El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, viajará a Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU donde pronunciará un discurso y se reunirá con otros mandatarios, todo ello en plena guerra con Estados Unidos.
Pezeshkian viajará mañana miércoles a Nueva York, donde ofrecerá un discurso ante la Asamblea, se reunirá con otros mandatarios y mantendrá encuentros con intelectuales iraníes residentes en Estados Unidos, informó a IRNA el director de Relaciones Públicas de la Oficina del Presidente, Habibolá Abasi.
La fuente denunció que la Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha denegado visados a miembros de la delegación iraní.
“Trump, como parte de una medida hostil sin precedentes del Gobierno estadounidense, ha denegado los visados a algunos miembros de la delegación iraní de alto nivel, incluidos integrantes del equipo de prensa de Pezeshkian”, dijo Abasi.
Estados Unidos anunció la semana pasada que había autorizado a la delegación iraní viajar a Nueva York para participar la próxima semana en la Asamblea General de la ONU “en cumplimiento de nuestras obligaciones como país anfitrión”.
Pero se precisó que la delegación iraní sería más reducida que la del año pasado, cuando Estados Unidos ya denegó visados a varios miembros del equipo de prensa que pretendían acompañar a Pezeshkian a Nueva York.
Al igual que en 2025, los representantes iraníes estarán sujetos a restricciones durante su estancia en la ciudad, entre ellas la prohibición de adquirir productos de lujo.
La visita se produce cuando la guerra que iniciaron Estados Unidos e Israel contra el país persa se acerca a los siete meses de duración y se encuentra en punto muerto con ataques ocasionales a petroleros en el estrecho de Ormuz y sin que se atisbe una salida al conflicto.
La Asamblea de la ONU estará marcada, entre otras cuestiones, por esta guerra que lanzaron Washington y Tel Aviv el el 28 de febrero con unos ataques en los que murió el líder supremo iraní, Alí Jameneí, entre otros, y en los que han sido bombardeadas instalaciones nucleares, militares y civiles de Irán, con el resultado de más de 3.000 muertes.
Aunque Estados Unidos e Irán no mantienen relaciones diplomáticas oficiales, la República Islámica cuenta con diplomáticos acreditados ante Naciones Unidas, lo que obliga a Washington, en virtud del Acuerdo de Sede de la ONU, a facilitar su entrada y permanencia en el país.
Durante el Mundial de fútbol de este verano, la selección iraní afrontó restricciones que la obligaron a concentrarse en la ciudad mexicana de Tijuana, en la frontera con Estados Unidos, y a entrar en territorio estadounidense únicamente para disputar sus partidos.





