El expresidente de Fedecámaras y de Consecomercio afirma que hay un cerco internacional “para presionar una negociación, no para una salida violenta ni mucho menos”. El empresariado venezolano juega “en todos los tableros” menos en el de las conspiraciones violentas. Exdirigentes empresariales quieren ser candidatos a alcaldes o concejales, pero no son los candidatos de Fedecámaras, aclara. “No se trata de cohabitar en esta situación, porque ya parece que no tiene ningún sentido, sino de entender que vamos a transitar juntos una nueva realidad y de ir juntos marchando a esa realidad”

El modelo económico venezolano no está apuntando al modelo chino ni al ruso, afirma Jorge Botti, quien asegura que estamos en presencia de un modelo “chimbo” que impide el crecimiento de la economía y que no podrá sacar a Venezuela del enanismo que sufre su Producto Interno Bruto.

Botti llegó a la redacción de Contrapunto para conversar sobre la realidad venezolana en el programa Con tres puntos, y aseguró que los empresarios “juegan en todos los tableros, menos en el conspiración violenta”.

Es un dirigente con experiencia y ha jugado en diferentes plazas. Se puede decir que ha sabido lidiar con el poder en la “cuarta” y en la “quinta”, planta cara a la situación actual y asegura que la coyuntura que vive el país es mala “para todo el mundo en estos momentos”.

-¿Los empresarios de este país les están robando el show a los políticos? ¿Están cumpliendo su rol? ¿Cuál es el papel de los empresarios con esta coyuntura?

-Ameritaría una larga introducción para atender una cosa como ésta, pero quisiera ir directamente a la inquietud de tu pregunta. Efectivamente los tiempos están indicando, y lo muestran los estudios de opinión, que eso que llamamos empresa privada como marca, no solamente Fedecámaras, Consecomercio, los gremios que las representan en este momento están en el pico de reconocimiento de valoración positiva en el país junto con la iglesia. Ninguna otra institución tiene más valoración positiva que negativa. Ni las universidades, que siempre estuvieron arriba, ni los estudiantes. Es grave porque, si además a esto le sumas la valoración que tienen entre positivo y negativo los líderes políticos que están todos muy mal, tú dices: ¿Qué es esto? ¿Estamos asumiendo un protagonismo junto con la iglesia que nos toca o no nos toca?

-¿Les toca o no les toca?

-Yo creo que la sociedad civil ha jugado un rol sorprendentemente distinto para muchos, sobre todo por los actores políticos, en los últimos 12 o 18 meses. Aquí sucedió por debajo del río un movimiento, desde hace más de un año, de varios actores políticos, fundamentalmente iglesia e instituciones empresariales, pero también sociedad civil, lo que terminó reuniéndose alrededor del Foro Cívico que decidió jugar una pieza, lo que algunos expertos llaman el tercer lado. Que no significa que tú eres independiente, ¡ojo! Estás consciente de las responsabilidades, de lo que pasa en el país, pero también estás consciente de que no estamos avanzando, que la política estaba y sigue estando un tanto atascada y que la sociedad civil debía jugar un rol distinto.

-¿Ustedes la están desatascando?

-Yo creo que sí.

-¿Desatascando hacia dónde?

-Esa es una gran pregunta. Porque en la política, mientras haya movimiento hay esperanza. No sabes cuál es el derrotero final, por supuesto queremos empujar hacia acuerdos y hacia la evolución, al retorno de la garantía democrática, a poco a poco para salir de este atolladero, porque somos conscientes, y hablo ahora como empresario, ni siquiera como gremialista, que no hay manera de que el país salga adelante aun cuando ha tenido una pseudo apertura que ya suma tres años y que ha dado cuenta de algunas cosas que hemos visto. Pero el país no va a salir del atolladero, va a seguir siendo una economía enana de 60 mil millones de dólares por 20 años más si no resolvemos el dilema político.

-Hay una mala experiencia en el pasado reciente cuando el empresariado tuvo un rol muy protagónico dentro de la política. Es una carga, un sambenito que la administración de Maduro siempre le cobra al empresariado.

-Nos lo van a reclamar siempre. Yo te aseguro que ninguno de los tres va a estar aquí, y dentro de un siglo hay una campaña electoral donde va a haber todavía una izquierda, digamos recalcitrante, inspirada en Hugo Chávez y es muy probable que cada vez que haya una campaña electoral alguien le va a sacar a Fedecámaras lo que pasó en el 2002.

-Pero es un hecho que marca la historia, no es mentira.

