Si la prioridad es rescatar vidas, también es necesario, indispensable, pensar en darle condiciones para vivir al universo de gente que ha perdido todo en esta tragedia, y están aquí.
Palabras más, palabras menos, esa es la afirmación que hace Luigi Pisella, quien forma parte de la Comisión Especial para la Evaluación de Activos.
Vamos caminando por las calles de La Castellana en Caracas y vemos a Pisella, igual que nosotros, bajo un sol abrasador y lo saludamos.
Cruzamos la calle. Lo saludamos. Le pedimos hablar de la situación actual y no duda: “Hablemos”, nos dice, “hay que sumar voluntades, para salir adelante”.
Tenemos como telón de fondo el ruido de los carros acelerando en la subida de la calle Mohedano de La Castellana, pero eso no impide la conversación.
– ¿Cuáles son las prioridades que están tomando en este momento?
-La prioridad que tiene todo el país: rescatar la mayor cantidad de víctimas posibles del terremoto, sobre todo en el estado La Guaira. Garantizarle, no solo alojamiento a los que están ahí, la salud, pero no podemos descuidar el tema económico, que también reviste importancia porque la gente tiene que trabajar y tiene que generarse los ingresos. Todo esto va a potenciar y va a acelerar muchas de las cosas que veníamos haciendo.
– ¿A qué se refiere?
– En primer lugar, desbloquear los fondos que tenemos en el exterior, no solo en Estados Unidos y en Portugal, sino el oro que tenemos, el desembolso de los multilaterales, tenemos un desembolso pendiente del Fondo Monetario Internacional.
Pisella indica que afortunadamente la economía petrolera sigue funcionando.
“Ese es el motor de Venezuela porque seguimos siendo un país petrolero y esos recursos podemos destinarlos posteriormente a lo que más haga falta en el país. La idea es garantizar que todas estas víctimas del terremoto tengan sus condiciones de vida, que vayan mejorando progresivamente y tengan nuevamente algo donde y de qué vivir”, señala Pisella.
El empresario se ajusta los lentes oscuros, el Dios Sol es impacable en la calle en la que decidimos detenernos a conversar.
Respecto al tema puntual de la venta de los activos que no son estratégicos para el Estado señala que “también tiene que acelerarse”.
Destaca la importancia “porque esos inversionistas van a agilizar esas empresas. Los trabajadores pasarán de ser del sector público al sector privado y con ello dinamizar esas empresas en particular”.
“En paralelo tenemos que seguir trabajando para garantizar que el tema económico siga fluyendo y que al final del año, si bien el crecimiento no es el que habíamos previsto, terminemos con crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB)”, señala Pisella.
– ¿Cómo perciben los inversionistas la situación? ¿Han conversado con ellos?¿Esta situación no le mete ruido a los intereses que ellos puedan tener en los activos?
– Estos hechos evidentemente significarán una desaceleración en lo que veníamos haciendo. Constituye, quizás, una pequeña pausa, pero tenemos que impulsarla nuevamente. Igual hay que reconstruir lo que se cayó. Lo digo con mucho dolor porque no podemos obviar lo que ahí ha ocurrido, pero también tenemos que enrumbarnos a un mejor futuro para todos, para el país.
Insiste en que habrá una “pequeña ralentización de lo que estábamos haciendo, pero ahora tenemos que darle impulso”.
– ¿Hay alguna estimación del impacto que haya podido tener este evento sobre las variables económicas, sobre la economía?
– Hay un estudio que presentó el Programa de Naciones Unidas Unidas para el Desarrollo (PNUD) en donde estimaron entre unos 4.700 y unos 9.000 millones de dólares aproximadamente. La cifra está en ese rango. Esas son las pérdidas materiales de lo que allí ha ocurrido.
Agrega que hay que determinar y cuantificar la cantidad de escombros que ahí hay.
“Una vez que se finalice la primera etapa de seguir buscando a las personas, esos escombros hay que clasificarlos, hay que transportarlos, muchos de esos escombros son reciclables. Esa es una oportunidad para generar empleo para la gente que está viviendo en La Guaira, porque va a haber un largo tiempo en donde hay una clasificación de escombros”, señala Pisella.
Sostiene que esas son las estimaciones de las pérdidas, “pero también se estima que de eso mismo hay un promedio en ese rango que son unos 6.000 millones de dólares para reconstruir. Hará falta 1,5 a tres veces eso que está allí”.
“Evidentemente todo será con inversiones, con préstamos. Vamos a hacer todo lo posible para que la gente que perdió su vivienda tenga la oportunidad de recuperarla con créditos a largo plazo y a una baja tasa de interés”, indica Pisella.
– ¿De dónde saldrá toda esa plata?
– Todo esto será provisto por los organismos multilaterales y nosotros, tanto el gobierno como la empresa privada, buscaremos los mecanismos para ir al menos resarciendo esa parte.





