Inflación acumulada de Argentina en primer semestre roza la estimación que se tenía para todo el año

Contrapunto con información de EFE

En junio, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas, los precios al consumidor aumentaron 2,7% respecto a mayo

La inflación acumulada en Argentina durante el primer semestre de 2019, en un contexto de recesión económica y con las elecciones presidenciales de octubre en el horizonte, fue de 22,4%; próximo al 23% que el Gobierno de Mauricio Macri estimó para todo el año en la Ley de Presupuesto Nacional.

En junio, según informó este martes 16 de julio el Instituto Nacional de Estadísticas (Indec) de Argentina, los precios al consumidor aumentaron 2,7% respecto al mes anterior y 55,8% en términos interanuales, cifras que catalogó el ente gubernamental como “altas pero ligeramente inferiores a las registradas en mayo, cuando el avance fue de 3,1% y 57,3%, respectivamente”.

Cabe destacar que el tipo de cambio del peso con el dólar, uno de los factores que más han influido en el aumento de la inflación desde abril de 2018 -cuando la abrupta caída de la moneda nacional desencadenó una fuerte recesión- no se sintió en junio, ya que el peso argentino llegó a apreciarse de forma destacada en comparación con su par estadounidense.

“Sigue siendo una inflación demasiado elevada, sin embargo está bajando”, afirmó el presidente del Banco Central de Argentina, Guido Sandleris, durante una rueda de prensa tras conocerse los datos.

El titular de la autoridad monetaria valoró que son ya tres los meses consecutivos en que la inflación mensual “está bajando” (en marzo fue de 4,7%; en abril de 3,4% y en mayo de 3,1%) y que ésta será la tendencia de los próximos periodos.

“Este proceso no es lineal, no es que todos los meses debemos esperar una inflación más baja que el mes anterior, pero vemos una tendencia clara”, aseveró, y aclaró que las condiciones para que los precios bajen son lograr el equilibrio fiscal; un tipo de cambio competitivo y la corrección de las tarifas reguladas de servicios públicos, que influían fuertemente en el indicador y cuyas subidas el Gobierno ya anunció que congeló para lo que resta de año.

Esta desaceleración del índice de precios al consumidor (IPC) -que en 2018 acumuló 47,6%, el nivel más alto desde 1991- llega un día después de que el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el que el año pasado el Gobierno de Mauricio Macri firmó un préstamo de 56.300 millones de dólares para enfrentar la crisis, empeorara sus previsiones para Argentina.

El organismo auguró una contracción económica de 1,3% este año y un crecimiento de 1,1% en 2020, mientras que vislumbró que la inflación cerrará 2019 en 40%, por encima del 30,5% que el propio FMI calculaba hace tres meses.