En un mensaje dirigido directamente a los habitantes de la isla, coincidiendo con el aniversario de la independencia cubana, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que la severa crisis energética, de combustible y de alimentos que atraviesa el país no se debe a factores externos, sino al saqueo de recursos por parte de la élite que controla el poder a través del conglomerado empresarial militar conocido como Gaesa.
El funcionario estadounidense desestimó las versiones oficiales que culpan a las sanciones norteamericanas por el colapso de los servicios públicos en la isla. «La razón por la que se ven obligados a sobrevivir 22 horas al día sin electricidad no se debe a un bloqueo petrolero por parte de Estados Unidos», señaló Rubio, añadiendo que la cúpula militar prefirió depender durante décadas del crudo subsidiado enviado por los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en lugar de invertir en la modernización del sistema eléctrico nacional.
De acuerdo con la denuncia, esta corporación fundada por Raúl Castro opera actualmente como «un Estado dentro del Estado que no rinde cuentas a nadie», manejando activos estimados en 18 mil millones de dólares y controlando cerca del 70% de la economía cubana. Rubio detalló que el grupo militar absorbe los ingresos generados por sectores clave como el turismo, la construcción, las tiendas y la banca, incluyendo la retención de un porcentaje de las remesas que los emigrantes envían a sus familiares desde el exterior. «En vez de usar el dinero para mantener y modernizar las centrales eléctricas que están dañadas, usan el dinero para construir más hoteles para extranjeros», fustigó el secretario de Estado.
Ante este panorama, Rubio anunció que la administración del presidente Donald Trump ofrece una vía de asistencia humanitaria inmediata y una propuesta de reconfiguración en las relaciones bilaterales, aclarando que cualquier interlocución debe ser directamente con la sociedad civil y no con las estructuras militares del aparato gubernamental.
Como primera medida, informó sobre el ofrecimiento de 100 millones de dólares en asistencia alimentaria y médica, bajo la condición estricta de que la ayuda sea canalizada a través de instituciones independientes. «Tiene que ser distribuido directamente al pueblo cubano por la Iglesia Católica u otro grupo caritativo de confianza, no robada por Gaesa para que lo vendan en sus tiendas», precisó.
Finalmente, el jefe de la diplomacia estadounidense delineó una visión de apertura económica y política para la isla, contrastando las restricciones vigentes en Cuba con la realidad de otras naciones del Caribe y del estado de Florida. Rubio enfatizó que el objetivo de Washington es respaldar un entorno donde los ciudadanos comunes puedan emprender, poseer medios de comunicación, expresar disidencia sin temor a represalias judiciales y elegir democráticamente a sus gobernantes, concluyendo que el único obstáculo para ese escenario es la permanencia de la actual dirigencia en el poder.





