Las autoridades venezolanas y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) coordinan acciones ante la posibilidad de que la cifra final de fallecidos por los recientes terremotos incremente de forma notoria. El coordinador residente de la ONU en Venezuela, Gianluca Rampolla, informó que se encuentra en proceso la adquisición de 10.000 bolsas para cadáveres, una medida que refleja que el impacto mortal del desastre podría superar ampliamente el balance oficial actual de 1.719 víctimas mortales.
En una entrevista concedida a Reuters, Rampolla explicó que la compra de estos insumos se acordó directamente con las autoridades nacionales como parte de la respuesta humanitaria desplegada en el país. «Sin duda, estamos hablando de una cifra superior a la ya reportada. Puedo darles un indicador aproximado. Estamos adquiriendo, y esto es algo acordado con las autoridades locales, 10.000 bolsas para cadáveres», declaró el representante del organismo multilateral.
A pesar de que ya transcurrió la ventana crítica de las primeras 72 horas posteriores a los movimientos telúricos, el Gobierno venezolano mantiene activos los operativos de búsqueda y salvamento a gran escala. Al respecto, Rampolla valoró positivamente el esfuerzo de los cuerpos de emergencia al señalar: «Este es uno de los milagros de este país: los rescatistas todavía logran sacar gente con vida. Solo ayer, siete personas fueron sacadas de los escombros».
Las proyecciones sobre la magnitud de la tragedia coinciden con las estimaciones preliminares del Servicio Geológico de Estados Unidos, cuyo sistema PAGER activó una alerta naranja la misma jornada de los sismos al proyectar un saldo potencial de entre 10.000 y 100.000 fallecidos. En consonancia con este escenario, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) reportó que existían hasta 50.000 personas desaparecidas sin confirmar, mientras los equipos técnicos continúan con la remoción de escombros y la evaluación general de los daños en las zonas afectadas.





