El líder de Primero Justicia sostiene que los políticos tienen que volverse a conectar con la gente. “No solo los de la oposición, al chavismo también le pasa”, asegura. Propone retomar la denuncia para quitarle la anestesia que vive la sociedad que se viene acostumbrando a vivir “sin luz, sin agua potable y sin servicios”. En uno de sus planteamientos medulares señala que debe trabajarse en que “el 80% de la gente que quiere cambio, crea que se puede cambiar”

Carlos Ocariz anda de gira por el país en medio de un proceso interno de su partido que se dispone a renovar sus autoridades. Dice estar es contento con este etapa de su actividad política porque está llegando a esa “Venezuela adentro con la que es necesario reconectar”.

Al hablar de las tareas urgentes que se ha trazado sostiene en tono reflexivo: “Tenemos que hacer una revisión completa, un mea culpa y un viraje completo de la acción política para volver a conectar, para que que nos vuelvan escuchar. Ni siquiera es para enamorar. Primero es que nos escuchen, para luego lograr que nos tomen confianza y hacerlos creer nuevamente en la política”.

-¿Es como enamorar a una muchacha? Primero hay que lograr que te mire

-¡Claro! Si no te responde los mensajes no puedes hacer un carajo.

Ocariz conversa vía zoom y la mala conexión impide que la conversación cara a cara, sin embargo, la conversación es amable y cercana con el dirigente justiciero.

-¿Cómo va el proceso interno de elecciones en Primero Justicia?

-Hay un proceso de reestruccturación y en otras partes de renovación, desde las parroquias hasta todas las instancias a nivel nacional. Más allá de nombres, el reto de los partidos y en este caso de nuestro partido, es ver cómo nos reconectamos con la sociedad. Por un lado está la política, que cada vez le hablamos a menos gente y por el otro lado está la gente. La política para la gente es la prioridad 154 si acaso. Tenemos que lograr que la gente que quiere cambio crea que se puede cambiar. El 80% de la población quiere un cambio, pero si le preguntas si ese cambio se va dar, te dicen que no. El reto de esa conexión urgente es cómo lograr que ese querer se convierta en esperanza para creer. Eso no es fácil.

-¿A qué le atribuye esa desconexión? Usted ha sido protagonista y ha estado en la arena política.

-A muchos errores que hemos cometido, que han sido muy costosos. La credibilidad viene por la confianza y esa confianza está agotada. Tenemos que recuperar la credibilidad para lograr nuevamente la confianza para luego alcanzar la estima. Tú crees, luego confías y después estimas. Ese proceso está roto y por supuesto no hay confianza.

En este momento el dirigente hace una reflexión y señala que este fenómeno no es solo un problema de los partidos de oposición. “Ese es un vacío que está en todas partes. También está en los partidos del Gobierno, en los sindicatos, en los gremios, es algo que se vive a diario”.

“Los partidos tenemos que hacer un profundo mea culpa para poder aprender, no volver a cometer los errores y avanzar. Eso es fundamental y lo más importante es tener humildad de reconocerlo. Es el primer paso”, sentencia Ocariz.

-¿Cuántas corrientes conviven en el partido Primero Justicia (PJ)?

-En PJ hay muchos liderazgos. No son solo nacionales sino a nivel regional y municipal. Pero en Primero Justicia no ha existido nunca esas tesis de bandos. Hay partidos que lo tienen y eso no significa que una cosa sea mejor que otra. Somos un partido en el que se debate mucho hasta lograr conseguir los consensos. Generalmente eso ocurre, por eso también las decisiones a veces son un poco lentas. En 22 años, desde que lo fundamos, ha sido nuestra característica y así hemos avanzado. Creo que en el mundo actual los bandos y el personalismo no es lo común.

-Pero Capriles no piensa igual que Borges. Borges no piensa como Guanipa ni Guanipa piensa igual a Ocariz. ¿Cómo hacen para convivir con esas diferencias de cara a un proceso interno de elecciones?

-No es fácil. Somos un partido que intentamos ser una familia y hay distintos puntos de vista. En base a las coincidencias hemos logrado instalar esa relación de tantos años. Pero la política es muy dinámica, por eso es mágica, siempre cambia, se mueve y el que no se mueva con ella se queda atrás.

Reconoce estos procesos como “complejos y muy rudos”.

