Gianluca Rampolla, Coordinador Residente y Coordinador Humanitario de las Naciones Unidas en Venezuela, anunció el término de su labor diplomática tras cumplir un período de cinco años en el país. En sus palabras de despedida, el funcionario calificó el quinquenio como un tiempo de experiencias «intensas, desafiantes y, sobre todo, profundamente humanas».
Rampolla enfatizó el enfoque con el que el organismo multilateral abordó sus funciones en el territorio nacional, señalando que «el trabajo de Naciones Unidas ha sido acompañar con respeto y humildad, escuchando y construyendo juntos». Asimismo, sostuvo que la acción de la organización mantuvo como eje fundamental «poner a las personas en el centro».
En su balance sobre la asistencia en el país, el diplomático recordó el carácter subsidiario de la ayuda externa. Sobre esta materia, puntualizó: «Siempre he insistido en algo fundamental: la cooperación internacional no sustituye los esfuerzos nacionales, los complementa». A su juicio, el desarrollo sostenible requiere de la «apropiación local» y de la articulación entre las instituciones, la sociedad civil y el sector privado.
Durante su declaración, expresó su reconocimiento «al Gobierno, a las autoridades nacionales y locales y a todos los actores políticos por el diálogo y el espacio que nos han brindado». De igual forma, hizo extensivo su agradecimiento a las organizaciones de la sociedad civil, defensores de derechos humanos, la academia, el sector empresarial y las comunidades.
El representante saliente afirmó que la gestión de la ONU se rigió bajo las directrices de «humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia». A pesar de haber atravesado momentos de «desconcierto, frustración y dolor» a lo largo de su gestión, destacó el trabajo en conjunto para la búsqueda de soluciones.
Al cerrar su mensaje, Rampolla resumió su percepción sobre el país afirmando que «Venezuela no se explica; se vive» y concluyó que «cuando la vives, se queda contigo para siempre».





