La decisión de Southgate de prescindir de la defensa de cinco, optando por una de cuatro, les daba más control en el medio y la defensa extra no era necesaria porque los croatas no se acercaban

Inglaterra tuvo dos enemigos este domingo en Wembley, la Croacia de Luka Modric, espejismo del gran equipo que fue subcampeón del último Mundial, y uno peor, el calor de Londres, al que logró imponerse con un tanto de Raheem Sterling para conseguir el primer triunfo en la Eurocopa (1-0).

Tras más de 60 años de espera, por fin ganó Inglaterra su primer partido. Se quitaron la espinita los ‘Tres Leones’ en casa, ante más de 22.000 aficionados y vengando la derrota en Rusia, cuando los croatas les impidieron disfrutar de su primera final en un Mundial en más de 50 años.

Inglaterra salió a dominar al ritmo del “Three Lions” que cantaba su afición. Un himno de la Eurocopa de 1996 que inspiró a que impulsó a los ingleses a salir a coger ventaja rápido en el marcador y a apisonar a una Croacia demasiado tímida. Las transiciones rápidas de los locales, así como el dominio desde la posesión, alcanzando el 70 % en los 20 primeros minutos, ahogaba a los de Dalic.

La decisión de Southgate de prescindir de la defensa de cinco, optando por una de cuatro, les daba más control en el medio y la defensa extra no era necesaria porque los croatas no se acercaban. Rozó dos veces el gol Inglaterra, con un disparo de Foden, cuyo pelo teñido en homenaje a Paul Gascoigne le hacía fácil de reconocer en el campo, y con un remate de Kalvin Phillips que sacó Livakovic, el meta del Dinamo de Zagreb.

Pero tras 20 minutos de dominio total, el gol no llegó. Y el sol pegaba fuerte en Wembley, con temperaturas superiores a los 20 grados centígrados. Ninguna locura para algunos países, pero eso en Inglaterra es una rareza. El calor empezó a jugar un papel importante y afectar al ritmo de juego. Inglaterra tuvo que bajar algunas marchas y Croacia empezó a tocar más balón.

Pero cuando Croacia empezaba a despertar, el descanso cortó su resurrección. El paso por vestuarios nutrió de nuevo aire a Inglaterra, que quebró las defensas croatas con una genialidad de Kalvin Phillips, el jugador del Leeds. Salió de posición, hizo un desmarque de ruptura y, cómo nadie lo esperaba, llegó hasta la frontal para filtrarle la pelota a Sterling y que este hiciera el 1-0.

Una maniobra que valía de por sí todo un partido soporífero y que aupaba a una Inglaterra hasta entonces varada en la inoperancia ofensiva. Le valió para ganar a Croacia, selección que dejó mucho que desear y que confirmó los pronósticos de su pérdida de competitividad, pero mucho tendrá que aumentar el nivel para verse con posibilidades de luchar contra los mejores.

De momento, al menos, ya lidera el Grupo D y recibirá el próximo viernes a Escocia con la tranquilidad de tener una victoria en el casillero.