En los últimos meses los venezolanos han recurrido a la modalidad del trueque como una forma de acceder a productos que no pueden pagar debido a los bajos sueldos; el ingreso mínimo hoy equivale a menos de un dólar

El trueque, una operación comercial que consiste en el intercambio de un producto por otro, de acuerdo a las necesidades de quienes realizan la transacción, regresó a Venezuela pero con algunas variaciones. Conversamos con dos economistas para entender qué está pasando con el trueque.

Luis Enrique Gavazut y Daniel Lahoud, coinciden en que este fenómeno que se está dando no es más que una adaptación y soluciones que encuentran las personas para sortear las realidades económicas del país, por ejemplo, el contenido de las cajas Clap que dejó de ser una oferta variada para convertirse en carbohidratos en su mayoría.

Gavazut afirma que el truque ya se estaba dando hace algunos años, pero con la dolarización de facto se detuvo, ya que esta aportó mayor liquidez a la economía.

“Todo lo que agilice las transacciones económicas cotidianas del día a día de todas las personas acá en el país, más que un retroceso yo lo llamaría una adaptación, es decir los procesos económicos se van adaptando a las realidades cambiantes”, considera Gavazut.

Por su parte Lahoud cree que “ahora, tanto el trueque como la dolarización son búsquedas de las personas que están tratando de resolver el problema de la hiperinflación que vivimos, y que no ha sido resuelto”, agrega que es parte de una transición que aun no ha concluido y que podría desembocar en una dolarización definitiva o el establecimiento de una nueva unidad monetaria, aunque lo segundo lo ve más difícil ante la incapacidad que tuvo el gobierno para responder a la “dolarización espontánea”.

“Activar las fuerzas productivas es lo que necesita el país, mientras no haya activación de fuerzas productivas la economía no va a surgir y no se van a poder estabilizar las cifras macroeconómicas del país”, afirma Gavazut.

Ante toda esta realidad económica, el truque (no tradicional sino en sus nuevas formas), consigue una ventana para imponerse en la vida de los ciudadanos que recurren directamente al mercado para saltar la ausencia institucional como la ausencia de moneda.

¿Qué ocurre con los Clap para decir que fomentan el trueque?

“Lo que está trayendo es solamente arroz, pasta y harina… Y entonces como para llenar la caja, lo que está ocurriendo es que están dando demasiado arroz, pasta y harina”, dice Gavazut, lo que lleva a la gente a quedarse con lo necesario y tratar de salir del exceso obteniendo otros productos necesarios.

¿Quiénes están participando en los trueques?

Una parte de la población tiene acceso a dólares, bien sea producto de remesas o porque tienen la posibilidad de comprarlos, “los que no, tienen otra posibilidad en el trueque, pero eso no es del todo viable, porque para que sea posible debes encontrar coincidencia de necesidades, asegura el economista Daniel Lahoud.

¿A dónde van los productos?

Si es entre consumidores, van al consumo de las familias; pero si se da a través de una red estructurada de bachaqueo, se van acopiando los productos y luego los distribuyen a través de puestos de buhonería a quienes lo necesiten y paguen por él, agrega Gavazut.

No podemos sentenciar como negativa esta metodología de intercambio o decir que represente del todo un retroceso para la economía, pues se da en medio de las condiciones propias del momento que vivimos y viene a aliviar las cargas de una parte de la población imposibilitada para cubrir sus necesidades básicas.

En definitiva el trueque pone de manifiesto la incapacidad del Ejecutivo para organizar la economía, la creatividad del venezolano para sobreponerse a la crisis y los intereses de algunas organizaciones que generan ganancias con las necesidades.