-Son hechos que marcan historia. Yo creo que es importantísimo aclarar que, así como mencioné ahora esta movida del tercer lado, de los actores políticos, que no es que obligaron a nadie a hacer nada, sino que se alinearon con algunos otros factores políticos en el camino, me refiero abiertamente al movimiento que ha hecho Capriles y Stalin González, pero también también a la comunidad internacional. Por cierto, un breve paréntesis. Se habla de la necesidad de un cerco de la comunidad internacional: Está sucediendo. Pero es un cerco para presionar una negociación, no para una salida violenta ni mucho menos.

-La presión internacional también la recibe la oposición. ¿Qué tanto están incidiendo ustedes?

-Precisamente algunas cosas se aprenden. Hay una frase que a mí me tocó decirla en el año 2011 cuando llegué a Fedecámaras y me tocó pagar algunos costos, y después Jorge Roig la  ratificó en una en una cadena nacional: “Fedecámaras no está para sustituir a ningún gobierno, pero ningún gobierno está para sustituir a Fedecámaras”.

-¿Está vigente esa frase?

-¡Por supuesto! Yo creo que está muy claro que si algún empresario desea incursionar en la política, la arena política está allí para entrar en ella y hacerlo, pero las instituciones deben cumplir su papel y el empresariado creo que está jugando tal vez en todos los tableros. Es de los pocos actores que juegan todos los tableros. Algunos actores políticos no juegan en uno y en otro sí.

-¿Ustedes juegan en todos los tableros?

-Yo diría que sí, salvo en uno: El de las conspiraciones violentas.

-¿En cuáles sí está jugando el empresariado?

-Fundamentalmente en el de la presión para un acuerdo que sirva para salir de este atolladero. Yo diría que esa es la agenda número uno, pero creo que también hay que entender que, independientemente de que se prolongue el tema de un acuerdo político, el empresariado tiene un papel enorme: Ocupar los espacios, que ha venido recuperando.

-¿Por ejemplo?

-Hacer que esta economía cada día esté más en manos privadas y que pueda sacar más gente de la dependencia del Estado. No hay cifras, pero yo creo que se acercan a por lo menos 300.000 venezolanos en los últimos dos años, quizás medio millón, que dejaron de ser dependientes de una caja de comida y hoy día están metidos en el tejido empresarial privado. Cualquiera, desde una empresa que fabrica alimentos y que está en el ramo industrial, hasta un bodegón, y hay que decirlo porque se atacan mucho, pero al final ahí hay una inversión, hay una gente que paga unos sueldos y unos trabajadores. Ya las últimas encuestas, por cierto de la Asamblea Nacional del 2015, nos dicen que el salario promedio mínimo se acerca a los 60 dólares, pero en muchas empresas ya se está pagando de 10 dólares hacia arriba, cuando el salario público es tres dólares, más los bonos. Esa es una realidad que está allí, un papel que cumplir.

-¿El empresario venezolano está jugando en todos los tableros para forzar una negociación que lleve a qué? ¿Un revocatorio? ¿La salida de Maduro por la vía electoral?

-Claro que sí. Yo no puedo hablar por los demás, pero el camino que yo veo está trazado es el de las coincidencias, y las celebro; digamos lo que se ha llamado el interinato más el movimiento que ha liderado Capriles. Desde hace dos semanas celebro muchísimo que se hayan dado señales de coincidencia estratégica. Siempre lo dijimos, yo personalmente lo decía públicamente en Twitter: Hay posibilidades de coincidencias estratégicas entre las dos visiones y creo que se están alineando.

-¿Entre Capriles y Guaidó?

-Entre todo lo que representa el G4 y todo lo que presenta Capriles, que no es él solo tampoco. Hay algunas coincidencias, creo que todavía está pegado eso con saliva de loro.

-¿Entonces no está pegado?

-No, porque en política es así. ¿Cuál es el dilema principal? El de la elección. Es inminente, va a haber una elección de gobernadores y alcaldes. Una megaelección. Va a suceder, no hay manera de evitarlo.

-¿Por qué hace esa acotación?

-Porque pienso a veces que hacemos análisis políticos partiendo de premisas que son ilusas.

-¿Por ejemplo?

-Que puede haber una negociación que retroceda y que nombre un CNE distinto o que posponga estas elecciones. Hubo ya presiones el año pasado para que se pospusieran las elecciones de 2020 y no sucedió. La Constitución nos manda que hay una elección de gobernadores y de alcaldes este año. Eso va a suceder casi con un 100% de seguridad. A veces nos olvidamos, nuestro análisis suelen ser demasiado centralistas, caraqueñísimos, y cuando a uno le toca viajar o hablar y, si algo hacemos nosotros los que fuimos dirigentes empresariales y todavía hoy por zoom escuchamos lo que pasa en todo el país, es que hay una realidad completamente distinta. Hay gente en las bases de los partidos políticos, en la dirigencia social, en la dirigencia de empresariales, movidas y animadas con la idea.

