Los calabozos policiales se convirtieron en las cárceles del siglo XXI, alertó el director de Una Ventana a la Libertad

Carlos Nieto Palma, director de Una Ventana a la Libertad, denunció que los calabozos policiales se convirtieron en las cárceles del siglo XXI. Ya no pasan allí 48 horas para luego ser trasladados a una prisión, sino que siguen recluidos.

El gran problema no es la COVID-19, sino la tuberculosis y la desnutrición, subrayó en entrevista con Unión Radio. Son reclusos hacinados y en malas condiciones de higiene.

En el año 2020 murieron 208 personas en estos calabozos. De ellos, 143 por enfermedades (86 por tuberculosis, 13 por desnutrición y 15 por tuberculosis y desnutrición), detalló.

Esta población es responsabilidad del Ministerio del Servicio Penitenciario, aun cuando este despacho no los quiere asumir, enfatizó.

El monitoreo se realizó en 273 centros de detención preventiva, en 19 estados del país, informó..