Según un informe presentado por la Misión de la ONU ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, el aparato de represión en Venezuela se mantiene en gran medida intacto, a pesar de la captura de Nicolás Maduro ocurrida en enero a manos de Estados Unidos.
El documento señala que, después del 3 de enero se redujo las detenciones políticas a largo plazo y la presidenta Delcy Rodríguez impulsó liberaciones, la ley de amnistía y el cierre de El Helicoide, estas medidas son “parciales, condicionales y reversibles”. Los expertos destacaron que las agencias de inteligencia, los cuerpos de seguridad y las leyes restrictivas siguen sin reformas, al tiempo que funcionarios clave en la represión continúan en sus cargos.
La investigación, que abarca de septiembre pasado a julio, «registró denuncias de torturas, descargas eléctricas y aislamiento en las cárceles El Rodeo I y Fuerte Guaicaipuro», donde cientos de personas continúan «en prisión arbitraria». Además, denunció que el Estado mantiene su respaldo logístico y financiero a grupos armados conocidos como “colectivos”.
Finalmente, el informe calificó la intervención de EE. UU. como una violación al derecho internacional e instó a las autoridades venezolanas a liberar a todos los presos políticos, investigar crímenes de lesa humanidad y desmantelar los grupos armados irregularidades.





