Enrique Ochoa Antich: Guaidó está en una encrucijada y creo que se irá por la vía del extremismo

Texto: José Gregorio Yépez y Vanessa Davies. Fotos: Rafael Briceño-Contrapunto

Lo más elemental para solucionar el conflicto en la AN “es que Guaidó llame a Parra y Parra llame a Guaidó”, sostiene el dirigente opositor. “El mayor colaboracionista del gobierno es el extremismo de la oposición”, remarcó. “Siento que si montamos a María Corina y a Diosdado en un barco y lo mandamos a Madagascar, la vida venezolana mejoraría un poquito”

Por no creer en invasiones ni bayonetas está cansado de que lo acusen de colaboracionista, y ya tiene una respuesta para eso. Asegura que no está enamorado de María Corina Machado ni recibe pago de Diosdado Cabello. Es Enrique Ochoa Antich, que se identifica como dirigente opositor y que insiste en una salida electoral.

El dirigente opositor concluye que Juan Guaidó “se va a encontrar en una encrucijada, y creo que va a irse por la vía del extremismo. Lo mejor que le puede pasar a él es el fracaso y el olvido. Lo peor es que sea recordado por haber llegado a Miraflores sentado en las bayonetas de los norteamericanos”. La otra ruta es reinventarse a sí mismo, rendirle cuentas al país sobre lo sucedido el año pasado, decir “fracasamos” y retomar la ruta democrática “que a la oposición le fue exitosísima”, resume.

Ochoa Antich aclara por qué fue al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para pedir que se haga interpretación de la directiva de la Asamblea Nacional (AN). “Planteamos un recurso de amparo, viendo que si existían dos directivas la AN deja de existir como cuerpo, y eso afecta mi derecho y el de casi 14 millones de venezolanos que votamos por esa Asamblea. Por eso le pedí al TSJ que me amparara ese derecho”, sostiene.

Rafael Briceño Sierralta

-¿Está a favor de Parra?

-Recientemente introduje una aclaratoria, por un tuit de Maikel Moreno. La única diligencia que ha adelantado el TSJ es pedirle a Parra los documentos que lo acrediten como presidente de la AN. En la aclaratoria no pedimos que se legitime a ninguna de las dos directivas, esa no es una atribución del TSJ. Lo que hemos pedido es que se diligencien las medidas para que se verifique nominalmente la votación del 5 de enero. Eso lo pueden hacer los diputados.

-¿Si el TSJ decide legitimar la directiva de Parra?

-Está volviendo a ratificar su condición parcial, de ser parte de los conflictos político-jurídicos del país, y no na institución imparcial. Lo más elemental es que Guaidó llame a Parra y Parra llame a Guaidó, aunque es improbable que ocurra. Los diputados podrían convocar  ellos mismos una sesión para la verificación nominal.

Rafael Briceño Sierralta

-¿Por que no se llaman?

-Hay dos agendas que se complementan. Una agenda del gobierno, al que le gusta que la AN esté fracturada y se sumerja en la nada, porque no es a un gobierno autoritario al que le interese una AN enfrente. Por otra parte Guaidó estuvo en Washington pidiendo a los norteamericanos que se inmiscuyan en nuestros asuntos. Si Guaidó le dice a Maduro “yo soy presidente”, el otro presidente que está en Miraflores era normal que aprovechara esta circunstancia para quitarle la AN. En todo caso la agenda se corresponde con que el CNE termine en la vía del TSJ. Aunque comparto el argumento de que no queda alternativa, porque ninguna de la dos directivas tiene las dos terceras partes, pero sin embargo es obvio que ese es un golpe muy duro a la disposición de participación de electorado venezolano. Se está poniendo en bandeja de plata al discurso abstencionista el argumento para llamar a la elección.

Ochoa Antich considera que a una parte de la oposición le interesa “la agenda del caos” y presentar la abstención como un hecho cumplido.  “Esas dos agendas son terribles, nos van a llevar a que esa parte de la oposición se meta por el camino de designar un CNE paralelo, convocar elecciones paralelas y elegir un presidente paralelo. Pensando en el ejemplo de Libia, al final es lograr una intervención e los gringos. Pero puede llevar a que el gobierno se reelija, repitamos el 20 de mayo de 2018 y la oposición vaya desintegrándose y el país padeciendo las sanciones”.

-¿Le termina haciendo el juego al gobierno?

-Claro. El mayor colaboracionista del gobierno es el extremismo de la oposición. Los que se abstienen le permitieron a Maduro ganar con 29% de los votos, y sin necesidad de hacer trampa.

-Si el TSJ decide por Parra, ¿se arrepentiría de haber introducido el recurso?

