El cierre del Mundial de Fútbol de 2026 desencadenó una fuerte tormenta política e institucional en las altas esferas del balompié internacional. Tanto el expresidente de la FIFA, Sepp Blatter, como el titular de LaLiga de España, Javier Tebas, demandaron públicamente la destitución del actual mandatario del organismo rector, Gianni Infantino, tras cuestionar la legitimidad y la conducción del reciente torneo ecuménico.
Las críticas contra la gestión de Infantino se intensificaron luego de la final disputada el domingo, en la que España se coronó campeona tras vencer 1-0 a Argentina en la prórroga. El detonante principal del malestar radica en la supuesta injerencia política durante el certamen, ejemplificada en la inédita suspensión por un año de la sanción impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun. La tarjeta roja recibida por el atacante ante Bosnia fue reconsiderada por la FIFA tras una llamada telefónica del presidente estadounidense Donald Trump a Infantino, lo que permitió al jugador disputar los octavos de final contra Bélgica, donde la escuadra norteamericana cayó eliminada por 4-1.
Cuestionamiento a la pérdida de credibilidad deportiva
Sepp Blatter, cuya propia gestión al frente de la entidad estuvo rodeada por investigaciones de corrupción, utilizó sus plataformas digitales para cuestionar el desarrollo de la competencia y hacer un llamado directo a la reestructuración del ente rector: «El Mundial más largo llegó a su fin, con los campeones correctos. Pero camino al pitido final, el torneo había perdido su credibilidad. No debemos permitir que la política eclipse el deporte. Ahora les corresponde a los aficionados, a los jugadores y a las federaciones nacionales recuperar el fútbol y devolverlo a sus orígenes bajo un nuevo liderazgo».
El exdirigente suizo acompañó su pronunciamiento con etiquetas alusivas a la injerencia de Donald Trump, las actuaciones de Infantino y los espectáculos organizados durante el evento.
Duras críticas desde LaLiga y la fractura con UEFA
Por su parte, el presidente de LaLiga española, Javier Tebas, calificó de «extremadamente serio» el antecedente sentado con la medida disciplinaria otorgada al futbolista estadounidense. En declaraciones ofrecidas al periódico italiano La Gazzetta dello Sport, Tebas sostuvo que la derrota de Estados Unidos evitó un conflicto de mayor escala, aunque advirtió que el episodio representa apenas «la punta del iceberg» de un modelo que, a su juicio, está «destruyendo la industria del fútbol» mediante la expansión desmedida de torneos a costa de los clubes y ligas locales.
Al ser consultado sobre la continuidad del directivo italo-suizo, Tebas fue enfático sobre la necesidad de un relevo en la cúpula, al tiempo que cuestionó la falta de alternativas electorales de cara al Congreso pautado para el 18 de marzo del próximo año en Marruecos: «En mi opinión, sí, creo que su tiempo terminó. No debería quedarse, pero la situación actual hace que no se vaya. No hay candidato de la oposición; nadie quiere presentarse para perder. Este es el sistema y es un sistema defectuoso de raíz. Escuché a mucha gente en contra de Infantino, que no está de acuerdo con lo que está haciendo. Lo dicen, pero luego no hacen nada».
El descontento institucional se reflejó además en el ámbito protocolar con la ausencia del presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, en la jornada de la final. Fuentes del sector atribuyeron la inasistencia del dirigente europeo a profundos desacuerdos con la FIFA en torno a los esquemas disciplinarios, la logística del arbitraje y la planificación de los compromisos del torneo.





