La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), alertó este martes de la necesidad de poner en práctica políticas de cooperación multilateral para mejorar la resiliencia de los mercados agrícolas, ante las perturbaciones provocadas por la guerra de Ucrania y el cambio climático en las cadenas de suministro.

En un informe titulado “El estado de los mercados de productos básicos agrícolas”, la FAO aborda cómo la mayor interconexión entre los mercados mundiales causada por la globalización presenta nuevas oportunidades, pero también hace más vulnerables a los países más dependientes y pobres.

En las últimas dos décadas, la descentralización y la regionalización del comercio agrícola ha ido en aumento, impulsando las exportaciones e importaciones entre países especialmente de una misma región.

Esta tendencia comercial se plasma en las relaciones entre países de Latinoamérica en el Mercado Común del Sur (Mercosur) o los nuevos vínculos entre las regiones del norte de África con países del este de Europa, que se han visto afectadas por la guerra de Ucrania.

El estallido de este conflicto hace más de cuatro meses ha involucrado a dos de los mayores exportadores de trigo, una red comercial que se ha convertido en “la más vulnerable”, según alerta la FAO, pues “más de 30 países importadores dependen de ambos países para más del 30 % de sus importaciones”.

“La guerra ya ha provocado el cierre de puertos, la suspensión de las operaciones de trituración de semillas oleaginosas y la introducción de restricciones a la exportación de algunos cultivos y productos alimentarios. Todo ello está haciendo mella en las exportaciones de cereales y aceites vegetales del país”, apuntó el organismo con sede en Roma.

Los efectos del conflicto también han causado un aumento del precio de la energía y de los fertilizantes, poniendo en riesgo el funcionamiento mundial de las cadenas de suministros y afectando gravemente a los países y comunidades agrícolas más vulnerables.

Ante esta situación de crisis, la FAO recomendó a los países más frágiles debido a su dependencia que “diversifiquen sus fuentes importadoras para salvaguardar la seguridad alimentaria”, “usen las reservas de alimentos existentes y aumenten la diversidad de sus bases de producción nacional”.

Por otra parte, el organismo alertó a los gobiernos sobre los impactos del comercio en el medio ambiente, pues aunque las exportaciones pueden ayudar a muchos países sin recursos a cultivar ciertos productos, también puede derivar en la explotación de recursos ambientales de ciertos países.

Para hacer frente a estas situaciones que provocan el agotamiento hídrico, la deforestación y la emisión de gases invernaderos no regulados, no solo son necesarias políticas locales, sino también normas que se apliquen en las relaciones comerciales multilaterales para no poner en desventaja a los productores de un país.

“Cuando los efectos medioambientales son globales, como las emisiones de gases de efecto invernadero, las acciones unilaterales o incluso regionales no serán eficaces. Aunque son difíciles de negociar y aplicar, sólo los acuerdos multilaterales pueden abordarlas eficazmente”, explicó la FAO.