Durante el encuentro académico institucional titulado «El Acuerdo Petrolero Venezuela-USA: Una evaluación académica institucional», organizado por Pensar Venezuela, la Cátedra «La Universidad con Venezuela» y la Escuela de Ingeniería de Petróleo de la Universidad Central de Venezuela, el economista José Toro Hardy analizó el panorama histórico y coyuntural del mercado petrolero global. En su intervención, el especialista abordó la estrecha relación entre los conflictos bélicos en el Medio Oriente, la volatilidad de los precios de la energía y el rol estratégico que ha jugado la industria energética venezolana a lo largo de las décadas.
Toro Hardy recordó cómo los acontecimientos internacionales han condicionado históricamente el flujo de capitales hacia el país. Al hacer referencia a los conflictos en el Medio Oriente a mediados del siglo XX, como la crisis del Canal de Suez de 1967, explicó que el bloqueo de las rutas marítimas tradicionales obligó al mercado global a buscar proveedores alternativos. En ese contexto, el economista señaló que «las grandes inversiones se acordaron una vez más de Venezuela y empezaron a llegar masivamente», lo que permitió situar a la nación en una posición de liderazgo productivo y exportador durante ese período histórico.
Evolución histórica, nacionalización y la Apertura Petrolera
En su recorrido por la historia económica venezolana, Toro Hardy destacó la creación de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) en 1976 y la gestión técnica inicial bajo la conducción del general Rafael Alfonzo Ravard. El economista resaltó la capacidad operativa con la que nació la estatal petrolera, la cual contaba con importantes reservas probadas y una capacidad de generación de «3,7 millones de barriles diarios», además de una destacada infraestructura en áreas complementarias como la petroquímica y el carbón. No obstante, advirtió que las decisiones normativas y las señales enviadas a los concesionarios antes de la nacionalización frenaron inversiones clave en momentos de altos precios internacionales.
Asimismo, el analista expuso los alcances del proceso de Apertura Petrolera desarrollado en la década de 1990. Mediante la intervención de la Corte Suprema de Justicia y el marco legal aprobado por el Congreso, se lograron atraer compromisos de inversión privada por el orden de los 35.000 millones de dólares. Según las proyecciones de la época evocadas por el vocero, este esquema buscaba elevar la producción a más de 6 millones de barriles diarios para el año 2006. Sin embargo, Toro Hardy explicó que los cambios políticos posteriores, el revertimiento de contratos y los procesos de arbitraje internacional alteraron la trayectoria planificada para la industria.
Desafíos geopolíticos globales y la necesidad de inversiones
Al evaluar la coyuntura contemporánea, el economista alertó sobre la vulnerabilidad de las rutas de tránsito energético mundial, haciendo énfasis en puntos estratégicos como el estrecho de Ormuz, por donde transitan diariamente cerca de «20 millones de barriles de petróleo» y volúmenes significativos de gas natural licuado. Ante la eventualidad de cierres o escaladas bélicas que interrumpan el suministro global, las miradas internacionales suelen volverse hacia países con reservas de gran escala para garantizar la seguridad energética mundial.
Finalmente, Toro Hardy enfatizó que Venezuela requiere de un marco de certidumbre para captar capitales extranjeros, tecnología y capacidades técnicas que le permitan recuperar su perfil productivo. El especialista concluyó que la economía nacional enfrenta un momento clave donde la cooperación internacional y las alianzas estratégicas resultan indispensables, subrayando que «necesitamos esa energía» y que el país no podrá lograr la reactivación de su aparato petrolero de manera aislada.





