El analista ve positiva la entrada en el ruedo de muchos precandidatos porque esto puede ayudar “a la reanimación del debate político”. Por otra parte, indica que, “aunque la política es un tema presente en el imaginario del venezolano, “pareciera que las prioridades de la gente son otras”

En un escenario donde más del 60% de la población no se identifica con el Gobierno ni con la oposición, la posibilidad de que surja un outsider pareciera “el camino más rápido y lógico” para resolver la situación política del país. Sin embargo, la ecuación no se resuelve tan fácilmente.

Giulio Cellini, director de LOG Consultancy, sostiene que la posibilidad de que emerja un outsider en el tablero político venezolano requiere de una serie de condiciones que todavía están por verse.

La imposibilidad de armonizar las agendas hace que esta entrevista se demore en concretarse, sin embargo, apoyados en la tecnología logramos que Cellini conversara con Contrapunto.com

-¿La gente está pendiente de las elecciones, de la política?

El tema político en Venezuela es un tema subyacente en todo el mundo porque ha estado presente durante años, sin embargo, pareciera que en este momento no forma parte de las prioridades de la gente. Pareciera haber sido puesto de lado porque, naturalmente, las prioridades son otras y tienen que ver con la subsistencia humana: la alimentación, el trabajo, la generación de ingresos para cubrir las necesidades básicas. Además en esta situación socioeconómica que vive el país, al menos los dos últimos años y medio, pareciera que las prioridades de la gente son otras y no el desenlace de la situación política.

-¿Entonces la gente está de espaldas a la política?

-Es un tema que está allí. Hay un conflicto político que no ha sido resuelto y la gente entiende también que la situación del Gobierno, de un cambio de Gobierno, es algo que hay que resolver en algún momento a pesar que no lo sienta como algo urgente. Esto fue fenómeno que se presentó durante algún tiempo, en el que se veía la situación del cambio de gobierno inmediato como una necesidad para la resolución de sus problemas fundamentales. Eso definitivamente ha cambiado.

-¿Qué tan sano es para la resolución de la crisis política venezolana la lluvia de precandidatos presidenciales en la oposición?

-En la medida que la lluvia de candidatos se traduzca en la reanimación del debate político, eso es bueno. Hace que las dinámicas se replanteen, que nuevamente la gente vuelva a mirar al tablero político y entienda que hay un debate que no ha sido resuelto del todo y que hay avanzar en ese sentido. Que hay una fecha que es el 2024 para la cual hay que irse preparando y la población comienza a ver a las figuras políticas con visión analítica para decidir cuál de estas personas es la que mejor lo representa para ser candidato presidencial.

Consenso y primarias

Cellini señala que esa lluvia de lluvia de candidatos debe decantarse en unas eventuales primarias de la oposición, en donde puedan ponerse de acuerdo en un solo candidato presidencial.

“Eso es lo estratégicamente imperativo, racional y lógico. Ya se ha acudido a ese mecanismo, no solo para candidatos presidenciales como el 2012. Soy de la tesis de ir a tanto consenso como sea posible y tantas primarias como sea necesario”, sugiere.

Más adelante en su disertación advierte que “las primarias no solo implican un gasto desde el punto de vista logístico, sino un desgaste, porque al final son dos opciones de un mismo bando que se disputan un mismo cargo. Muchas veces esas cosas que se debaten y que se dicen, no responden a la racionalidad o a las normas más básicas de respeto, sobre todo entre quienes en teoría tienen conceptos similares, o aspiran representar unas mismas ideas. Eso genera unos desgastes y unas erosiones que suelen traer problemas”.

-¿No es muy apresurado?

-Creo que no. Lo que hemos visto en los últimos años es que todo se hace a última hora, todo se discute a última hora. Por eso, en la medida que ya hayan figuras que van asomándose, candidatos y precandidatos mostrando su nombre es bueno, en medio de la nada, que estos debates comiencen a producirse es bueno. Es sano siempre cuando todos estén claros y conscientes que las cosas deben dirimirse en las primarias para lograr la unidad, porque sin la unidad cualquier opción se hace aún más difícil, por no decir imposible.

El emergente

GIulio Cellini señala que es lógico que se hable de un outsider en el escenario donde más del 60% del país no se siente identificado, ni con el gobierno ni con la oposición, “por lo tanto la salida más rápida que se podría pensar es la salida de un outsider. Ahora no es tan fácil como ir a una tienda y comprar un outsider o sacarlo de un sombrero de mago”.

“El outsider debe ser una figura capaz de entenderse con las figuras del Gobierno lo suficiente como para que, llegado el momento de ser electo, se pueda entender con esta persona a los efectos de todo lo que tenga que ver con la transición”, sentencia.

Advierte que “las personas que no son de la clase política no siempre son capaces de entenderse en los códigos de los políticos, en el lenguaje de los políticos y esa generación de confianza es indispensable. Un outsider de la oposición tiene que tener la capacidad de entenderse políticamente con el Gobierno para ver lo vinculado a eventual transición en el poder que puede implicar la justicia transicional”.

-¿El gobierno puede tener outsider?

-Lo veo menos probable. Hay figuras como Lacava, que ya ha pedido que lo saquen de las encuestas porque sale bien posicionado y eso le trae problemas a lo interno del oficialismo. El gobierno es más ortodoxo y, sin dejar de lado que se sabe que hay problemas en la nominación de la candidatura presidencial, ese debate está entre las figuras que forman parte de la clase política del Gobierno. ¿Pudieran surgir figuras como Héctor Rodríguez? Lo veo improbable. Vería más a Lacava, pero también es improbable que sea un candidato del Gobierno. Ahora si la Lacava decide ser un outsider como una figura en el medio, podría ser, pero también es muy poco probable.

-¿Cómo sería el outsider de la oposición?

-Allí es más claro que una figura empresarial, por ejemplo, podría estar dispuesta a asumir la candidatura. Pero esa figura tendría no solo que tener suficientes credenciales para ser candidato, sino que además tenga la capacidad de negociar y entenderse con los partidos políticos y que además esté dispuesto a asumir todos los riesgos que una candidatura presidencial de oposición suponen. Riesgos en el orden familiar, en la integridad personal, en el orden empresarial, si fuese un hombre del mundo de los empresarios. Porque al final los políticos entienden que, en el caso venezolano, tienen una serie de riesgos que asumir. Un contrato de adhesión que firman y asumen las cláusulas naturalmente. Al tratarse de un outsider tienen que asumir eso mismo.

Finalmente, el analista LOG Consultancy señala que un candidato emergente ante los nombres de la clase política de tener “capacidad de aceptación de las realidades que la política nuestra impone, capacidad de interlocución tanto con sectores de la oposición, como con sectores del Gobierno para que, frente a una eventual victoria, le entreguen el poder y haya un orden transicional ordenado.