-No. En todo caso pondría en evidencia la confiscación de la autonomía de los poderes. Eso puede ocurrir. Pero si ocurre, en todo caso lo que haría es ratificar este hecho, que se ha convertido en parte del paisaje, que es copamiento por parte del Ejecutivo de todos los poderes. Por otro lado, sostengo que si las instituciones no funcionan que no dejemos de funcionar los ciudadanos. Los cuidados debemos dejar constancia de la defensa de nuestros derechos.

-Pero es conveniente para el oficialismo.

-Igual lo pudieron haber hecho sin mi recurso. Uno no sabe por dónde salta la liebre de la reinstitucionalización. Cuando introduje el recurso sobre la OLP Luisa Ortega estaba con el gobierno, y ella presentó las cifras de las muertes por las OLP. Ella tiene posturas que no comparto, pero en ese momento tuvo el coraje de presentar las cifras.

-¿Qué gana la oposición con el caos?

-Esa agenda termina con la ilusión de una intervención militar. Si la salida es por la fuerza, ellos aquí no la tienen. La única fuerza que pueden tener es de afuera. Buscar una intervención gringo-colombo-brasileña.

-¿Maduro va a entregar el poder limpiamente?

-Si yo llegara a la conclusión de que solamente a través de una intervención militar extranjera es que Maduro puede dejar el poder incluso así estaría en contra. Para mí es un tema de principios.

-¿Maduro dejaría el poder en un proceso electoral?

-Creo que si en 2018 se hubiesen ganado las elecciones no les habría quedado otro remedio que entregar el poder. El chavismo-madurismo está atrapado en una contradicción entre su vocación militarista, totalitaria, pero el proceso que lo llevó allí fue el proceso democrático. La contradicción entre la vocación autoritaria y el origen histórico: allí está su punto débil.

Rafael Briceño Sierralta

-Maduro, un líder supuestamente civil, habla en términos militares.

-Chávez dio una vez una clase magistral y dijo que todo lo que aprendió de político lo aprendió en la Academia Militar. Sé que Maduro tiene todo eso. ¿Pero por qué me niego a creer que esto es una dictadura? Porque mientras haya un sistema electoral, un sistema político que convoca a elecciones y tenga la demostración de que si la oposición participa puede ganar, eso no es una dictadura. Esto no es una dictadura sino un autoritarismo con prácticas dictatoriales. En la circunstancia de escoger entre declararse como dictadura o aceptar una derrota, hay sectores en el chavismo y en el madurismo que están comprendiendo que se necesita aceptar la alternancia republicana. En eso tengo cifradas las esperanzas.

Ve como un hecho que el CNE lo va a designar el TSJ, “lo que no le va a gustar a la oposición extremista. Hay que explicarles a los venezolanos que con este CNE hemos ganado elecciones”, sentencia.

Ochoa Antich propone a la oposición ganar las parlamentarias y comenzar un camino que lleve a convertir la AN en un espacio de diálogo y de negociación, restablecer una relación de cohabitación para producir un proceso de transición democrática que lleve a un gobierno de cohabitación entre la oposición y el madurismo. Para que haya una transición democrática y pacífica eso implica que quien va a dejar el gobierno mantiene posiciones de poder, como se hizo con Pinochet y con los blancos de Sudáfrica, argumenta. Si no hay posibilidad de que el madurismo forme parte del poder, aunque deje el gobierno “no veo la transición en forma pacífica”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “todavía cree que la salida es por las sanciones, pero se ha demostrado que ellos (los maduristas) se inmolan antes que aceptar dejar el poder. El país puede quedar destruido”.

-¿Qué destranca el juego ahora?

-Un cambio de ruta de Guaidó, una victoria en la AN con una agenda distinta a la de 2015, disposición del gobierno a discutir la alternancia republicana. Salir del poder con 30% y organizar una fuerza en la calle implica que puedes regresar por la vía electoral.

-¿Si un dron mata a Maduro?

-Ponen a Diosdado. Y si el dron mata a Diosdado, ponen a Jorge. Y si matan a Jorge, ponen a Delcy. Esto no es una autocracia, es una dirección política autocrática. Es una autocracia colectiva. Esto no es Noriega (Panamá) para nada. Matan a 10 y aparecen otros 10. Es un fenómeno político de mucha raigrambre.

También tiene un dictamen sobre María Corina Machado y Diosdado Cabello: “A María Corina la admiro”, confirma. A diferencia de la oposición merengue, un pasito para acá y un pasito para allá, que incluye desde AD hasta PJ, ella “tiene la virtud de la coherencia y de la verticalidad. Ella cree en la abstención, no cree en el diálogo, cree en la salida de fuerza, y punto”. ¿Qué relación tiene con Cabello? “Nada. Lee mis tuits”, replica. “Siento que si montamos a María Corina y a Diosdado en un barco y lo mandamos a Madagascar, la vida venezolana mejoraría un poquito”.