Ya falta poco para estar a la mitad del 2020 y la mayoría del mismo con más de la mitad del mundo intentando cumplir un confinamiento a causa de la pandemia que ocasionó la COVID-19 originada en China

Desde el primer día de la cuarentena, el mundo ha estado atento a los avances, sin embargo, los mismos han sido escasos y el confinamiento sigue siendo la única arma que medio puede hacer algo en esta lucha contra un enemigo invisible. 

En algunos países como Estados Unidos, la economía pareciera ser prioridad por encima de los riesgos del coronavirus, mientras que en Rusia sin darse cuenta pasaron a ocupar el tercer lugar de las estadísticas. 

Los cambios de ministros en Brasil demuestran la ilógica de Jair Bolsonaro, parecida a la AMLO en México, una con mayor impulsividad pero tratos absurdos al fin. El mundo celebra la vuelta del fútbol en Alemania y en Italia se habla del retorno a la nueva vida, sin embargo no se miden las consecuencias de lo que puede ser un nuevo brote. 

Regímenes como el de Bielorrusia o Nicaragua han tratado el nuevo coronavirus como si se tratara de algo menor y sus habitantes han pasado este tiempo con la duda como protagonista. 

Foto: EFE

En Venezuela los rumores se encuentran a la orden del día, la persecución ha quienes informa ha sido protagonista y las contradicciones en todos los sectores siguen creciendo, pero a pesar de todo parece que la situación se mantiene estable. 
Luego de que se hablar de una posible flexibilización de la cuarentena, en Venezuela, un día después los mismos factores hablaron de su radicalización, la cual coincide con la falta de gasolina, la que muchos sectores le atribuyen la verdadera razón del confinamiento. 

En otro orden de ideas, alrededor del mundo han salido nuevos brotes luego de relajar el confinamiento, esto ocurrió en Corea del Sur y en Japón, lo que hace pensar que los brotes pueden existir si se flexibiliza la cuarentena en el mundo. 

A pesar de estas dudas, mucho se está hablando del retorno a la nueva normalidad y la gente comienza a resignarse a tener que convivir con un virus que nació en China y que se niega a abandonar al planeta. 

Ante esto surgen las interrogante ¿El virus se quedará en el mundo? ¿Estamos avanzando contra esta lucha? ¿Como hacer para no ser tan vulnerables ante esta enfermedad? 

Todas esas respuestas hasta el momento no han sido contestadas, la única opción por ahora es seguir esperando y con la fe de que esto pase aunque el panorama siga siendo él mismo desde el primer día.