Solamente los altos funcionarios del Estado tienen el privilegio de contar con 4 comidas diarias, clínicas privadas y un seguro de salud y vida en dolares, nuestros pensionados y jubilados siguen siendo víctimas de un Estado indolente corriendo el riesgo de morir de hambre, sostuvo

El exparlamentario, defensor de derechos humanos (DDHH) y coordinador de la defensa por los derechos civiles Rafael Narváez, responsabilizó al Estado por el fallecimiento de dos adultos mayores por desnutrición, “la indolencia e indiferencia hacia los jubilados, pensionados, educadores, enfermeras y trabajadores en general”.

Señaló que todo esto constituye una grave violación al derecho a la alimentación, a la salud y al trabajo. El director de la ONG Derechos Civiles aseguró que “estamos en presencia de un Estado sin alma que mantiene crucificado a un pueblo resignado e indefenso sometido a una tortura estomacal, con sueldos y pensiones miserables, colapso de los servicios básicos como el agua, energía eléctrica y gas doméstico que la Fuerza Armada Nacional lo sustituyó por leña, el hambre de la gente pobre no es prioridad para los altos funcionarios del Estado, para ellos lo más importante es mantenerse de manera perpetua en el poder sin importar el bienestar social de los ciudadanos”.

El abogado defensor DDHH resaltó que no se justifica en un país petrolero el anuncio de Nicolás Maduro sin angustia y preocupación que solo quedan en la reserva 20 días para abastecer de gasolina a una población de 30 millones de habitantes, “la crucifixión de un pueblo en pleno desarrollo”, agregó.

Asimismo, resaltó que, “además de la hambruna, la crisis sanitaria y la desaparición de los servicios básicos, la ciudadanía sigue siendo victima de represión, detenciones arbitrarias con allanamientos sin orden judicial, desapariciones forzadas de personas y cárcel por parte de los cuerpos de seguridad del Estado, quienes tienen luz verde para actuar al margen de la ley sin ningún control”.

Agregó que este año “Niño Jesús no hay y menos hallacas, ni el imposible pan de Jamón. Se mantiene como política de Estado la violación sistemática de los derechos humanos en Venezuela”.