la faena. «Los estudiantes están en su casa, orando, para poder volver», subraya. Esperan volver a mediados de octubre con 83 profesores y personal administrativo, y el alumnado que así lo decida. «También se están recibiendo a estudiantes que perdieron sus colegios en el área». Son 29 aulas, cada una con capacidad para 40 estudiantes.


Los sismos golpearon a la educación en La Guaira. De los más de 200 colegios que hay en la entidad, cerca de 50 no están en condiciones de iniciar el año escolar, calcula el gobernador de la entidad, José Alejandro Terán. Al menos 20 escuelas funcionan como campamento transitorio, estimó Terán en declaraciones para VTV.
Una de esas instituciones es la UEP Escolanía Niños Cantores de La Guaira, también en Guaracarumbo. Los terremotos afectaron 50 % de la estructura, explica el director administrativo, Félix Rausseo. Este jueves, Rausseo se dedicaba a explicar lo que están haciendo para restituir las actividades. Todas las obras, como lo destacó, las están costeando con recursos propios. «Tenemos 50 % de salones sin fallas, que es donde vamos a recibir a los estudiantes».


La matrícula era de 500 estudiantes, desde inicial hasta bachillerato. «El lunes esperamos comenzar», refirió. Todos los trabajos son autosustentados, con una inversión de más de 100 mil dólares, porque «el proyecto contempla demolición y levantamiento de estructuras nuevas desde las fundaciones. El terreno necesita compactación, y vamos a ese proceso ahorita». Rausseo, igual que lo hizo la hermana Ana en el Divina Providencia, se desplaza entre las obras y educa con el ejemplo.





