El choque entre las expectativas y la realidad está definiendo el consumo en Venezuela. Si antes se hacía el mercado con base en el gusto, hoy se cumple con la compra con otros criterios, como el de lo más barato.
La unidad de análisis económico de Fedecámaras presentó este miércoles su informe sobre los principales indicadores de la economía venezolana entre enero y febrero de 2026, según el cual «la asincronía entre las expectativas de los mercados y la realidad del presupuesto familiar deriva en un consumidor pragmático».
La cúpula empresarial cita cuatro rasgos de la consumidora venezolana y el consumidor venezolano detectados por la consultora BAM Consulting:
● Investigador informado: El ciudadano ya no realiza compras por impulso o comodidad; camina, compara y valida precios antes de cada transacción para maximizar el valor de cada dólar.
● Combina marcas: La lealtad hacia las marcas tradicionales ha caído por debajo del 60% en los estratos populares. Si el precio de un producto líder excede el presupuesto asignado, el consumidor migra sin resistencia hacia marcas emergentes.
● Consumo hogareño: Ante un incremento del 49% en los costos de esparcimiento y cultura, el hogar se ha consolidado como un centro de consumo, impulsando la demanda de servicios de conectividad por fibra óptica, streaming y delivery.
● Sensibilidad generacional: Los segmentos Millennial y Gen Z (que representan el 40% de la población) priorizan la empatía y la responsabilidad ética de las marcas por encima de la competitividad pura, obligando a las empresas a rediseñar sus canales
de comunicación.
El informe muestra que el gasto de los hogares registró una contracción del 8,8 % en enero, «seguida de un repunte del 9,9 % en febrero impulsado por la reposición de inventarios domésticos en categorías base como medicamentos (+30,6 %) y un alivio de la demanda retenida en licores (+79,9 %) e impulsivos (+17,8 %)».
¿Dónde compra la gente? «El Canal Tradicional (bodegas y abastos) concentra el 65,9 % del valor transaccionado en el país, mientras que el Canal de Autoservicio creció 17,6 % en valor durante 2025. El mercado presenta una alta fragmentación, con un 14 % de categorías que carecen de líderes visibles y donde la competencia se centra exclusivamente en precios».
Fedecámaras registra datos de Nielsen, de acuerdo con los cuales «el mercado se encuentra altamente segmentado según la concentración y el nivel de control de los actores».
● 31% de categorías están altamente concentradas y dominadas (ej. harina de maíz), y los líderes controlan el precio y la distribución, lo que limita la entrada de nuevos competidores.
● 26% de categorías están concentradas pero sin líderes claros (ej. chocolates), por lo que hay oportunidad de competencia en precio y calidad.
● 29% de categorías están fragmentadas, pero con algunos líderes fuertes (ej. yogurt), por lo que las barreras de entrada son menores.
● 14% de categorías tienen baja concentración y sin líder visible (ej. champú), lo que implica que hay mucha rotación y baja lealtad de marca. «La principal competencia es en precios», sostiene.





