La Unión Europea (UE) impuso este lunes sanciones a 16 funcionarios y siete centros acusados de participar en el secuestro, deportación y asimilación forzada de decenas de miles de menores ucranianos hacia territorio ruso o zonas ocupadas. Las medidas apuntan directamente a los responsables de un sistema diseñado para despojar a los niños de su identidad nacional mediante el adoctrinamiento y el entrenamiento militar.
Con esta nueva actualización, más de 130 personas y entidades se encuentran bajo prohibición de viaje en suelo comunitario y congelación de activos. Según informó la sede de la UE, las sanciones castigan a quienes han liderado la «deportación ilegal sistemática, el traslado forzoso y la asimilación forzada, incluido el adoctrinamiento y la educación militarizada».
Un sistema de asimilación forzada
Desde el inicio de la invasión en 2022, se estima que unos 20.500 niños han sido trasladados forzosamente. En este proceso, muchos menores son despojados de sus documentos ucranianos para recibir pasaportes rusos o ser entregados en adopción. La UE destaca que algunos son obligados a asistir a campamentos militares y escuelas donde se busca moldear sus opiniones políticas e ideológicas.
La ministra de Exteriores de Letonia, Baiba Braže, enfatizó la gravedad de estos actos durante la reunión de homólogos en Bruselas. “Rusia está tratando de borrar su identidad. Cuando uno mira la Convención sobre el Genocidio, es una de las características del crimen de genocidio. Así que es muy grave”, declaró Braže.
Entre los sancionados figura Lilya Shvetsova, directora del campamento “Claveles Colorados” en la Crimea ocupada, señalada por supervisar actividades destinadas a la asimilación forzada y el adoctrinamiento ideológico de los menores presentes en sus instalaciones.
Presión diplomática y el reto del retorno
El anuncio de las sanciones coincidió con una reunión en Bruselas de la Coalición Internacional para el Retorno de los Niños Ucranianos, integrada por 47 países. El objetivo de este grupo es aumentar la presión diplomática sobre el Kremlin y facilitar las labores de verificación y rastreo de los menores trasladados.
La directora de Ampliación de la UE, Marta Kos, calificó estas acciones como una de las facetas más crueles del conflicto: “La guerra tiene muchos rostros, pero robar niños es realmente una de las más horribles. Debemos detener esto, y Rusia debe pagar”.
Hasta la fecha, solo 2.200 niños han logrado ser devueltos a Ucrania. Las autoridades advierten que el proceso de identificación es sumamente complejo debido al tiempo transcurrido y al cambio físico de los menores. Además, el retorno supone una tarea emocionalmente desgarradora que requiere largos periodos de adaptación y reintegración.
Cabe recordar que la Corte Penal Internacional ya emitió una orden de arresto contra el presidente ruso, Vladímir Putin, al considerarlo responsable personal de estos secuestros, elevando el caso a la categoría de crímenes de guerra ante la comunidad internacional.





