Humildad, constancia y superación, son las tres palabras que definen a este pequeño gigante que conquistó al mundo del fútbol a base de empeño y sacrificio

El mundo del fútbol se rinde una vez más a los pies de N’Golo Kanté, un futbolista que ha vuelto a tocar la gloria después de superar barreras en su vida que no le impidieron alcanzar su sueño de llegar a lo más alto.

Hoy en día es uno de los centrocampistas más cotizados en el mundo, pero el camino no fue sencillo, sus inicios antes de llegar a debutar en el “Deporte Rey” estuvieron marcados por la tragedia y la pobreza.

Hijo de inmigrantes malienses, Kanté era recolector de basura en París, algo a lo que la vida lo llevó porque necesitaba llevar comida a casa y era necesario ayudar a su padre. Como si no fuera suficiente ayudar a la familia trabajando en las calles de la capital francesa, Kanté fue golpeado por el destino y perdió a su padre a la edad de 11 años.

Kanté nunca se detuvo, ser jugador de fútbol era un sueño y entre trabajar en las calles y clases parisinas, comenzó a llamar la atención y a pesar de su corta estatura, los hojeadores lo seguían cada vez más.

Luego de luchar por un espacio en el pequeño Suresnes, N’Golo fue al también pequeño Boulogne y de allí al Caen. Kanté siempre supo que el ser futbolista podría incluso abrirle puertas para un cambio en su vida y aprovechó la oportunidad para estudiar y también graduarse como contador.

Las oportunidades nunca las desaprovechó y en 2015 ficha por el Leicester por una cantidad de ocho millones de euros. En 2016 forma parte del histórico equipo de Ranieri, que contra todo pronóstico se llevó el título de la Premier, siendo Kanté pieza fundamental y en modo épico, un protagonista que mucho sabía de las historias de David contra Goliat.

Al año siguiente, el Chelsea pagó 30 millones de euros por N’Golo, y no defraudaría porque volvería a levantar la Premier, esta vez vestido con los colores del equipo de Londres.

En la temporada 2018-2019, Kanté fue parte de la plantilla del Chelsea que se llevó la UEFA Europa League y vistiendo los colores de su selección, fue pieza clave para que Francia levantara su segunda Copa del Mundo.

Ya Kanté estaba entre los grandes, sin embargo, su humildad y su sonrisa hasta inocente parece no entender lo ídolo que es en todo el mundo, un centrocampista muy completo que recupera y reparte juego como nadie hoy en día.

Es así como llega la Champions 2020-2021, con un Chelsea de un proyecto ambicioso pero que se veía frenado por unos malos resultados que acomodó su entrenador Tuchel. De esa forma comenzaron a llevarse equipos por delante, con Kanté en plan estelar, dejando huella en una semifinal en donde borró a Kroos y al Real Madrid, hasta llegar a la final y maniatar la salida del City de Pep.

Kanté fue el mejor de la semifinal y fue el mejor de la final, el Chelsea era campeón y el francés levanta la mano para la entrega del próximo Balón de Oro, donde la fanaticada y los especialistas esperan verlo como mínimo nominado.

De esta manera, el chico que recogía basura en los suburbios de París, es ahora campeón del mundo y campeón de Champions, una verdadera historia de motivación, de esas que no buscan protagonismo, pero que vale la pena contar, para que los finales felices y los Kanté deban repetirse en todo el mundo.