Desde los comicios presidenciales del pasado 27 de diciembre -que ganó Faustin Archange Touadéra-, los seis grupos armados integrados en la CPC se han dedicado a atacar diferentes zonas del país

Al menos siete personas murieron en un ataque ocurrido este pasado fin de semana en el noreste de la República Centroafricana (RCA), presuntamente perpetrado por el grupo armado de las 3R (Retorno Reclamación Rehabilitación), informaron este miércoles fuentes de la misión de la ONU en el país (Minusca).

El ataque se lanzó en la madrugada del sábado contra las posiciones de las Fuerzas Armadas centroafricanas en la localidad de Mann (a unos 470 kilómetros de la capital, Bangui).

“La Minusca condena este ataque que, desgraciadamente, causó siete muertos y provocó varios heridos entre la población de Mann”, lamentó la fuerza de de Naciones Unidas.

A raíz del incidente, la Minusca reforzó sus dispositivos de seguridad en la zona para “hacer cesar estos ataques y luchar contra la impunidad”.

Según un informe publicado por la misión de la ONU en el país, se documentaron 526 casos de violaciones de derechos humanos y del derecho internacional entre junio de 2020 y julio de 2021, en los que murieron al menos 1.221 víctimas, incluyendo 144 civiles o soldados “fuera de combate” (que, por circunstancias diversas, como enfermedad, ya no participan en los enfrentamientos).

Los grupos rebeldes integrados en la Coalición de Patriotas por el Cambio (CPC) -formada poco antes de las últimas elecciones, celebradas en diciembre- son responsables de un 54 % de los abusos, que incluyen ejecuciones extrajudiciales, tortura o violencia sexual.

El informe atribuye el 46 % restante a las Fuerzas Armadas y la Policía, junto con los instructores militares rusos desplegados en el país a través de un acuerdo entre los gobiernos ruso y centroafricano y otros actores militares privados.

La RCA vive un escenario de violencia sistémica desde finales de 2012, cuando una coalición de grupos rebeldes procedente del noreste de mayoría musulmana -los Séléka- tomó Bangui y derrocó al presidente François Bozizé tras diez años de Gobierno (2003-2013), dando inicio a cruenta guerra civil.

Como resistencia contra los ataques de los Séléka se formaron entonces milicias cristianas llamadas anti-Balaka que, como el primer grupo, terminaron fragmentadas en una miríada de facciones armadas.

A día de hoy y pese a la firma del histórico acuerdo de paz de 2019, todavía dos tercios del país -rico en diamantes, uranio y oro- están controlados por milicias y la violencia ha provocado ya la muerte de miles de personas y el desplazamiento de más de un millón.

Desde los comicios presidenciales del pasado 27 de diciembre -que ganó Faustin Archange Touadéra-, los seis grupos armados integrados en la CPC se han dedicado a atacar diferentes zonas del país.