La activista iraní y laureada con el Premio Nobel de la Paz en 2023, Narges Mohammadi, fue trasladada este domingo a un centro hospitalario en Teherán para recibir atención médica especializada. El movimiento ocurre más de una semana después de que la defensora de derechos humanos perdiera el conocimiento en prisión y tras múltiples denuncias de su familia calificando su estado de salud como «crítico».
De acuerdo con información proporcionada por su fundación a The Associated Press, a Mohammadi se le ha otorgado una suspensión de la condena bajo fianza, aunque no se ha especificado la duración de dicha medida. El traslado fue ordenado luego de que la Organización de Medicina Legal de Irán dictaminara que, debido a sus «múltiples enfermedades», la activista requiere tratamiento fuera del recinto penitenciario y bajo la supervisión de su propio equipo médico.
Un cuadro clínico de gravedad
Mohammadi, de 53 años, ha experimentado un deterioro severo de su salud durante su estancia en la prisión de Zanjan, donde se encontraba recluida desde diciembre. Según relatos de su familia, el estado de la activista se vio agravado tras ser golpeada durante su arresto:
- Problemas cardíacos y pulmonares: Sufrió un infarto en marzo y padece de un coágulo en el pulmón que requiere medicación anticoagulante constante.
- Incidentes recientes: Perdió el conocimiento en dos ocasiones y fue trasladada de urgencia el pasado 1 de mayo a un hospital local en Zanjan.
- Estado actual: Su hermano, Hamidreza Mohammadi, informó que la presión arterial de la activista ha oscilado drásticamente, requiere oxígeno para respirar y ha perdido la capacidad de hablar.
Su hermano, residente en Oslo, expresó alivio tras el traslado a la capital: “Ahora estoy aliviado. Puedo respirar con tranquilidad”, manifestó a la AP, tras denunciar previamente que la agencia de inteligencia iraní había bloqueado traslados médicos anteriores.
Exigencia de libertad incondicional
A pesar de la suspensión temporal de la condena, la fundación de Mohammadi calificó la medida como insuficiente frente a los 18 años de prisión que aún tiene pendientes.
“Debemos garantizar que nunca regrese a prisión para enfrentar los 18 años que le quedan de condena. Ahora es el momento de exigir su libertad incondicional y el retiro de todos los cargos”, afirmó la organización en un comunicado.
El Comité del Nobel ya había instado a las autoridades iraníes a permitir su atención inmediata por especialistas en Teherán, advirtiendo que «sin ese tratamiento, su vida sigue en riesgo». Hasta el momento, las autoridades gubernamentales de Irán no han emitido comentarios oficiales sobre el traslado o el estado de la activista, quien ha sido encarcelada repetidamente a lo largo de su vida por su defensa de los derechos de las mujeres y la democracia.





