La Guardia Costera de Suecia ha procedido a la liberación del petrolero Flora 1, un buque bajo sanciones de la Unión Europea que había sido abordado y retenido el pasado viernes bajo la sospecha de haber causado un derrame de petróleo en aguas del mar Báltico.
Tras una investigación exhaustiva, las autoridades suecas informaron que no se hallaron evidencias concluyentes que vinculen al navío con la mancha de hidrocarburo de 12 kilómetros (8 millas) de longitud detectada el jueves. Asimismo, la Guardia Costera confirmó que el país de Camerún validó que el buque navegaba legalmente bajo su bandera, una incertidumbre que había contribuido a la detención inicial de la embarcación y de sus 24 tripulantes.
Un buque en la mira internacional
El Flora 1 no es un navío desconocido para los reguladores internacionales. El buque fue incluido previamente en la lista de sanciones de la Unión Europea por su vinculación con el transporte de crudo ruso y el uso de «métodos de navegación irregulares y de alto riesgo».
De acuerdo con los organismos de control, estas prácticas incluyen el apagado deliberado del sistema automático de seguimiento (AIS), una medida que oculta la ubicación del buque frente a otras embarcaciones. Según registros proporcionados por el gobierno ucraniano, el Flora 1:
- Pertenecía a una empresa de Hong Kong a finales de 2025.
- Ha sido sancionado por el Reino Unido, Canadá, Australia, Suiza y Nueva Zelanda.
- Ha cambiado su nombre en seis ocasiones y su bandera en nueve.
La problemática de la «flota clandestina»
El caso del Flora 1 pone de relieve las crecientes preocupaciones de seguridad sobre la denominada «flota clandestina». Este grupo de petroleros surgió como respuesta al tope de precios impuesto por el Grupo de los Siete (G7) para limitar los ingresos de Moscú destinados a financiar la invasión de Ucrania.
Esta flota está compuesta mayoritariamente por buques envejecidos cuyos propietarios y seguros se radican en países que no acatan las restricciones occidentales. Las autoridades navales han advertido que la antigüedad de estas naves, sumada a la falta de seguros convencionales, genera un riesgo latente de desastres ecológicos, planteando la interrogante de quién asumiría los costos de limpieza en caso de un derrame real.
Las sanciones actuales prohíben cualquier transacción que involucre a buques listados como el Flora 1, en un esfuerzo por desmantelar las rutas de transferencia de barco a barco que disimulan el origen de las cargas de petróleo. Pese a estos antecedentes y la opacidad operativa del buque, la falta de pruebas directas sobre el vertido del pasado jueves obligó a las autoridades suecas a permitir que el petrolero continuara su ruta.