“Soy de los que pienso que debe existir una renovación global de la política, de todos los factores incluidos gremios, sindicatos, porque hay mucho desgaste en la dirigencia y la gente. Hay dos opciones: O se cambia la dirigencia o la dirigencia cambia para adaptarse a la gente. En esa discusión estamos y esperemos que todos entendamos dónde estamos parados para poder reconectarnos, porque sino, al final, no vamos a despertar la esperanza en que la gente crea que se puede cambiar”, indica el “justiciero”.

Por el país

Ocariz se está moviendo por el país. Al decirle que tiene cara de candidato y presidenciable asegura que eso no le quita el sueño. Señala que está dedicado en sus recorridos a rescatar la denuncia.

“La sociedad está como anestesiada. Nos acostumbramos a que no haya agua, no haya luz. A que los oncológicos estén llenos de moscas. Que el Teleférico de Mérida esté apagado y costó 600 millones de dólares, que las termoeléctricas costaron 1.200 millones de dólares y están cerradas. Que las unidades de diálisis en San Felipe estén por el suelo y de 14 máquinas solo funcionan dos. Estamos acostumbrándonos a vivir así y a no denunciarlo. La denuncia social tiene que volver a ser la protagonista”, sostiene.

Como segundo objetivo de su acción política está el elaborar propuestas y pone como ejemplo “decirle no a la reelección indefinida”.

“Esto frustra los liderazgos, acaba con la democracia y genera más corrupción. Lo estamos viviendo. Creo que la reelección debe ser una sola y por cuatro años. La reelección nunca es buena si es muy larga. Aquí tenemos reelección indefinida, un capricho de Chávez en aquel momento. Esto lo que hace es atrasar al país y genera mucho más dependencia del Estado”, asegura el líder opositor.

-¿Cuáles otras propuestas están llevando adelante?

-Estamos proponiendo la democracia directa desde este punto de vista: Están abajo los problemas de la gente y arriba está el Estado. Hay una brecha intermedia de ministerios y viceministerios que no sirven para un carajo. La propuesta es eliminar esa brecha y que los recursos vayan directo al ciudadano sin mirar color político ni posturas políticas para que ellos resuelvan sus problemas.

-¿Por ejemplo?

-Si hay un bote de aguas negras en La Vega… ¿Cuándo va a ir un contratista de la alcaldía o del Estado? ¡Nunca! Por eso la propuesta es que los recursos del Estado vayan directamente a las comunidades, para cambiar las actitudes y pasar de habitantes a ciudadanos a las personas con deberes y con derechos.

Basado en su experiencia durante su gestión en el municipio Sucre, asegura que “una obra hecha por la comunidad es cinco veces más barata y tres veces más rápida que si la hace el Estado. Genera empleos y deja de ser la obra del Estado para ser la obra de los vecinos. Yo creo en eso y lo implementamos en Petare. En dos años hicimos más de 8.000 obras de la mano de los vecinos con excelentes resultados y sin ningún caso de corrupción. Hay una diferencia política profunda: Para el chavismo el poder es concentrar poder, para nosotros es transferir poder. Cuando tú le transfieres poder a la gente, la gente responde.

Al tocar el tema de la propiedad, señala que Venezuela esta dividida está divida “entre los que tienen acceso a la propiedad y los que no la tienen”.

-¿Cómo se resuelve ese desequilibrio?

-Tenemos que acabar con una injusticia histórica. Tu vas a una sector de clase media y todos tienen la propiedad, en un barrio nadie tiene la propiedad. La gente que no tiene la propiedad de su casa vive en una inestabilidad eterna, de generación en generación y de familia en familia. Aparte de eso es profundamente injusto porque vale millones, pero no vale de nada si no tienes la propiedad. No puedes pedir crédito porque no tienes la propiedad y eso genera una profunda esclavitud con el Estado. No existe la posibilidad de desarrollarse por sí mismos, entre otras cosas, porque no tienen derecho a la propiedad. En Petare lo implementamos mucho. Si creemos en la propiedad, tenemos que dar propiedad para hacer justicia y poner los pies en la tierra en esta realidad. Yo creo en eso.

-¿Con eso es suficiente?

-Hay que crear condiciones para que venga la inversión y el emprendimiento a Venezuela. Un país avanza en la medida que tengamos un sector privado fuerte. Por eso trabajo en tres planos: Denuncia, propuesta y acción. A dónde vamos siempre recuperamos una cancha, una escuela, un parque, un ambulatorio con la comunidad.

-¿Con qué plata hace eso? Usted no es alcalde, diputado o funcionario público.