-¿Ese tercer lado va a participar en las elecciones?

-No es su papel.

-¿Cuál es su papel en el contexto electoral?

-Es el de demostrarles a los actores, que al final son los que tienen que llegar a acuerdos: los políticos, básicamente gobierno y oposición indistintamente de las asignaciones de responsabilidad a cada quien, pero son los actores políticos los que tienen que llegar a algunos acuerdos. El tercer lado debe presentarse de alguna forma como observador y garante al mismo tiempo. Quizá estoy atreviéndome a asegurar algo que no es seguro, pero perfectamente el universo económico, no me refiero a Fedecámaras, puede ser garante de algunos acuerdos.

-Hay actores económicos, empresarios que están incursionando en el tema político.

-Como no. Por cierto, casualmente tuvimos una discusión muy sabrosa hace un par de días en el chat de expresidentes de Fedecámaras porque en México, en las elecciones parlamentarias, hubo un movimiento histórico que no se había dado, donde la Fedecámaras de allá junto con una cantidad de organizaciones empresariales movieron candidatos para entrar en esa Asamblea Nacional. Cuidado  porque eso significa entrar abiertamente en el terreno político, pero al final no era así, sino que estaban entrando en coaliciones políticas y yo creo que eso es muy sano. Eso ha pasado en otras partes del mundo.

-¿Podría ocurrir acá?

-No creo. No lo veo que esté ocurriendo. Hay algunos exdirigentes empresariales que tienen buena reputación, y además excelente vocación de trabajo social en las regiones, que han sido presidentes de alguna cámara industrial o de comercio, que quieren ser alcaldes o quieren ser concejales.

-Eso no implica que son los candidatos de Fedecámaras.

-Exactamente. Esa no es la movida en la que está la institución empresarial.

-¿Qué quiere decir cuando habla de garantes? ¿Garantes de qué?

-Quizá de lo que más estamos esperando: una agenda con un cronograma que nos lleve una elección.

-¿Presidencial?

-Una elección que ponga en riesgo, digamos que ponga en tela de juicio, el poder. En primer lugar yo, particularmente, no la veo a pasado mañana. Creo que tienen que pasar cosas, y entre esas cosas, que pase la elección regional. Porque además es una forma de adquirir fortaleza. Tenemos que entender que uno no puede mentirse a sí mismo. Hemos tenido un retroceso en la lucha democrática en los últimos dos o tres años. Pero por otro lado el país no es ni la sombra de lo que era en el 2015, ni tampoco la sombra de lo que era hace apenas tres años. Es otro país. Un país inviable. A riesgo de sonar un tanto ingenuo mi tesis fundamental es que el país como está no le sirve a nadie.

-El tema de crisis económica es una forma de dominación y de mantenerse en el poder.

-Por supuesto, pero también las realidades se mueven y el poder no es monolítico. Ahí tienen que estar sucediendo presiones, porque además la gente no es solamente él, sino él y sus circunstancias, y sus familiares. Todo el mundo tiene familiares, tiene conocidos y tiene amigos que no están viviendo de las mieles del poder. Yo creo que ahí tenemos que entender -parafraseando un poco el lenguaje marxista- que las condiciones objetivas han cambiado.

-¿Son malas para el poder?

-Son malas para todo el mundo en estos momentos. Pero sí tiene, sin duda alguna, más fortaleza quien ejerce ese poder en estos momentos. Entonces crear unas condiciones tales para que, por cierto, no es que la elección libre presidencial nos saca del atolladero, es que hay que resolverlo todo antes de llegar a elección presidencial. Es decir, no va a haber una elección presidencial libre verdaderamente limpia si previamente no se han negociado toda las cosas.  Recientemente Juan Cartagenero, el principal hombre de la Casa Blanca para la región, dijo que los venezolanos van a tener que acostumbrarse a tragarse algunos sapos. Para tragar sapos alguien tiene que ser garante.

-¿Qué sapos tienen que tragarse este tercer sector?

-Para decirlo sin cortapisas. Tenemos que entender que aquí no hay salida suma cero. Hay parte de lo que hoy detenta el poder -en el estamento militar, en el estamento civil o político- que va a ser parte de una nueva realidad que muy probablemente no sea una realidad perfecta. Lo que queremos es buscar que sea una realidad política distinta, que nos lleve al camino del pleno retorno de la democracia.

-Hay quienes le cuestionan al sector empresarial que la Ley Antibloqueo los enamora y que además es una salida para darle oxígeno el gobierno. Se logran inversiones, se logra pequeño repunte económico.

