En lo que va de 2022 los especialistas han reportado 225 muertes ocurridas durante los cortes eléctricos

El rostro de los hospitales venezolanos tal vez cambió un poco porque una mano de pintura no le cae mal a nadie, pero su corazón sigue estando muy enfermo. La actualización de la Encuesta Nacional de Hospitales, presentada este miércoles 22 de junio por los doctores Gustavo Villasmil y Julio Castro, mostró que los indicadores de desempeño siguen siendo críticos.

“Hay una situación coyuntural que ocurre sobre una situación que ocurre históricamente”, señaló Castro. Aunque algunas cosas mejoraron “yo diría que estamos menos mal, no que estamos mejor”.

Al revisar el estado del servicio eléctrico, Villasmil subrayó que la mitad de los hospitales en Venezuela “tiene al menos una falla eléctrica a la semana”. Desde 2017 la Encuesta mide cuántas personas murieron durante los apagones; en lo que va de 2022 los especialistas han reportado 225 muertes ocurridas durante los cortes eléctricos.

Ese número “ha venido bajando”, indicó Castro, porque a partir de 2020 llegaron las plantas eléctricas aportadas por la ayuda humanitaria, no “por una estrategia gubernamental”. Pero, como lo recordó, la planta eléctrica es una solución de emergencia, “no resuelve los problemas de infraestructura de energía”. Esas plantas alimentan la emergencia y la terapia intensiva, pero no para que funcionen el ascensor y el laboratorio, contrastó. “Es una curita”.

Laboratorios, quirófanos siguen estando en niveles muy inferiores a los requeridos para garantizar la salud de la población. Funciona 35% de los laboratorios, estimó Castro, y otro 30% está operativo de forma intermitente.

“¿Dónde sí hay operatividad? En las emergencias. ¿Por qué? Por una razón política: puedes colgar el cartelito de cerrado en resonancia magnética, ecografía y laboratorio, pero en la emergencia no, porque el que llega sangrando, el que llega chocado, el que llega infartado tienes que atenderlo; aunque sea hacerle nada, pero tiene que ser visible que usted lo ingresó y, aunque sea, lo sentó en una silla”, describió Villasmil.

Ahora “estamos menos mal en el abastecimiento de medicamentos en el país”, pero “ahora viene el problema del costo” de esos fármacos, sentenció Castro.

En Venezuela hay un número de camas de hospital disponibles a las que había en el gobierno de Raúl Leoni, en los años 60, apuntó Villasmil. “La cama operativa es completa. No es que le compren una cama a Irán: un catre con un colchón”. El concepto de cama involucra la tecnología para sostener la vida, el personal especializado. “En la emergencia eso se puede improvisar, aunque sea poniendo al paciente en una camilla”, pero “eso no es una cama”.

Para que el país disponga de tantas camas hospitalarias como las que había en 1962 “necesitaríamos construir 30 hospitales del tamaño del Universitario de Caracas”, objetivo que es “macroeconómicamente imposible”.

Desde la inauguración del Hospital Domingo Luciani, en los años 80, “aquí no se ha construido un hospital más, y por favor, no me vengan con el chascarrillo del Cardiológico Infantil”, criticó. “Estos no son vitrinas” ni hospitales para llevar turistas, sino “hospitales para resolver las necesidades de un país como Venezuela, que solo es superable en muertes maternas por Guyana y por Haití”.