-No soy nada de eso. En mi caso, con los pocos recursos que tenemos para ir por el país, no hacemos ninguna comida, ni fiesta. En vez de hacer la sopa, nos reunimos para reparar la cancha con la comunidad. La misma gente se activa para buscar los materiales. Es muy bonita la experiencia, porque más allá de recuperar el espacio está la acción, que en política es fundamental. La idea es demostrar que puedes tomar una brocha y pintar un espacio y estar con la comunidad. Creo en estas tres acciones: Denunciar, proponer y hacer. Esa es la manera conectar con la gente, para empezar a convencerla de que sí es posible cambiar en el 2024. Eso es un trabajo amplio y complejo, de ir Venezuela adentro que es la que está con más desesperanza.

Aprender de los errores

-Cómo se construye una alternativa al oficialismo con una oposición fragmentada y atomizada, que pelea porque unos son alacranes, otros chivos y otros tiburones. ¿Cómo se resuelve ese tema?

-Aprendiendo de los errores y no volverlos a cometer. El año pasado en las elecciones regionales se cometió el error en muchos municipios y estados de no buscar unificar. Las primarias de 2023 deben ser abiertas y que todo el mundo participe. En Mérida el gobernador chavista sacó 120.000 votos, el de la MUD 100.000 votos el otro que también es opositor sacó 40.000 votos. Allí hay más votos opositores y así pasó en casi 180 lugares.

-Laidy Gómez en Táchira y Henri Falcón en Lara perdieron por los votos de la MUD.

-Y justamente en Miranda, en donde yo fui candidato e iba adelante en las encuestas dije: Aquí vamos a hacer el ridículo. Yo creo que con los hechos debemos honrar la palabra. Si queremos la unidad tenemos que hacer sacrificios y, a pesar de estar adelante, yo sabía que este otro señor no se iba a retirar, entonces yo dije me retiro.

-Pero le critican que lo hizo muy tarde.

-Lo hice en los plazos que dice el CNE. Al final los votos no se sumaron también por manipulación del CNE y de mala gestión del otro bando, pero en todo caso yo accioné, no llegué al final para no hacer el ridículo, yo creo en eso. La coherencia se lleva en acciones. No puedes decir unidad si no la practicas. Yo lo intenté por todos los medios. Busqué referencias morales de primer plano en el país para buscar un acuerdo y nada. Al final hay gente que tiene la postura de dividir. Yo intenté por todos los medios y al final cuando vi que era imposible di un paso hacia el costado. Si creo en la unidad debo practicarla.

Insiste en que el proceso de primarias opositor debe ser abierto “en donde todo el mundo participe. Si usted no quiere participar esa es su decisión. Los que decidan tienen que apoyar al triunfador como un solo hombre”.

“A quienes no quieran participar o participen y no acojan los resultados, va a quedar como Claudio Fermín en Barinas, que trató de romper la unidad y sacó el 2% de los votos. Yo viví ese proceso”, comenta Ocariz.

-¿Puede darse un adelanto de elecciones como una jugada pícara del oficialismo?

-Cualquier cosa es posible. Por eso todas discusiones que se están dando en los partidos son oportunas y tenemos que estar preparados para cualquier escenario. El adelanto de elecciones es un escenario. Para la inhabilitación de quien quede en las primarias también hay que tener una respuesta. Lo que es cierto es que tenemos una oportunidad muy importante de lograr un cambio en 2024. Para eso hay que reconectar de verdad. Estar preparados para todos los escenarios y lograr la confianza de la gente haciendo lo que predicamos. Eso pasa por unas primarias inclusivas y que todo el mundo apoye al que gane.

-Pensando en todos los escenarios… ¿un outsider es posible?

-Claro que es posible.

-¿Cuáles serían las características?

-Para eso no hay un librito. Cada país y cada momento histórico es distinto. Mira Europa, aunque no soy experto en la política de esa zona del mundo, vemos que en Ucrania un comediante se lanzó a Presidente producto de reality show y ahora es el Presidente de un país en guerra. Era un outsider. Las dos candidaturas que se pelean en Colombia la presidencia vienen con un discurso fuera del estatus quo. No sé si son outsiders porque tienen mucho en política, pero sí forman parte de un rompimiento de la política tradicional colombiana. Pensar en cómo sería me metes en camisa de once varas porque no creo que se decrete.

Finalmente, señala que la persona que abandere una alternativa al oficialismo “no tiene que ser un outsider, puede ser de nuestro partido o de cualquier partido, lo que sí de debe es hablar muy claro, muy transparente y sincero. Debe ser alguien que aprenda de los errores que hemos cometido y no se quede en ese hueco. Debe ser una persona inclusiva, que no busque la revancha y busque la construcción. Esas personas existen y están en Venezuela”.