“Vivir en Venezuela significa que tienes encima la espada de la escasez y el desabastecimiento. El día de mañana la tienda a la que acudías puede desaparecer. Como las librerías. Eso puede ocurrir en cualquier espacio”, explica Andrea Rondón, integrante del comité académico de Cedice

Ha habido una pausa en la escasez y el desabastecimiento en Venezuela, pero esto no implica que ese cambio sea permanente y que esos tiempos se queden en el pasado. El análisis que hace Andrea Rondón, integrante del comité académico de Cedice Libertad, confirma que todo el aparato jurídico que llevó a esa situación está activo.

“Nuevamente podemos padecer una época de desabastecimiento porque no hay cambios estructurales, el andamiaje legal está presente. Vivir en Venezuela significa que tienes encima la espada de la escasez y el desabastecimiento. El día de mañana la tienda a la que acudías puede desaparecer. Como las librerías. Eso puede ocurrir en cualquier espacio”, explicó en entrevista con contrapunto.com.

Los controles -a los que responsabiliza de la escasez- se han relajado, pero esta es “una medida caprichosa que en cualquier momento vuelve. El andamiaje legal esta presente, no está derogado”.

En 2017, “al relajarse los controles hay una sensación de bienestar aparente, pero no son cambios estructurales; también el gobierno necesita respirar y necesita divisas, necesitas que tus contribuyentes te den oxígeno”, analiza. Por eso aparecen los bodegones. “Hoy no hay escasez de productos; que estén a otro precio no significa que no existan. Ya no se puede hablar de escasez en Venezuela”.

A su juicio, hay que eliminar “la mayor parte de las regulaciones existentes” porque “la mejor regulación es la que establecemos entre los particulares” con la dinámica entre oferta y demanda.

“El problema es que regímenes de este tipo no solo buscan permanecer en el poder, sino ir eliminando tu condición de ciudadano, por lo que es fácil que ocurran abusos y excesos. Te van quitando tu condición de ciudadano”, remarca. “La tarea diaria, para no depredarnos entre nosotros, es mantenernos ciudadanos constantemente a pesar de las condiciones hostiles. Lo ideal es volver a una situación en la que no existan mercados negros, con las regulaciones imprescindibles para evitar abusos y excesos; el Estado no está para participar en el mercado, sino para actuar cuando haya abusos y excesos”.

-¿Desregular?

-Quitar decretos leyes de control de cambios y de precios.

-¿Qué piensa de la ley antibloqueo?

-Es una nueva etapa en el proceso de destrucción de la propiedad. Confiere excesivas facultades al ejecutivo, que ya tenía por la prórroga indefinida de la emergencia económica. Da amplias potestades para realizar operaciones con activos de la república sin pasar por control parlamentario. No hay controles parlamentarios, el presidente puede desaplicar leyes y normas de rango sublegal. Las pocas que podían defenderte quedan desaplicadas, bajo reserva y secreto expresamente previsto por ley.

-¿A qué nos lleva?

-De esta nueva oleada de “privatizaciones” nos hemos enterado porque hemos intuido, porque hay noticias de trabajadores descontentos, por redes sociales. Ha sido por indicios, no por procesos de licitación pública en los que conoces la mejor oferta y si el bien o la empresa va a manos idóneas que representen cambios estructurales. La idea de la privatización son verdaderas inversiones.

-¿Y la ley de zonas económicas especiales?

-Es crear fueros especiales. Se rompe el principio de igualdad ante la ley, que el el único al que puede aspirarse, y se van a terminar beneficiando personas afines en lo económico y político al régimen, no necesariamente las más idóneas, y eso repercute en nuestro día a día porque no tienes opciones para escoger productos. Afecta nuestra calidad de vida en última instancia, afecta la libre dinámica de oferta y demanda. ¿Por qué la defendemos? Para que todo el mundo tenga posibilidad de acceso, no solo los “amigos de”. No los privilegios mal concebidos. Por eso defendemos el mercado, para que todos tengan “posibilidades de”, y de acuerdo con sus méritos.

Andrea Rondón considera que hay cambios entre las periodos del presidente Hugo Chávez y de Nicolás Maduro. “Cuando tienes una economía sana tienes más que destruir. En el periodo de Chávez detectamos una política sistemática de destrucción de propiedad, las mal llamadas expropiaciones que en realidad son expolios son elevadas”.

En la época de Maduro, “como ya se tomó buena parte del sector productivo, el número baja; las violaciones a la propiedad se enfocan en los pocos establecimientos que subsisten, van contra los comercios y servicios. La política es la misma, pero el objeto es otro. Es hacerte de la propiedad porque necesitas recursos, y al mismo tiempo, haces dependiente al sector privado. Se robustece el Estado y se debilita al privado”.

Al principio “los controles se aplicaron de forma muy rigurosa e intensa, pero baja la intensidad a partir de 2017 y el protagonismo de los entes ejecutores varía; cambian las formas de violación de la propiedad. ¿Qué caracteriza las violaciones de la propiedad privada hoy? Ley antibloqueo, El Nacional “porque me da la gana”, casos como el del restaurante La Castañuela”. Es decir “se hostiliza a los pocos que se sostienen. Hay pocas actividades lícitas, y contra esas van”.

¿A qué atribuye la explosión de bodegones? “En este periodo también coincidieron los efectos colaterales de las sanciones de EEUU. Como no puedes invertir en otra jurisdicción, porque no te aceptan el dinero mal habido, tienes que ‘invertir’ en el país. Por eso ves flujo de divisas, bodegones de la noche a la mañana. Estas son reinversiones del régimen”.

Puntualiza que algunos bodegones “son de capital lícito, pero no necesariamente es el grueso. También hay penetración del narcotráfico. Estas dos décadas implicaron el desmontaje del estado de derecho, y crear condiciones para delitos como el terrorismo, el narcotráfico, y otros”.