Actualmente existe un escenario de incertidumbre en relación al impacto humanitario de un posible déficit de diésel, ampliamente utilizado en el transporte público venezolano

Importadores de petróleo venezolano, proveedores de gasolina a Venezuela y grupos de defensa señalaron en este mes que tienen el propósito de ejercer presión ante el gobierno entrante en Estados Unidos del presidente electo, Joe Biden, para que reverse la situación de la prohibición de los intercambios de crudo por diésel.

Los últimos tres meses, durante el liderazgo de Trump, quedó prohibido para las empresas el envío de diésel a Venezuela a cambio de crudo. Esta medida estuvo exenta por más de un año de las sanciones contra la petrolera estatal Petróleos de Venezuela SA, a fin de provocar la salida de Nicolás Maduro.

En este sentido, se ha proporcionado un escenario de incertidumbre en relación al impacto humanitario de un posible déficit de diésel, ampliamente utilizado en el transporte público venezolano, la agricultura y como combustible para generadores utilizados como respaldo para frecuentes apagones. El sector agrícola ya advirtió que la escasez está influyendo en la gerencia del cultivo de caña de azúcar y la siembra de arroz.

Una escasez más aguda de diésel se sumaría a la escasez generalizada de gasolina en Venezuela, ya que las refinerías nacionales están trabajando a una fracción de su capacidad instalada. Washington no ha autorizado a los clientes de PDVSA a suministrar gasolina a la nación afiliada de la OPEP, golpeada por la crisis durante más de un año.

“El transporte público usa mucho diésel”, dijo Feliciano Reyna, presidente del grupo de ayuda Acción Solidaria, con sede en Caracas.

“Esperamos que la administración entrante de Biden pueda dar una mirada más estratégica al propósito de las sanciones y pueda levantar aquellas que no cambian la posición del grupo en el poder y en cambio crean problemas para la población”, dijo Reyna.

Un portavoz de Biden, que asumirá el cargo el 20 de enero, declinó hacer comentarios. Biden ha calificado a Maduro de dictador, y los asesores dijeron que era probable que mantuviera algunas sanciones mientras buscaba un mayor consenso entre los aliados de Estados Unidos sobre cómo aplicarlas.

Entre las empresas que participaron con frecuencia en los swaps, con autorización del gobierno de los EEUU, se incluyen Reliance Industries Ltd de India, Repsol SA de España y Eni SpA de Italia. Los permisos permitieron a las empresas refinar crudo venezolano a cambio de diesel incluso en medio de sanciones.

Una persona cercana a Reliance dijo que, la compañía había enviado a los aliados de Biden, materiales informativos sobre las posibles consecuencias humanitarias de la prohibición de los intercambios de diésel con la esperanza de que la nueva administración restableciera la exención.

“Nuestro objetivo es hacerlo el primer día”, dijo la persona, que habló bajo condición de anonimato. La persona agregó que la administración Trump en noviembre rechazó una solicitud de la empresa para participar en un canje ofrecido por PDVSA que le habría permitido importar crudo venezolano a cambio de diésel.

Un portavoz de Repsol dijo que, la compañía “está en diálogo constante con las autoridades de Venezuela y Estados Unidos para garantizar que la compañía siga cumpliendo” y dijo que la compañía “continuará su compromiso con la administración entrante de Biden”. Un portavoz de Eni dijo que era “prematuro” comentar sobre el tema.

Producción constante para Cuba

Según soportes internos de PDVSA ,vistos por Reuters, reflejan que Venezuela no ha recibido importaciones de diésel desde noviembre, y la consultora Gas Energy Latin America advierte que los inventarios de diésel del país podrían agotarse en marzo o abril. Venezuela ahora depende en gran medida de Irán para las importaciones de combustible, especialmente gasolina.

Una persona cercana al complejo de refinación de Paraguaná de PDVSA dijo que, sus dos plantas principales están produciendo juntas alrededor de 30.000 barriles de diesel por día; Gas Energy estima que el consumo osciló entre 42.000 y 59.000 barriles por día (bpd) en 2020.

La red de refinación de 1,3 millones de bpd de PDVSA está operando a una capacidad mínima después de años de subinversión y mala gestión, mientras que PDVSA ha continuado exportando algo de diesel al aliado político de Venezuela, Cuba, en virtud de un acuerdo de suministro a largo plazo.

Los envíos de diésel de PDVSA a Cuba promediaron alrededor de 4.000 bpd en los últimos tres meses del año, una pequeña fracción del total de 75.000 bpd que envió a la isla durante ese período, según muestran documentos internos de PDVSA.

Elliott Abrams, el Representante Especial del Departamento de Estado de Estados Unidos para Venezuela, ha señalado esos envíos como una señal de que “el régimen siente que sus suministros son suficientes”.

Ni PDVSA ni los ministerios de información o petróleo de Venezuela respondieron a las solicitudes de comentarios.

Ni el Departamento de Estado ni el Departamento del Tesoro, que aplica las sanciones, respondieron a las solicitudes de comentarios.

La Oficina de Washington para América Latina (WOLA), un grupo de derechos, envió al equipo de transición de Biden un memorando de política recomendando a su administración restablecer los intercambios de crudo por diesel.

“Incluso si Maduro deja de enviar algo a Cuba, es cuestión de meses antes de que el país se quede sin diésel”, dijo Geoff Ramsey, director de WOLA para Venezuela. “Las personas que se verán más afectadas por eso son la población”.