Esta situación resulta inédita en comparación a sus predecesores, en cuyos casos era común que se conocieran los nombres de los ministros que integrarían su primer gabinete antes incluso de la investidura

El presidente de Perú, Pedro Castillo, mantuvo este miércoles el misterio sobre la composición de su Gobierno al no revelar los nombres de los ministros durante su primer discurso como jefe de Estado y postergar dos días más el juramento del Ejecutivo.

Esta situación resulta inédita en comparación a sus predecesores, en cuyos casos era común que se conocieran los nombres de los ministros que integrarían su primer gabinete antes incluso de la investidura y que, justo después de esta, tomara el juramento a los nuevos titulares de las carteras.

Pese a que con Castillo estaba programado de la misma forma, en un acto que se iba a celebrar este miércoles por la tarde en el Teatro Nacional de Lima, el nuevo mandatario peruano decidió postergar un día la juramentación del primer ministro y dos días la del resto de ministros.

El primer ministro, cuyo nombre aún no está confirmado, jurará su cargo este jueves, durante la investidura simbólica que protagonizará Castillo en la Pampa de la Quinua, una enorme explanada cerca de la sureña ciudad andina de Ayacucho, donde se llevó a cabo en 1824 la batalla que selló la independencia de Suramérica.

El resto de ministros lo harán ya el viernes en Lima, en una ubicación aún no definida, lo que da a Castillo un margen de 48 horas para definir los integrantes de su primer Consejo de Ministros, una decisión que aún no parece completamente cerrada por parte del nuevo presidente.

Esta dilación viene en parte causada por el escaso tiempo que ha tenido Castillo y su equipo para recibir la gestión del saliente presidente interino Francisco Sagasti, ya que tuvo que esperar 43 días después de la votación para ser proclamado oficialmente como presidente electo, lo que se produjo el 19 de julio.

Esto se debió al más de un millar de recursos para anular votos presentados por la derechista Keiko Fujimori, perdedora de los comicios, que denunció un “fraude electoral” sin aportar pruebas fehacientes, demandas que fueron rechazadas en su totalidad por falta de sustento legal.