-Qué bueno que lo preguntas. Esa bendita ley no ha servido para nada. No ha habido una sola inversión. Lo que ha habido son algunas asignaciones a dedo de algunas devoluciones de plantas. Yo he partido de una tesis: No es viable el modelo chino.

-¿Y la privatización a la rusa?

-Tampoco lo es. Lo que veo viable viable es un modelo chimbo.

-¿Y cuál es la diferencia entre el chino, el chimbo y este?

-El chimbo es más o menos este. Porque el chimbo es aquel en el que hay espacios anárquicos o no, pero hay espacios para la inversión privada. Digamos se retrocede en el tema de hacerle hostigamiento permanente a la empresa, pero la economía no crece. El modelo chino durante 30 años sacó a 300 millones de personas a la pobreza, y aun cuando allá no hay democracia, cuando decidieron abrir la economía a finales de los 80 los chinos tenían el mercado internacional de brazos abiertos esperándolos. A los venezolanos no nos está esperando a nadie en el mercado internacional, a menos que logremos levantar sanciones y reinsertarnos en el concierto de las naciones y en el concierto de las finanzas internacionales , y para eso hace falta resolver el dilema político. El modelo no va a ser chino, será chimbo, porque nos vamos a quedar atrapados en una economía enana, diez, quince, veinte años más. Que a lo mejor puede llegar a crecer un 12% pero… ¿cuándo volvemos a ser una economía de 300 o 400 mil millones de dólares, que es lo que necesitamos?

-En este momento no tenemos el chino sino el chimbo. ¿A qué debemos aspirar? Usted dice que el chino tampoco.

-A lo que tenemos que aspirar es justamente a presionar para entender que la economía también requiere salidas políticas para poder rearmar una economía, ni siquiera que vuelva a lo del pasado, sino que se piense a sí misma de nuevo, y ahí hay muchos actores pensando en una Venezuela de 30 años que ya no tiene que volver a la tercera revolución industrial, sino montarse sobre la cuarta.

-¿Está de acuerdo con la posibilidad de un revocatorio? ¿Cuáles son las cosas que hay que seguir negociando luego del tema electoral?

-La principal negociación al final ni siquiera es la electoral. Esa es una. Es un elemento para lograr la verdadera, que es la reinstitucionalización del país. Eso es lo fundamental. Si no no vamos a salir de esto nunca. Fíjate cómo está Perú, solo por mencionar uno. Hay elementos de base institucionales que son básicos para esto. Me mencionas el revocatorio. Si el revocatorio termina siendo una posibilidad es que porque fuimos capaces todos los actores involucrados en esto de llegar a acuerdos para que el revocatorio sea una salida. Yo lo veo difícil, pero no imposible. No lo sé. La política es muy dinámica. Pueden suceder eventos que nos puedan aterrizar en una acuerdo para una salida electoral a través de un revocatorio. Yo lo veo difícil, insisto, pero puede suceder. Insisto: no es que la elección libre nos va a sacar de esto, es que todo tiene que estar negociado antes para que la elección libre se dé. Además empecemos a discutir el tema de la reinstitucionalización verdadera del país y el retorno a un sistema en el que perder el poder no significa perderlo todo.

-¿Puede haber reinstitucionalización del país con Nicolás Maduro en el poder?

-Es tremendamente difícil, lo debo decir, porque además es el principal obstáculo para poder tener unas fortalezas económicas y fortalezas políticas para reinstitucionalizar el país. Ahora, sí podría colaborar y ni siquiera me estoy refiriendo a que se retire del poder, sino a abrir los espacios.

-¿Cómo colabora el chavismo, el madurismo? ¿Qué espacios tendría que abrir?

-Bueno, ahí están las negociaciones. Ahí están los sapos. Hay que entender que va a haber cosas, va a haber unos factores de un lado, del otro, que van a cohabitar, para transitar a algo distinto. No se trata de cohabitar en esta situación, porque ya parece que no tiene ningún sentido, sino de entender que vamos a transitar juntos una nueva realidad y de ir juntos marchando a esa realidad.

-Le van a decir colaboracionista, chavista de closet. ¿Cuánto le pagaron?

-Quien escuche la entrevista completa sabrá muy bien que aquí no hay ningún ánimo de colaboración. Lo que hay es un ánimo de resolver las cosas. Y esa ha sido la clave de este tercer lado que se ha movido. Centrarse en la gente para buscar una solución, no para pasado mañana y paliar el hambre, sino para tratar trazar un rumbo en una dirección para resolver el dilema político y transitar hacia la democracia.