Una persona que vive en Petare, y que no quiso dar su nombre, aseguró que el pasado 4 mayo no hubo detonaciones, pero si cacerolazos

Disparos. Cacerolas. Toques de queda no oficiales y tapabocas, esa es la vida que llevan ahora los vecinos de los alrededores del Barrio José Félix Ribas, de Petare, que lleva más de seis días en un enfrentamiento entre la banda de Wilexis Alexander Acevedo y la banda del conocido como El Gusano.

Según cuentan los vecinos de L0mas del Ávila, los sonidos de las balas son la música que suena ahora en las barriadas de Petare. Josefa Rosales, vecina de la calle 12 recibió en su ventana hace dos noches una bala que rebotó con la reja de metal. Estaba viendo televisión en su sala, confiesa que ya no se siente preocupada y prefiere tratar de seguir sus noches de cuarentena tranquila.

“La bala rebotó y cayó en la ventana de la vecina del piso de abajo”, dijo en una llamada telefónica con Contrapunto.

En la calle 13 vive desde el año 1986, cuando empezaban las obras de construcción de la urbanización, Elena Salazar. En su apartamento viven su esposo y su mamá que tiene 84 años, con ella vivieron sus hermanos y su única hija que ahora vive en Baruta. El día sábado fue de visita su nieta de 6 años, que con miedo le preguntó a Elena qué eran esos ruidos que se oían a lo lejos. “Son tiros de las bandas en Petare”, le contestó.

Asustada, la menor entró en duda por si los miembros de los delincuentes entrarían al edificio. Con calma, su abuela le explicó que eso no ocurriría, al día siguiente su madre fue por ella y regresó tranquila a su casa. Su abuela contó que ahora vive con las ventanas cerradas y sin poder asomarse.

Sin embargo, la opinión de otra vecina, Wilmary Mendoza, es que los enfrentamientos no son reales, solo son tiros al aire ya que no hay reportes de fallecidos, publicaciones en redes sociales verídicas sobre los hechos o un pronunciamiento del Estado. “La policía no se mete, están en las zonas es por la cuarentena por la Covid-19”, dijo tajantemente.

Simón Yépez, expresó que estos días han sido “bastante desagradables, ya que los primeros días no escuchaba nada”, pero ya por el tercer o cuarto día de los presuntos enfrentamientos, se empezaron a escuchar tiros cerca de su casa.

“Sobretodo en la noche y en la madrugada. Mi madre naturalmente ha estado muy nerviosa por nuestra seguridad. En los últimos dos días parece que el conflicto se ha alejado de nuestro hogar, pero esa incertidumbre que una bala perdida podría llegar aquí en cualquier momento es muy preocupante”, dijo.

Una persona que vive en Petare, y que no quiso revelar su nombre por su seguridad, afirmó que le es difícil llevar su vida ahora con estos enfrentamientos. No puede llegar a su casa después de las 4:00 pm, las mismas bandas envían mensajes pidiendo que no abandonen sus casas luego de esa hora para “evitar daños colaterales”, aunque aseguró que el pasado 4 de mayo no hubo disparos, sino cacerolas en señal de protesta para que los sucesos se detengan.

Para la noche de este martes, se volvió a repetir el escenario de las cacerolas y también se escucharon detonaciones aunque en menor cantidad.