Rusia y China se han mostrado en contra de las acciones que violen la Carta Magna de las Naciones Unidas en América Latina y el Caribe, según se desprende de la declaración conjunta firmada por el presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, durante la visita oficial de este último a Pekín.
«Las partes reafirman su apoyo al estatus de América Latina y el Caribe como zona de paz, respaldan a los países de América Latina y el Caribe en la elección independiente de sus vías de desarrollo y socios, se oponen a cualquier acción que viole los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas o que atente contra la soberanía y la seguridad de otros países, y se oponen a la injerencia de fuerzas externas en los asuntos internos de los países de América Latina y el Caribe bajo cualquier pretexto», reza la declaración.
Esta postura proclamada por Pekín y Moscú llega ante la política estadounidense más hostil hacia la región latinoamericana, la de la Administración del presidente Donald Trump, que, entre otros sucesos, se ha manifestado en la agresión a Venezuela y el secuestro del mandatario del país, Nicolás Maduro, junto con su esposa, Cilia Flores, en enero pasado, así como las crecientes amenazas de la Casa Blanca hacia Cuba.
Las partes señalaron que acciones como «el pérfido lanzamiento de ataques militares contra otros países» y «el uso hipócrita de las negociaciones como cobertura para preparar dichos ataques» violan gravemente los propósitos y principios de la Carta de la ONU, en una aparente alusión a la agresión de Israel y EE.UU. contra Irán. También mencionaron el asesinato de representantes de la dirigencia de Estados soberanos y el socavamiento de su situación política interna como prácticas inaceptables.
El texto agrega que «el descarado secuestro de líderes nacionales para someterlos a una farsa judicial» causa un daño irreparable a los cimientos del orden global surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Las partes afirmaron que rechazan categóricamente estas acciones y las condenan enérgicamente.
Por otra parte, Pekín y Moscú manifestaron su preocupación por la creciente militarización de las zonas polares por parte de Estados Unidos y sus aliados, según el texto difundido. Asimismo, reafirmaron su adhesión a las normas del derecho internacional en el Ártico y al respeto de la soberanía e integridad territorial de los Estados árticos.
El documento señala que los firmantes expresan su interés en preservar el Ártico como una zona de paz, estabilidad y baja tensión político-militar. También abogan por el desarrollo de un diálogo constructivo y una cooperación mutuamente beneficiosa en la región, incluso a través de foros multilaterales especializados como el Consejo Ártico.





