La reestructuración de la deuda externa venezolana bajo mejores términos de plazo y tasa de interés representa un paso indispensable para devolverle la credibilidad financiera a la República y reabrir el acceso a los mercados de crédito internacionales. Así lo sostuvo el diputado Miguel Pérez Abad, quien enfatizó la necesidad de generar condiciones de confianza institucional y avanzar en la liberación definitiva de las sanciones económicas.
Pérez Abad detalló que el país sostiene un compromiso financiero estimado en 364.200 millones de dólares que se encuentra en cesación de pagos (default) desde el año 2017. Explicó que esta condición de morosidad ha imposibilitado la captación de nuevos financiamientos, por lo que el planteamiento central radica en reperfilar los compromisos contraídos hacia esquemas sostenibles.
«Se trata de reestructurar en las mejores condiciones posibles: con tasas de interés más bajas y plazos más largos, de 20 o 30 años, que permitan que la carga financiera sobre la República sea viable. Ningún país en el mundo, ni los más desarrollados, puede apalancar su desarrollo sin acudir al crédito», afirmó el parlamentario.
El legislador destacó que el escenario actual ofrece un marco jurídico propicio, la atracción de nuevos inversores y una relación estratégica con Estados Unidos como principal consumidor de energía e interlocutor del sistema financiero global. Indicó que el objetivo prioritario debe ser reducir el indicador de riesgo país para abaratar los costos del financiamiento.
De lograrse estos acuerdos con los acreedores, Pérez Abad subrayó que los nuevos recursos obtenidos deberán orientarse a obras de infraestructura de alto impacto, como la modernización de hospitales, puertos y aeropuertos, aprovechando la ubicación geográfica estelar de Venezuela para consolidar un hub de servicios logísticos que genere empleo e ingresos no petroleros.
Respecto al comportamiento de la economía nacional de cara al cierre de año y los primeros trimestres del próximo ciclo, el diputado proyectó una fase de crecimiento sostenido y atemporal, impulsada por el volumen de las inversiones en marcha.
No obstante, advirtió sobre la necesidad de una coordinación armónica entre el Banco Central de Venezuela, el Ministerio de Finanzas y el Ministerio de Energía y Petróleo para garantizar la oferta de divisas requerida por el aparato productivo.
«El desarrollo causa desajustes macroeconómicos si no se maneja de forma armónica. Una economía que empieza a crecer demanda más divisas porque aumenta el consumo. El reto de las autoridades financieras es coordinar esa oferta para mantener el equilibrio y garantizar un ciclo de crecimiento permanente», concluyó.





